Mendira
Higer, la luz de las gentes del Bidasoa
En esta ocasión además, el buen tiempo nos acompaña en una jornada otoñal en la que comienza a sentirse el final del largo y cálido verano, aunque las magníficas temperaturas permiten disfrutar de la belleza del entorno
Un bravo mar Cantábrico nos mostraba su fortaleza cada vez que golpeaba las rocas de la costa guipuzcoana en nuestro recorrido de esta semana desde ... el santuario de Guadalupe hasta el faro de Higer. No había cima que alcanzar en esta ocasión, pero la propuesta de la ruta nos pareció interesante porque siempre nos atrae la posibilidad de caminar por senderos cercanos al mar.
Guadalupe con su santuario o el santuario de Guadalupe (190 metros de altitud) y su fuerte es un lugar especial para muchos y desde luego, las vistas que nos ofrece son preciosas. Desde el santuario, situado de camino al monte Jaizkibel (545 m.), se ve prácticamente todo el municipio de Hondarribia, al que pertenece. Según algunos datos históricos la ermita fue erigida en el siglo XVI aunque fue destruida y reconstruida varias veces tras los asedios sufridos por la ciudad a lo largo de la historia, la construcción actual es del siglo XIX. «La cita más antigua que se tiene corresponde al año 1526, con motivo de la donación de seis ducados de oro a esta ermita por parte de insigne navegante vasco, Juan Sebastián Elcano, el primer hombre en circunnavegar la Tierra», destacan los responsables de santuario.
La devoción de los hondarribiarras a la Virgen de Guadalupe, su patrona, es más que reconocida. Comenzó hace ya siglos, al parecer en 1638, cuando el ejército francés sitió Hondarribia, la imagen de la Virgen fue bajada a la parroquia para que el pueblo rezara pidiendo su protección contra los invasores. La victoria de los hondarribiarras sobre los franceses el 7 de septiembre, víspera de la Natividad de Nuestra Señora, se consideró como obra de la Virgen de Guadalupe. Desde entonces, la ciudad de Hondarribia, en agradecimiento a la Virgen por la protección recibida, celebra dicha victoria con el famoso alarde que recorre las calles de la localidad y con una solemne procesión hasta este Santuario, que se lleva a cabo cada 8 de septiembre.
Información MIDE
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Acceso: Desde Hondarribia seguimos la carretera GI-3440 hasta la ermita de Nª Sra de Guadalupe.
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Horario: El recorrido se puede realizar en unas tres horas. Hay zonas señalizadas, aunque si no se conoce el lugar mejor llevar un track ya que no es un recorrido marcado
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Distancia 10,37 km
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Desnivel positivo 267 m
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Severidad del medio 1
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Dificultad orientación 1
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Dificultad del terreno 2
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Esfuerzo necesario 3
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A escasos metros del santuario, se encuentra el fuerte de Guadalupe. La ubicación estratégica del mismo delata la importancia del lugar construido como una gran fortaleza defensiva aunque Hondarribia contara ya con las murallas.
La construcción del fuerte comenzó en 1890 y culminó 10 años más tarde. No solo fue utilizada como fuerte, ya que durante la Guerra Civil funcionó como prisión. En 1989 fue adquirido por el Ayuntamiento de Hondarribia y en 1994 pasó a ser considerado Bien Cultural, con la categoría de Conjunto Monumental.
Otro elemento destacable en este recorrido es el faro de Higer. Un edificio precioso envuelto por un marco azul destaca sobre el mar Cantábrico que puso a prueba a los arrantzales de Bidasoa y de los navegantes de la bahía de Txingudi. El faro fue su luz en las duras jornadas de trabajo en los que la furia del mar no les daba respiro y su único propósito era llegar sanos y salvos a puerto. El faro fue encendido por primera vez en 1865, aunque sufrió las consecuencia de las batallas de la tercera Guerra Carlista que obligaron a volver a levantarlo en 1881, esta vez 100 metros más abajo, en su localización actual. Según los expertos este faro encaja en la organización de faros a nivel mundial, colocados para que un navegante pueda ver otros faros simultáneamente y poder distinguirlos. El de Higer se encuentra en una zona cercana a una atalaya, la del Castillo de San Telmo, concretamente.
El edificio neoclásico destaca con tan solo verlo, pero en su interior mantiene los cánones de los faros históricos del siglo XIX. De hecho, conserva vestigios inactivos del sistema de pesas, utilizado al menos hasta 1957 para iluminar la óptica. El catedrático, quien ha podido acceder al faro hasta en diez ocasiones, destaca que el de Hondarribia fue el primer faro bajo jurisdicción español en introducir sistema de rodamientos para girar la óptica denominado 'gallets', un avance respecto a las ruedas fijas iniciales.
Santiago Sánchez Beitia en su trabajo 'El Faro del cabo de Higer: un hito en la costa de Gipuzkoa' reconoce que es «una rareza histórica, en el buen sentido». Según el profesor catedrático hay muy pocos faros en la costa cantábrica que se asemejen «a nivel compositivo, arquitectónico o en la organización» al de la costa de Jaizkibel, que cuenta con una estructura exterior de «gran asimetría y con rasgos neoclásicos».
Desde Guadalupena a Higer
Todo una joya que despierta en nosotras un gran interés en el recorrido que realizamos desde el santuario, para acabar en él, y que nos lleva por la costa siguiendo los senderos marcados por marcas rojas y blancas además de las señales verticales que nos conducían hasta nuestros objetivos.
Salimos desde el parking junto al santuario alternando tramos de pista asfaltada y de tierra, siguiendo los indicadores amarillos (PR) mientras caminamos por una pista forestal que después se transforma en un sendero con cierta pendiente hasta desembocar en una pequeña cala rocosa, donde hay una caseta.
El camino que seguimos es el de la costa GR 121 Vuelta a Gipuzkoa, y tras dejar atrás este edificio y cruzar un pequeño riachuelo que acaba en ella, comenzamos la subida en zig-zag. El color de las rocas que limitan la ladera destacan aún más si cabo con el azul del cielo y el mar que con sus olas blancas forman un precioso lienzo. Avanzamos durante algo más de kilómetro y medio llegamos a una depuradora que dejamos atrás para continuar tranquilamente sin grandes pendientes hasta el camping de Hondarribia, junto a escasos metros, se encuentra el faro de Higuer. Merece la pena acercarse a la zona baja siguiendo las marcas rojas y blancas para disfrutar del entorno así como a la balconada que se encuentra a la izquierda desde donde se ve Hondarribia, toda su línea de costa,... Espectacular el entorno, se mire a donde se mire.
Regresamos hasta el santuario de Guadalupe, siguiendo las señales verticales que se encuentran al frente del faro, tomando la pista cementada que se encuentra a la izquierda gozando de las vistas hacia la bahía de Txingudi, de las zonas de pastos verdes que se van recuperando del duro y seco verano y por varias bordas y caseríos.
La pista cementada se transfroma en carretera asfaltada mienta pasamos junto al caserío Legia y otros. En cuestión de unos dos kilómetros llegamos al fuerte que rodeamos mientras observamos la parte interior. Merece la pena.