La farmacia rural que conquistó las redes
María José Salgado Verano convierte su farmacia de un pueblo leonés en un referente en dermocosmética
Madrid
«¿Desde dónde me llamas?». María José Salgado Verano hizo esa pregunta dos veces antes de creer la respuesta. Eran las ocho de la tarde ... y, al otro lado del teléfono, una mujer de Miami le pedía asesoramiento después de ver uno de sus vídeos sobre dermocosmética en redes sociales. Lo que empezó como una consulta sobre una crema acabó convirtiéndose en una asesoría personalizada. Fue entonces cuando comprendió que una farmacia de un pequeño pueblo de León también podía llegar al otro lado del Atlántico.
Hace unos años, la farmacéutica titular de la Farmacia Verano, la única de la localidad leonesa de Caboalles de Abajo, jamás habría imaginado que atendería consultas desde miles de kilómetros de distancia. Hoy ocurre con frecuencia. Las redes sociales, donde acumula más de 60.000 seguidores solo en Instagram, le han permitido demostrar que el conocimiento no entiende de códigos postales y que una farmacia rural también puede convertirse en un referente en dermocosmética.
Su historia comenzó mucho antes de Instagram o las videollamadas. De niña pasaba horas observando la farmacia de su pueblo, abierta en 1962 por Elvira de Dios. Apenas alcanzaba a ver lo que había encima del mostrador, pero le fascinaban los cajones, las cajas de medicamentos, el orden y el olor tan característico. Después llegaba a casa y montaba su propia farmacia con cajas de cartón, imitando lo que había visto.
Su carrera profesional empezó en Asturias. Trabajó en oficinas de farmacia de Collanzo y Mieres antes de incorporarse a la distribución farmacéutica, donde ocupó puestos de responsabilidad como directora técnica y directora regional comercial en una cooperativa y en una multinacional del sector. Aquella etapa le permitió conocer la profesión desde una perspectiva más amplia.
«No se trata de vender productos, sino de ayudar a las personas a entender qué necesita su piel». Por eso huye de promesas 'milagro'
Años después surgió la oportunidad de comprar la farmacia de Caboalles de Abajo, donde nació su vocación, y pudo desarrollar su manera de entender el oficio: cercana, basada en el rigor y siempre centrada en el cuidado personalizado. Esa filosofía es la que traslada a sus redes sociales (@farmaciaveranocaboalles). «No se trata de vender productos, sino de ayudar a las personas a entender qué necesita realmente su piel», explica. Por eso huye de las promesas milagrosas y de los mensajes simplistas que circulan por internet.
Uno de los casos que más recuerda es el de una mujer que llegó desesperada tras meses comprando todos los cosméticos virales que veía en redes sociales. Tenía el baño lleno y la piel cada vez peor. «Lo primero que hicimos -cuenta- fue quitar más de la mitad de lo que estaba utilizando y volver a lo básico. A las pocas semanas no solo había mejorado su piel, sino que me dijo algo que nunca olvidaré: 'Por fin dejo de tener miedo a mirarme al espejo'. Ahí te das cuenta de que no solo estás cuidando una piel; también estás ayudando a recuperar la confianza».
Ojo a las tendencias virales
A su juicio, es uno de los grandes problemas de la cosmética hoy. Cada día aparecen nuevos productos convertidos en tendencia virales y miles de personas los compran sin saber si realmente los necesitan. «No existe un cosmético que sirva para todo el mundo», insiste. Tampoco cree en las rutinas interminables. Un mito que le gustaría desterrar es la idea de que cuantos más productos se utilizan, mejores resultados se obtienen. «Muchas veces consiste justo en hacer menos», asegura.
Su recomendación es mucho más sencilla que la mayoría de los contenidos en redes: una buena limpieza, hidratación adaptada a cada tipo de piel y protección solar a diario. Puede parecer una rutina básica, pero defiende que la constancia ofrece mejores resultados que cualquier cosmético milagroso. «La piel -enfatiza- necesita tiempo, no magia».
También aplica esa filosofía a su forma de comunicar. Estudia la evidencia científica, pero después la traduce a un lenguaje sencillo y práctico. «Siempre digo que si mi madre o cualquiera de mis pacientes no entiende lo que explico, no lo he explicado bien», resume.
Aunque hoy responde consultas desde toda España e incluso desde EE UU, sigue reivindicando el papel de la farmacia rural. En muchos pueblos, explica, el farmacéutico es el profesional sanitario más cercano y el primero al que acuden los vecinos cuando necesitan consejo. Las redes sociales no han sustituido esa cercanía, sino que la han ampliado. Lo que antes ocurría únicamente al otro lado del mostrador, ahora también sucede a través de una pantalla.