A la sombra de la historia
Las salidas del tren de la estación de Málaga
En ocasiones y por diversas circunstancias, los trenes que llegaban a la ciudad no frenaban a tiempo y se salían de la estación. Repasamos algunos de estos accidentes
Víctor Heredia
La estación de ferrocarril es uno de los principales nudos de comunicación de la ciudad. Desde que se produjo la entrada en servicio de los ... trenes de alta velocidad en 2007 millones de pasajeros hacen uso de este medio de transporte, tan cuestionado en los últimos tiempos por las deficiencias acumuladas en el servicio. La renovación de la estación Málaga-María Zambrano retrasó la ubicación de los andenes para crear un gran vestíbulo y una zona comercial que ocupaban el espacio de la primitiva terminal.
En el pasado ocurrieron varios accidentes ferroviarios que, afortunadamente, se saldaron con daños casi exclusivamente materiales, a pesar de su espectacularidad. Cuando un tren se aproxima a una estación a una velocidad inadecuada y no consigue frenar a tiempo puede producirse un descarrilamiento y, en el caso de una estación de término como la de Málaga, la salida del convoy del recinto. La actual configuración de la estación hace que ahora este caso sea imposible, pero hasta su reforma las toperas que marcaban el límite del movimiento de los trenes se hallaban bastante cerca del exterior.
Entonces, si una locomotora llegaba con problemas para frenar, llegaba a arrancar la topera, romper la verja y saltar a la calle, irrumpiendo en la Explanada de la Estación y provocando un enorme susto entre los viandantes que pasaban por la zona. Repasemos algunas de las veces en que esto pasó.
Aunque accidentes de este tipo ya habían tenido lugar anteriormente, el primero que hemos conseguido documentar ocurrió el 29 de noviembre de 1924. En la mañana de ese día el tren mixto procedente de Madrid que conducía el maquinista Francisco Ruiz López se aproximó a las agujas de la estación malagueña de los Ferrocarriles Andaluces a una velocidad excesiva. A pesar del intento del maquinista para aminorar la marcha, la locomotora impactó contra las toperas, las derribó y se precipitó sobre la verja, abriéndose paso hasta quedar detenida. El estrépito fue horroroso y la máquina invadió unos cuatro metros de la vía pública. Milagrosamente, el impacto no provocó lesiones ni entre los pasajeros ni entre los transeúntes y las personas que se encontraban dentro de la estación.
El suceso fue la comidilla del día en la ciudad. El diario 'La Unión Mercantil' denunció que era la tercera vez que pasaba algo parecido en menos de un año, por lo que reclamaba una investigación sobre las causas de estos accidentes que, afortunadamente, no habían causado víctimas.
Los mixtos eran unos trenes populares y económicos que combinaban coches de pasajeros con vagones de mercancías. Tenían fama por su lentitud. Un periodista escribía después del accidente que casi era preferible que el tren hubiera llegado con retraso. Porque se daba la circunstancia de que el mixto de la mañana solía llegar hasta con tres horas de demora sobre la anunciada. «Y ayer, en cambio, que llegó a su hora, por poco si hay que lamentar una catástrofe. El mixto de la mañana había progresado de tal modo en su costumbre de andar despacio, que cuando llegó a la estación continuó su marcha y a poco más llega hasta el Parque».
Encontramos otra noticia similar algo más de tres décadas más tarde. El 21 de enero de 1956, cuando faltaban tres minutos para la medianoche, un tren TAF procedente de Madrid tuvo un problema con los frenos y se precipitó sobre la topera, arrollando el murete y la verja hasta quedar parado en mitad de la Explanada. Llegó a impactar contra un coche tirado por un caballo, pero tanto el cochero como el animal no sufrieron daños. El tren apenas tuvo desperfectos y los pasajeros, según se escribió en el Diario SUR, «apenas si advirtieron el accidente».
Los TAF eran trenes automotores fabricados por FIAT (de ahí sus iniciales) que RENFE había introducido en 1952 y que supusieron un gran avance en el confort de los viajes por ferrocarril en España. Fue precisamente otro TAF el que sufrió el siguiente accidente del que tenemos noticia en la estación de Málaga, que tuvo lugar el 30 de junio de 1959. En esta ocasión dos locomotoras que estaban maniobrando en la misma vía chocaron con el convoy que acababa de llegar desde Madrid. El impacto fue de tal violencia que el tren fue empujado fuera de la estación y avanzó un buen trecho hasta ser frenado por uno de los árboles de la plaza. Había dado tiempo para que prácticamente todo el pasaje ya hubiera descendido de los vagones, por lo que solo se produjeron cuatro heridos leves, que fueron auxiliados en la casa de socorro que aún funcionaba en la misma Explanada de la Estación.
El accidente generó una gran confusión y alarma. La gente corrió a buscar refugio alejándose de los andenes y, de nuevo afortunadamente, no hubo víctimas entre las personas que estaban fuera de la estación. El maquinista Miguel Castro Redondo, que estaba en el andén, se montó en una de las locomotoras en marcha y consiguió detenerla «tras ímprobo trabajo».
¿Qué fue de la verja de la vieja estación?
Cada vez que un tren atravesaba los límites del recinto ferroviario para asomarse a la ciudad, arrastraba la verja que separaba las instalaciones de la vía pública. La estación malagueña había sido construida por la Compañía del Ferrocarril de Córdoba a Málaga, creada por Jorge Loring, a partir de un proyecto firmado en 1863 por el ingeniero Antonio Arriete. Una cubierta a dos aguas formada por una gran estructura de hierro de ochenta metros de longitud por treinta de anchura, sin apoyos intermedios, se apoyaba en dos pabellones laterales que albergaban las dependencias y las oficinas. Un sello existente en una de las columnas permitía conocer que los elementos metálicos habían sido fabricados en la fundición de Ferdinand de la Rochette, localizada en Givors, cerca de Lyon. A mediados del siglo XX la techumbre fue renovada por los talleres de VERS. El Plan Vialia conllevó la retirada de la marquesina y de la verja en el año 2003, conservando solo la parte frontal de los pabellones laterales. Tanto los pabellones como las partes metálicas están protegidas desde 2005 al ser incluidas en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. Nueve años después el Ayuntamiento aprobó su restauración y reinstalación en un lugar próximo. Mientras tanto, sus piezas permanecen en los almacenes municipales.