Cómo se verán en Asturias los tres eclipses de Sol 'españoles' del trienio
España se prepara para la circunstancia excepcional de vivir dos eclipses totales de sol y uno anular en tres años. Uno de ellos será particularmente espectacular en todo el territorio de Asturias. Te contamos las claves
Gijón
Mientras los humanos volvemos a aproximarnos físicamente a nuestro satélite, España entera está expectante ante la excepcional circunstancia de que este mismo año, el 12 de agosto, el país vivirá el primero de los dos eclipses totales de Sol que la mecánica celeste nos va a regalar en los próximos meses. Y, de propina, otro eclipse, anular en parte del país y parcial en el resto, al inicio de 2028.
El segundo eclipse total de Sol será casi un año más tarde, el 2 de agosto de 2027 (tal vez estemos más centrados ese verano en el resultado de las elecciones generales al Congreso y Senado, si los plazos legales se cumplen) en el territorio español volverá a vivirse un nuevo eclipse total. Y menos de medio año después, pero ya en 2028, el 26 de enero, lo que todos los aficionados a la astronomía e investigadores profesionales esperan como una gran traca de espectáculo celeste se cerrará con un no menos fascinante eclipse, que se vivirá como anular en las Islas Baleares (con la excepción de la mitad más oriental de Menorca), el sur (con la salvedad de el extremo suroriental de Almería) y el levante español y como parcial en el resto del territorio. Aún así, el eclipse parcial que experimentará el resto del país se traducirá en Asturias en casi hora y media de un oscurecimiento de la luz del Sol que en el momento más intenso tendrá una magnitud de 0,81 (la Luna impedirá que nos llegue el 81% de la luz habitual a esa hora).
¿Qué es un eclipse de Sol?
Por su espectacularidad, los eclipses de Sol constituyen una de las primeras causas que los seres humanos nos interesásemos por lo que ocurre allá arriba, en los cielos, ya en los albores de nuestra inteligencia. Repentinamente, la gran diosa de fuego que nos enviaba luz y calor desde la bóveda celeste se oscurecía y se hacía de noche en pleno día.
Pronto nos apercibimos de que era el compañero celeste de la diosa solar, el que la devoraba por unos momentos. O se unía a ella. Relatos mitológicos han existido por miles y aún a día de hoy subsisten numerosas explicaciones de componente mágico sobre cómo se producen los eclipses, y también sobre por qué a veces son totales (por unos instantes la Luna tapa completamente la esfera del Sol), anulares (la Luna deja ver apenas una parte del Sol, dibujando en los cielos fugazmente la imagen de un anillo o corona de luz) o parciales (en los que lo que parece un 'mordisco' a la esfera solar ha dado para todo tipo de historias sobre una pugna celeste, así como a algunas mitologías sobre muerte y renacimiento de la diosa solar).
Hoy sabemos que un eclipse es el efecto de una concatenación de coincidencias, en particular cuando se trata de un eclipse total, en el que de una forma que aún hoy, pese a todos los conocimientos científicos acumulados durante siglos, sigue teniendo algo de mágico o casi de religioso.¿Por qué la esfera de la Luna tiene a veces exactamente el mismo diámetro aparente en el cielo que la esfera del Sol?
¿Y por qué eso ocurre precisamente cuando en la Tierra hay una especie inteligente por primera vez en los 4.500 millones de años que se le calculan de edad a nuestro Sistema Solar?
Pues porque la Luna, originada pocos cientos millones de años después a causa del impacto lateral entre una Tierra algo menor de tamaño del que hoy tiene y un objeto de las proporciones aproximadas del actual Marte, se ha ido alejando poco a poco en sus órbitas alrededor de nuestro planeta hasta encontrarse ahora a unos 384.400 kilómetros de distancia media de la superficie de la Tierra.
En este momento de la historia del Sistema Tierra-Luna, los eclipses totales sólo se producen cuando nuestro satélite se interpone entre el Sol y la Tierra (es decir, siempre en fase de Luna Nueva) y coincide que se encuentra en la parte de su órbita más cercana a la Tierra (lo que se conoce como perigeo, que varía entre los 356.696 y los 363.104 kilómetros).
Entre esas distancias, los apenas 3.475 kilómetros del diámetro de la Luna se ven desde la Tierra como equivalentes en tamaño aparente a los 1.392.700 kilómetros del diámetro del Sol. ¿Por qué dos esferas tan diferentes en tamaño (unas 400 veces es más grande el diámetro del astro solar que nuestro satélite)?. Pues por la sencilla razón de que el Sol está entonces precisamente unas 400 veces más lejos, a unos 150 millones de kilómetros (esta cifra es variable también, porque al igual que la Luna circunvala la Tierra en órbitas no circulares, sino elípticas, el Sistema Tierra-Luna orbita al Sol describiendo elipses y no círculos).
La segunda pregunta inmediata es por qué a veces el eclipse de Sol es anular. La respuesta es sencilla. Si la Luna está más lejos de la Tierra que en el perigeo, su tamaño aparente disminuye y no alcanza ya al del Sol. Se produce entonces una especie muy particular de 'tránsito', en el que la Luna tapa una parte de la esfera del Sol, pero no toda. Depende del punto de la Tierra desde el que se observe, ese tránsito producirá un 'bocado' de sombra en el Sol que, en una estrecha franja central de la zona en la que el eclipse es visible y durante un periodo que el 26 de enero de 2028 será en España de hasta algo más de siete minutos, se convierte en el mencionado 'anillo solar', al coincidir el teórico punto central del círculo lunar con el del Sol.
En el resto de la franja terrestre desde la que se ve el eclipse, éste aparece como parcial, al no coincidir los teóricos puntos centrales de ambas esferas. Y esto ocurre también en el caso de que el eclipse sea total. En el centro de la franja terrestre de observación se ve como total, pero en los lados de ese corredor terráqueo los observadores verán un también muy espectacular eclipse parcial, tanto menos intenso cuanto más alejados de la zona en que se percibe como eclipse.
¿Y en Asturias?
Pues los asturianos estamos de enhorabuena. El próximo 12 de agosto no sólo podremos ver el primer eclipse total de Sol visible en la Península Ibérica desde 1912, hace ya 114 años (que también se pudo ver desde Asturias, noroeste de León y suroeste de Galicia), sino que seremos, con Cantabria, La Rioja y las Islas Baleares, las cuatro únicas comunidades autónomas en las que se podrá ver como eclipse total en todo su territorio.
El eclipse será visible también como total en parte de Galicia, casi toda Castilla y León, el este y el sur del País Vasco, la parte norte de Madrid, una pequeña franja norteña de Castilla-La Mancha, la mayoría del territorio de Aragón, el sur de Cataluña y el norte de la Comunidad Valenciana.
En el resto del país, como antes se explicó, se verá como un eclipse parcial, tanto menos intenso cuanto más lejos se encuentre el observador de la franja central que pasará, esta vez, sobre toda Asturias.
Será, de hecho, similar el recorrido del eclipse sobre España al del que se produjo el 30 de agosto de 1905, pero en aquella ocasión el país tuvo la suerte de encontrarse más cerca de la zona central de desarrollo del evento (el próximo agosto los más afortunados serán quienes se encuentren en Islandia), de forma que pudo disfrutar de una fase de eclipse total superior a los cuatro minutos, cuando esta vez oscilará, en el caso de Asturias, entre los 100 y los 110 segundos. Eso sí, no le restará la espectacularidad de toda la fase previa (el eclipse irá pasando de parcial, creciendo poco a poco la sombra, hasta llegar a la totalidad y pasar de nuevo a parcial).
Más aún, para los amantes de la astrofotografía habrá una compensación adicional: Al ser un eclipse total que se registrará en España en su fase final, eso implica que lo veremos cuando el Sol se encuentre ya muy cerca del ocaso. Esto es, muy bajo sobre el horizonte y a poniente. Y al ser así, los astrofotógrafos podrán elegir ubicaciones desde las que fotografiar, por ejemplo, el eclipse al lado de los perfiles de monumentos como el Elogio del Horizonte de Gijón o el Cristo del Monte Naranco (en ambos casos tendrán que emplear teleobjetivos y tener claro en los días previos la trayectoria del Sol para seleccionar a la perfección el lugar desde el que hacer las fotos, además de tener en cuenta todas las precauciones que debe conllevar la observación de un eclipse).
¿Y el eclipse total de 2027?
Pues el 2 de agosto de 2027 tendremos una pequeña decepción. Sí, será un eclipse total, pero sólo observable como tal, en el territorio español, en la franja más al sur de Andalucía, así como en Ceuta y Melilla. En Asturias será un muy interesante eclipse parcial, que ocultará cerca del 80% de la luz solar durante un periodo amplio. Aquí, el fenómeno se desarrollará entre las 9.47 de la mañana y casi el mediodía (finalizará 21 segundos después de las 11.58, con el Sol a 37 grados sobre el horizonte, casi su máxima elevación de esa jornada).
Esa larga duración de este eclipse (la fase de eclipse total rozará los cinco minutos en Algeciras, Gibraltar, Ceuta y Melilla, decayendo muy rápidamente hasta apenas tres minutos en Cádiz capital y a un minuto y medio en Málaga, por ejemplo) puede hacer interesante a los aficionados proyectar un viaje a la zona con antelación suficiente, pero sin olvidar que en Asturias será un eclipse parcial también muy interesante.
El eclipse anular de 2028
Respecto al último eclipse de esta serie excepcional de tres en el intervalo de dos años y medio, quien quiera disfrutar de su máxima duración deberá viajar a la franja comprendida entre Huelva y Cádiz, por el suroeste, y que, pasando por Sevilla, Córdoba y Albacete, finaliza en Valencia. Allí habrá unos espectaculares siete minutos de anularidad, como se ve en el mapa adjunto.
En Asturias, de nuevo, se verá como un eclipse parcial que, eso sí, volverá a proporcionar la oportunidad de fotografiarlo muy interesante, porque se observará cuando el Sol esté, de nuevo, muy bajo sobre el horizonte. Ese día de enero de 2028, el máximo del eclipse en Asturias se registrará apenas media hora antes de la puesta del Sol. Así que, de nuevo, busquen un lugar en el que estén más altos que el horizonte o este tenga pocos obstáculos visuales, si es que desean disfrutar al máximo del espectáculo.
Mientras se acercan en el tiempo estas tres magníficas oportunidades, desde EL COMERCIO les iremos aportando todo tipo de informaciones, tanto de cariz científico como histórico, técnico, anecdótico y también de precauciones que se deben adoptar para gozar al máximo de ese regalo de la mecánica celeste.