Uno de cada tres asturianos mayores de 65 años consume cinco o más medicamentos crónicos al año
Un estudio detecta que la tasa de consumo de fármacos antiúlcera, antidepresivos, analgésicos, suplementos de vitamina D y tratamientos contra el colesterol es superior a la prevalencia de las enfermedades que tratan
Gijón
Uno de cada tres asturianos mayores de 65 años, concretamente el 28,4%, consume cinco o más medicamentos crónicos al año. Una cifra considerable, que, ... aun siendo Asturias la comunidad autónoma más envejecida de España, no encabeza ni mucho menos el ránking estadístico nacional. La base de datos clínicos de Atención Primaria pone de relieve, de hecho, que la polimedicación es más elevada cuanto más al Sur.
Estos datos aparecen en un informe del Ministerio de Sanidad que acaba de ver la luz y que pone el foco de la práctica médica en el consumo crónico de medicamentos, llegando a una doble conclusión. Se confirma, por un lado, que «la prevalencia de los problemas de salud que se relacionan con estos fármacos es mayor en las personas polimedicadas». Y por otro, se observa, en el caso de ciertos tratamientos, que «la tasa de utilización es superior» a la prevalencia de las patologías para las que están indicados.
Los más consumidos de forma crónica –al menos por el 50% de la población mayor de 65 años– son los medicamentos antiúlcera péptica (desde protectores o antiácidos a los antibióticos para erradicar las infecciones por Helicobacter pylori); los que se prescriben para reducir la presión arterial y tratar enfermedades cardíacas o renales; y los indicados para corregir el exceso de colesterol 'malo' y triglicéridos. Le siguen los antidiabéticos orales, los anticoagulantes, los analgésicos, la vitamina D y los antidepresivos.
Se consideran polimedicados a los pacientes que toman cinco o más fármacos crónicos, que son aquellos que se consumen, al menos, seis meses en un año, con 180 dosis dispensadas
De todos ellos, los que se consumen por encima de lo que se considera oportuno son los fármacos antiúlcera, los que tratan el colesterol, los antidepresivos o ansiolíticos, la vitamina D y los analgésicos. Por el contrario, las medicaciones relacionadas con la demencia, las terapias tiroideas, la osteoporosis o el déficit de calcio presentan un uso inferior al esperado según su prevalencia.
Adecuación de las prescripciones
En cualquier caso, de la información extraída de la base de datos clínicos de Atención Primaria se desprende que «no toda persona con determinado diagnóstico ha de ser tratada farmacológicamente», así como la necesidad de «adecuar la prescripción» de determinados grupos farmacológicos. Mención aparte merecen los tratamientos cardiovasculares, que se utilizan a menudo con intención preventiva y «resulta difícil interpretar su adecuación, dada la variabilidad de sus indicaciones».
En cuanto a la mayor sensibilidad de las personas polimedicadas a los problemas de salud que se relacionan con los fármacos crónicos, el informe destaca la insuficiencia cardíaca, la cardiopatía isquémica, la enfermedad cerebrovascular y la insuficiencia renal crónica. Patologías que aparecen entre siete y tres veces más en personas con un consumo habitual de fármacos crónicos.