Alcaraz se quita el óxido
El murciano vuelve a sentirse tenista en el torneo de dobles junto a Serena Williams y ya espera rivales para el cuadro individual
Enric Gardiner
«Me ha costado un par de juegos, pero he vuelto a disfrutar», esgrimió Carlos Alcaraz después de ganar su primer partido en casi ... cinco meses. Han sido muchos días de espera hasta que ha vuelto a sentirse tenista. Muchas incertidumbres, muchas inseguridades, muchos torneos de ausencia y un retorno prometedor, aunque con mucho que mejorar.
Alcaraz volvió en un torneo sin presión, casi de exhibición, en el que pudo ganar un encuentro junto a Serena Williams antes de perder en cuartos de final contra Flavio Cobolli y Belinda Bencic. No fue un drama. Ambos se fueron sonriendo de la pista. Era casi lo esperado, la expectativa no era ganar el torneo, sino coger algo de ritmo y volver a disfrutar. Y Alcaraz lo hizo.
Eso sí, se le notó la inactividad. Estuvo lento en algunos restos, cometió más errores con el servicio de los normales y en general no estuvo cerca del nivel habitual, pero es algo lógico después de la mayor inactividad que ha vivido desde que se hizo profesional. Nunca había estado tanto tiempo sin competir y esta es una experiencia nueva para él, de ahí que haya decidido llegar con una semana de antelación a Nueva York y que se haya probado estos días en las diferentes pistas del torneo y con diferentes rivales. Dani Mérida y Arthur Fils han sido algunos de los rivales que ha tenido Alcaraz en los entrenamientos y aunque ha perdido sets contra ellos no es un signo de preocupación antes del torneo.
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Ni Alcaraz ni su equipo pensaban que este retorno fuera a ser algo inmediato y exitoso. Lo ideal hubiera sido poder jugar un torneo previo y Cincinnati era la mejor opción, pero la máxima del murciano estos meses era la de no forzar y esperar a tener la mayor información y seguridad posible para no poner la muñeca derecha en riesgo.
Enfrentarse ahora a cinco sets, sin más experiencia previa que los entrenamientos y lo hecho en Alicante junto a Holger Rune es un reto importante. Nadie ha ganado el US Open sin jugar el Masters de Canadá y el Masters 1000 de Cincinnati, además de que nadie ha revalidado título aquí desde que lo hiciera Roger Federer en 2008. Flushing Meadows ha sido en las últimas décadas el Grand Slam que más sorpresas ha generado, en gran medida porque muchos tenistas llegan mermados físicamente.
El mejor ejemplo de esto es que Federer, después de cinco títulos seguidos, no volvió a ganar aquí desde 2008, y que Novak Djokovic, pese a ser el gran dominador del cemento, ha ganado solo cuatro veces en Nueva York, en comparación con los diez títulos que acumula en Australia. La excepción es Rafa Nadal, que ha ganado más veces el US Open que en Australia.
Dos títulos
A Alcaraz también se le ha dado bien este torneo. Aquí se mostró al mundo en 2021, alcanzando los cuartos de final ganando por el camino a un Stefanos Tsitsipas que por entonces era el tercer mejor tenista del mundo, y un año después ganó su primer Grand Slam. Tras no poder defender el título en 2023 al perder en semifinales contra Daniil Medvedev y ceder en 2024 de forma sorprendente en segunda ronda contra Botic Van den Zandschulp, en 2025 volvió a reinar en Nueva York perdiendo un solo set en todo el torneo.
Este jueves se celebrará el sorteo y conocerá sus rivales en un cuadro en el que no estará Jannik Sinner, baja por una lesión en la rodilla.