La Málaga del no
Con las estatuas del puerto no han logrado lo que sí consiguieron con la Torre
Málaga
La Málaga del no ha pinchado con las estatuas del puerto. Es evidente que a la gente común y corriente, que no es experta en ... paisajismo ni en arte ni tampoco lo pretende, la Venus y el Neptuno les gusta, y les gusta donde están; por lo que tampoco entendía que las tuvieran que quitar porque haya otras personas, sin duda de una talla intelectual y académica muy superior, que se permiten el lujo de decirnos a los demás lo que está bien y lo que está mal, lo que nos tiene que gustar y lo que debemos aborrecer, en esta que es nuestra casa común.
Para la Málaga del no, la pervivencia del conjunto escultórico en la entrada a la rada por la Marina es una sonora derrota, pero llega después de algunas grandes victorias. La presa más gorda que se han cobrado en los últimos años ha sido la Torre del Puerto. Y lo ha sido por partida doble, porque se cargaron primero el proyecto de Pepe Seguí, y después el de David Chipperfield. Ese proyecto está metido en un cajón y ya veremos si los malagueños del futuro lo sacan, o igual para entonces ya ha pasado la oportunidad y la ciudad deja de estar de moda, y los inversores ya la están proyectando igual en Alicante o en Murcia o en Almería, por citar urbes que son candidatas a cogernos el relevo en el Mediterráneo español. Ya se sabe que la gloria es efímera, como susurraba el esclavo ilustrado al César, y aquí echamos papeletas a diario para que la nuestra se acabe pronto.
La diferencia entre las polémicas estatuas y la Torre es que el hotel de lujo no ha habido oportunidad de que la gente llegara a verlo, a que lo experimentase de cualquier forma. Si hubiera arrancado cuando se proyectó, hace diez años, este verano ya habría habido tortas por subir a su terraza para ver las vistas. Los trabajadores estarían en sus puestos, los clientes de alto poder adquisitivo, que, no olvidemos, son los que Málaga necesita, disfrutarían de sus suites y, sobre todo, se habría demostrado que el supuesto impacto visual denunciado por académicos y catedráticos, en realidad, no era ni mucho menos para tanto. Ya no lo sabremos, al menos, no en este ciclo...
Es curioso cómo a la Málaga «siempre negativa», como dijo Louis van Gaal, le han parecido muy bonitas las torres del litoral Oeste, que se ven casi desde cualquier punto de la ciudad, incluidas las rondas. Parece que hay obras «tolerables» o «intolerables», según quién las promueva y las diseñe. Y le tienen una tirria especial al puerto, que seguro que ha aprendido la lección y ya no les va a poner a estos más capas rojas por delante. Lo cual conduce a otra triste reflexión, y es que cualquier idea que no salga de sus amigos será motivo de escarnio. En fin, hasta la siguiente pataleta.