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Burgos misteriosa

El ovni que sorprendió en la noche de Burgos

Próximo el eclipse de sol, algunas manifestaciones extrañas se dan el el cielo de Burgos, como las captadas hace una semana por un joven aficionado a la astronomía

Luces captadas el sábado 18 de julio sobre las 23.00 horas en Burgos hacia el oeste de la capital.
Julio César Rico

Lo que se muestra en la foto que ilustra este texto -con toda seguridad tiene explicación racional- está captada por un joven burgalés este fin de semana. Aficionado a la observación del cielo, captó esta fotografía y un video en el que aparece este extraño objeto en el firmamento, en la capital, mirando a oeste. La forma, los colores que destella, la posición -estática primero- y desapareciendo de manera veloz, hace pensar que puede que se trata de algo, cuando menos extraño.

Este joven investigador del fenómeno relataba con todo lujo de detalles su observación. Explicaba que en ese momento estaba realizando un visionado de la superficie de la luna con su telescopio, desde la terraza de su propia casa. La excelente temperatura, lo limpio que estaba el cielo y las condiciones óptimas para la observación, fueron suficiente para mantener la mirada clavada en el cielo burgalés.

Y a partir de ahí llega la sorpresa. Algo extraño que se interpone entre el cielo y el foco del telescopio. ¿Imaginación a volar o hecho trascendente? ¿Tiene algo que ver con el eclipse del 12 de agosto de este año? No es fácil dar respuesta de ello porque la alineación del sol y la luna ha ido siempre de la mano con la búsqueda de señales en el firmamento.

A los ovnis (objetos voladores no identificados) se les ha pasado a denominar fani (fenómenos anómalos no identificados) y se ha convertido en el nuevo término técnico adoptado por organizaciones como la Nasa y el Pentágono para referirse a los clásicos ufos; este cambio de terminología se realizó para evitar la asociación inmediata con teorías de conspiración y vida extraterrestre. El término fani abarca una gama más amplia de eventos en el cielo, el mar o el espacio, permitiendo un enfoque científico y neutral para investigar estos avistamientos.

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Pero qué más da. Seguiremos llamándolos por la terminología habitual. Este avistamiento del pasado sábado no se puede determinar como concluyente. La foto puede ser cualquier reflejo, una luz que se sale de lo normal y que apareció en el cielo de Burgos ese sábado del mes de julio. El aumento en los reportes de avistamientos en los días previos y durante un eclipse solar es un fenómeno social y perceptivo muy documentado en la ufología y la astronomía popular.

Cada vez que se aproxima un eclipse importante (como ocurrió en los eclipses de 2017 y 2024 en América), las redes sociales y las bases de datos de reportes se llenan de fotografías y vídeos de supuestos objetos extraños en el cielo. Todo por dos razones una por la atención masiva al cielo para comprobar el estado del tiempo, probar filtros solares, cámaras o telescopios. Una segunda por la fascinación y la expectación generalizada uque hacen que cualquier objeto poco común se interprete rápidamente como algo anómalo o misterioso.

Más luego la enorme cantidad de tráfico espacial como los trenes de satélites de Starlink u otros brillantes, frecuentemente fotografiado por aficionados que preparan sus equipos en las vísperas del evento.Hablamos pues de hechos, objetos, que son interpretables, casi siempre con su explicación lógica, como puede ser el caso del fotografiado por el joven burgalés.

Orígenes remotos

La historia de los ovnis en Burgos refleja fielmente la evolución general del fenómeno en España. Comenzó con avistamientos rumiados en secreto o investigados bajo el hermetismo militar durante los años 60 y 70, dio el salto a la prensa popular en la década de 1980 con otros relatos de humanoides y fotografías místicas, y acabó archivada bajo explicaciones prosaicas —como globos sonda y confusión visual— tras la apertura de los archivos de Defensa.

Entre las décadas de 1970 y 1990, el fenómeno floreció impulsado por una ola cultural de interés en lo paranormal (astrología, telequinesis, abducciones). Este auge provocó una respuesta defensiva por parte de la comunidad científica. En

El origen del término

El 24 de junio de 1947, un piloto civil llamado Kenneth Arnold volaba cerca del monte Rainier, en el estado de Washington, cuando divisó nueve objetos brillantes que volaban a una velocidad increíble. Al aterrizar, Arnold intentó explicar el movimiento de los objetos de los que nunca dijo que fueran platillos volantes, sino que su forma de volar recordaba al rebote de un plato sobre el agua.

Los periodistas que cubrieron la noticia sintetizaron la frase y acuñaron el titular 'Flying Saucer' platillo volante. Bill Bequette era reportero del periódico local East Oregonian y fue quien redactó el artículo inicial de 191 palabras publicado ese mismo día y el encargado de enviar la nota por el teletipo a la agencia Associated Press (AP). Y fue Nolan Skiff el editor del East Oregonian, quien junto con Bequette entrevistó minuciosamente a Arnold en la redacción del periódico, evaluando la credibilidad del piloto antes de difundir la historia.

El avistamiento de Kenneth Arnold en junio de 1947 desató la fiebre por los ovnis en EEUU, seguida pocas semanas después por el incidente de Roswell en el mes de julio del mismo año. Con las décadas, la mitología popular conectó el caso Roswell con la idea de que los restos recuperados terminaron almacenados en instalaciones secretas como el Área 51.

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