Una vecina de Gijón cumple 100 años y desvela cuál es el secreto para una vida plena: «Comer bien y divertirse bastante»
Mercedes Iglesias, residente en Moreda, ha celebrado este jueves el siglo de vida rodeada de sus hijos y nietos en una cena sorpresa muy especial
Gijón
Mercedes Iglesias Pardo ha cumplido este jueves 100 años rodeada de su familia y con la misma vitalidad y sentido del humor que la han ... acompañado durante toda su vida. Nacida el 24 de septiembre en San Román, Piloña, en su propia casa, no lo tuvo siempre fácil. Creció, al igual que muchos otros, como una 'niña de la posguerra', que tuvo que luchar por una vida digna y feliz. Ahora, después de una trayectoria vital muy completa, celebra haber cumplido un siglo, cargada de consejos que le hubieran gustado saber cuando era más pequeña, y lo hace muy orgullosa rodeada de sus hijos y nietos, que le han preparado una cena sorpresa muy especial.
En Piloña pasó su infancia y juventud antes de trasladarse a Gijón, donde conoció a Francisco, su marido, que trabajaba en la fábrica de piedras de alfiler El Globo. Al casarse, se mudaron a Contrueces y Mercedes se incorporó a trabajar en Lejías la Gijonesa y, posteriormente, junto a su marido como porteros.
Fruto del amor, nacieron sus tres hijos: Juan, de 67 años; Mar, de 61; y Francisco, de 59. Fueron años marcados por la posguerra y la dictadura, recuerda su hija Mar. Sin embargo, la sonrisa de su madre, declara, siempre estuvo presente, sin rendirse ni quejarse.
Tras décadas de felicidad y grandes vivencias llegaron los nietos que se convirtieron en el centro de su vida. Actualmente Mercedes vive en casa de su hija Mar en Moreda y mantiene una relación muy estrecha con toda la familia. Le encantan los niños, las reuniones familiares, la lectura, las sopas de letras y, especialmente, el parchís, donde todavía presume de sus estrategias para ganar a todos.
También disfruta de las excursiones con sus nietas, especialmente de las visitas al Jardín Botánico y al Acuario. De pequeña, recuerdan sus familiares, le gustaba llevar a sus hijos a pasear por Gijón, al parque, al cine o al circo. Ahora son ellos quienes la acompañan. Una de las imágenes que más cariño despierta en la familia es verla prepararse y ponerse «presumida» antes de salir a dar una vuelta.
Para llegar al siglo de vida, Mercedes tiene claro su particular receta: «comer bien y divertirse bastante». Mantiene además su afición por gastar bromas, incluso con las tradicionales llamadas telefónicas del Día de los Inocentes.
La celebración ha sido hoy, en casa, con una cena sorpresa a la que acudirán sus tres hijos, familiares y nietos. Ha soplado las cien velas, ha recibido un parchís personalizado y ha disfrutado de una tortilla de patata, uno de sus platos favoritos. La tarta tendrá un significado especial: aunque es diabética y normalmente no puede comer dulces, la familia ha hecho una pequeña excepción para celebrar un siglo de vida.