Memoria viva de los cambios de Avilés
La asociación Amiganza e Incuna organizan una mesa redonda para recordar la transformación vivida por la ciudad desde la llegada de Ensidesa
Avilés
Los cambios de una ciudad no sólo se ven en sus calles y edificios. Son más importantes las transformaciones vividas por las personas, la memoria ... de los territorios que tiende a desaparecer y dejar un relato historiográfico que, en ocasiones, puede resultar incompleto. Para evitarlo, para que la futura historia de Avilés recuerde todas sus caras y no sólo las calles peatonalizadas, la asociación cultural Amiganza, con la colaboración de Incuna y el Ayuntamiento de Avilés, organizó hoy en la Casa Municipal de Cultura de la ciudad un encuentro para recoger cuatro testimonios de los cambios vividos en la ciudad desde los años sesenta y setenta del pasado siglo. El historiador y arqueólogo Félix Jiménez, en su doble condición de socio de Incuna y de Amiganza, moderó una mesa redonda donde las aportaciones de dos históricos sindicalistas como Modesto Llaneza y Tino González, de UGT y Comisiones Obreras, respectivamente, un empresario como Antonio Sabino y un «paracaidista» (fue la expresión utilizada por Jiménez) como Amado Hevia, 'Favila' construyeron ese relato sobre el impacto de Ensidesa en la ciudad.
Modesto Llaneza llegó a Avilés en 1965 desde la cuenca minera para comenzar a trabajar en una contrata de Ensidesa antes de incorporarse a la compañía siderúrgica donde participaría en el primer comité de empresa con libertad sindical en la listas de UGT. También fue concejal socialista en la primera corporación democrática tras la muerte de Franco. Recuerda que vivía en la zona de Garajes y describió a Avilés como «una ciudad sin ley; el choque para mi fue brutal. Veías llegar a trenes cargados de gente que luego buscaba trabajo y no tenía a donde ir».
Recordó que los inicios sindicales fueron complejos porque «no había cultura sindical en los trabajadores, la empresa facilitaba casa, luz, carbón, hasta la piscina... Era muy difícil quejarse». La fusión con Uninsa no sólo representó un incremento sustancial de la plantilla, también alimentó ese sentimiento sindical.
Llaneza destacó que Ensidesa «contribuyó al crecimiento de Avilés», aunque con importante daño en muchos aspectos como el impacto ambiental. Aún así consideró el impacto de la empresa como positivo.
Tino González fue la voz de otro histórico sindicalista, en su caso desde Comisiones Obreras donde pertenecía a la corriente más próxima al Movimiento Comunista de Asturias. Recordó como, a pesar de la dictadura de Franco, ya en los años 68-69 existían unos primeros movimientos clandestinos contra el oficialista sindicato vertical. Vecino de Villalegre, donde trabajaba en una peluquería («era estilista») destacó el cambio urbanístico sufrido en el barrio con el crecimiento industrial. Su compromiso político y sindical motivó su llegada a la industria, primero en Cristalería Española y, posteriormente en Ensidesa donde se incorporó en 1974 a raíz de un cambio en la organización de la jornada que motivó la incorporación de 3.000 trabajadores. «Entré en baterías de cok y, cuando estaba fuera, decía que trabajaría en cualquier sitio de Ensidesa menos en ese», apuntó. A pesar de la dureza y suciedad, destacó el buen ambiente y compañerismo existente. «Había mucha solidaridad, tocabas el pito y venía todo el mundo. Siempre comíamos el bocadillo juntos y eso termina uniendo porque se hablaba de todo», aseveró. Destacó la solidaridad de la época en gestos como la caja de resistencia en la que «en la medida de sus posibilidades, cada trabajador aportaba dinero para ayudar a los compañeros que estaban en huelga en otras empresas», recordó. En su opinión, la huelga de 1976 en Ensidesa, que representó un importante cambio en las condiciones laborales, también representó un hito en la evolución del movimiento sindical en la comarca.
«Mi gran cambio fue venir de Grado»
Por su parte, Amado Hevia, 'Favila', otra voz no menos interesante, la de la juventud que entonces vivía la transformación de la ciudad. «Mi gran cambio fue venir de Grado a Avilés a estudiar segundo de Bachillerato, durante todo un año venía en el 'Bernardino' lleno de gente que iba a trabajar a Ensidesa», comentó. La actividad cultural de la ciudad, las exposiciones y proyecciones cinematográficas representaron un mundo nuevo para el joven 'Favila'. «Era una época muy oscura, pero lo pasé bomba en Avilés», confesó, además de destacar la buena acogida que recibió de sus compañeros de instituto desde el primer momento.
Después de su año, la actividad profesional de su padre (un rotulista profesional) facilitó el traslado de la familia a Avilés, ya de manera definitiva, incluso los primeros trabajos de Amado Hevia ayudando a serigrafiar las cubas de Endesa, «un trabajo con cierta peligrosidad».
Antonio Sabino, con su experiencia como presidente de la Cámara de Comercio y vicepresidente de la Autoridad Portuaria, aportó un tono distinto. Realizó una valoración positiva de Ensidesa donde, sin negar sus sombras y episodios negros en su construcción, destacó la «riqueza y trabajo generado en Avilés». La aportación de Sabino fue mirar a la historia posterior al cierre de Ensidesa, a la reurbanización de los 600.000 metros cuadrados de la antigua cabecera siderúrgica para la creación del Parque Empresarial Principado de Asturias y que ha permitido una evolución en el tejido industrial de la ciudad. Antonio Sabino subrayó la capacidad de interlocución de las diferentes administraciones implicadas y la coordinación entre ellos. «Estoy muy orgullo de haber podido participar en ese proceso», confesó.