Los cinco años que han preparado a Leonor para ser reina
Tras un lustro de formación, la heredera llega a una nueva etapa como una joven «muy observadora», «muy prudente» y cada vez más segura de sí misma
Madrid
La princesa Leonor llega a una nueva etapa después de un proceso de formación alejado de la vida cotidiana de una joven de su edad. ... Gales, las academias militares y los seis meses a bordo del 'Juan Sebastián de Elcano' han marcado los últimos cinco años de la heredera. Para Angie Calero, periodista que cubre la Casa del Rey desde 2021 y autora de 'Leonor de Borbón Ortiz. Una reina para el futuro', una de las claves para entender esta etapa está precisamente en cómo ha evolucionado Leonor durante ese tiempo.
«En estos últimos cinco años, la princesa Leonor se ha tenido que adaptar a cuatro entornos distintos», explica Calero en la primera biografía publicada sobre la heredera. «Todo eso al final hace que ella tenga una capacidad de adaptación a entornos muy distintos», señala antes de añadir que «ya llega como muy aprendida a la universidad sabiendo perfectamente lo que puede o no puede hacer y cómo es ponerse y presentarse al mundo».
Esa preparación se ha desarrollado, además, bajo una premisa complicada. La familia ha querido que Leonor creciera con la mayor normalidad posible, pero sin perder de vista que desde niña estaba destinada a una responsabilidad excepcional. Durante años apenas se han conocido detalles de su vida privada, de sus amistades o de su día a día. Calero, que la conoce en las distancias cortas, la define como una joven «muy observadora» y «muy prudente», con sentido del humor y cada vez más segura de sí misma. Al mismo tiempo, conserva cierta timidez, un rasgo que puede hacer que desde fuera parezca más distante de lo que realmente es.
Hay, sin embargo, una característica que aparece una y otra vez cuando se pregunta por ella a quienes la han tratado de cerca. Calero destaca especialmente su curiosidad y su interés por comprender aquello que tiene delante. La periodista relaciona esa actitud también con la influencia de sus progenitores, dos figuras que, desde ámbitos distintos, han contribuido a alimentar esa forma de mirar el mundo: «Tanto su padre, que siempre ha querido ir a la raíz de los problemas para buscar soluciones y para ver cómo aportar a la sociedad, como su madre, que es periodista y que se ha hecho muchas preguntas y sigue haciéndose preguntas».
Su mejor maestro
Esa forma de mirar también conecta con otro de los aprendizajes más importantes de su vida, el que ha recibido en casa. Leonor ha podido observar desde niña cómo trabaja su padre, cómo prepara sus discursos, cómo sigue la actualidad y cómo aborda asuntos muy diferentes. «Su mejor maestro lo tiene en casa y lo tiene muy cerquita y lo tiene muy a mano, que es el rey», sostiene Calero, que resume que «nadie mejor que un rey para enseñar a una futura reina cómo se ejerce el mando de la Jefatura del Estado».
También ha recibido de sus padres una combinación de referencias que tendrá que adaptar a su propio tiempo. Su educación ha incorporado una dimensión internacional y académica, pero también conceptos ligados a la tradición de la Corona, como la continuidad, la estabilidad, la neutralidad y la representación del Estado. «Leonor va a llegar a una sociedad completamente distinta, más fragmentada, más polarizada, más digital y mucho menos reverencial hacia cualquier institución», advierte Calero. Para la periodista, esa transformación hará especialmente importante que Leonor construya su propia legitimidad social.
Su formación académica también responde a esa necesidad. Frente a la carrera de Derecho que estudió Felipe VI, Leonor ha optado por Ciencias Políticas, una disciplina que, según Calero, le permitirá profundizar en ámbitos como la sociología y las relaciones internacionales, fundamentales para su futuro papel institucional.
Exposición
Pero hay una parte de esa preparación que no aparece en los planes de estudio. Tiene que ver con la manera en que Leonor está aprendiendo a relacionarse con la atención que despierta. Calero cree que esa nueva exposición plantea un desafío que va más allá de la propia seguridad. «La Casa del Rey está muy preparada y ha previsto muchos escenarios distintos», asegura.
Las fotografías tomadas sin control, los teléfonos móviles o la difusión inmediata de cualquier escena afectan también a las personas que forman parte de su entorno y que no han elegido esa exposición. Calero pone como ejemplo las fotografías tomadas en Uruguay. No cree que aquellas fotografías, en las que la princesa aparecía en bikini, afectaran especialmente a Leonor, pero sí le preocupa que el interés que despierta su figura «repercuta en sus compañeros», explica Calero.
Ahora, con una presencia pública creciente, se abre una cuestión nueva: qué parte de su vida está dispuesta a mostrar Leonor. Quizá las escenas que mejor permiten acercarse a esa parte desconocida sean las más pequeñas. Calero recuerda una anécdota contada por Carmen Linares durante los Premios Princesa de Asturias. Leonor hizo cola como una más para coger un plato de fabada y, mientras esperaba, se quejó del dolor de pies que le provocaban los zapatos. Son gestos que ayudan a completar una imagen que los actos oficiales dejan incompleta.