«'Normal': Sangre, acción y humor negro»
Un thriller violento ideal para liberar estrés en el patio de butacas. El abogado de 'Breaking Bad' y 'Beter Call Saul' se enfrenta a una muchedumbre enrabietada en un pueblo perdido donde nada es lo que parece
Es digna de estudio la conversión en héroes de acción de algunos actores en el último tramo de su carrera. Ya peinando canas, le dan ... al gatillo cosa fina y logran contornearse para repartir estopa como el que más. El caso más claro es el de Liam Neeson, pero últimamente Bob Odenkirk no le va a la zaga. El abogado de 'Breaking Bad' y 'Beter Call Saul' se dedica a impartir justicia a base de guantazos en títulos como 'Nadie', con dos entregas, y 'Normal', estrenada este fin de semana en la cartelera estival. Esta vez encarna a un sheriff en funciones que sobrelleva una existencia trágica destinado temporalmente en un pueblo sumamente apacible, de lo más normal, tal y como luce su nombre para que no haya dudas. Normal es un lugar tranquilo que esconde un oscuro secreto. Un fallido atraco en el banco destapa un contubernio violento. Las gentes de la localidad están conchabadas para proteger un montón de lingotes de oro escondidos tras una caja fuerte, aparentemente inexpugnable. Dinero sucio que la violenta yakuza guarda bajo llave, aportando un suculento sueldo a los habitantes de la aldea para que tengan la boca cerrada.
Los fantasmas del pasado abruman al protagonista, encarnado con gracejo por Odenkirk, quien se limita a explotar con éxito lo aprendido en 'Nadie'. Viene de una relación afectiva destruida y se ve inmerso en una lucha continua contra sus demonios internos. En una ocasión se vio entre la espada y la pared para socorrer a una víctima y no respondió como debía. Diversos flash-backs le recuerdan su errónea decisión. La tortura psicológica se ve alimentada por continuos toques de atención a una ex-mujer que nunca responde. En medio del cataclismo existencial, la estrella de sheriff no le pesa y se toma como una misión divina escarmentar a los pueblerinos organizados, a los que no tardan en unirse los mafiosos nipones. Las escenas de acción, espolvoreadas con humor negro, estallan a mitad de metraje, ofreciendo un espectáculo divertido que no escatima en escenas gore. La ultraviolencia se desata con un ritmo medido, con algunos gags visuales enternecedores, a pesar del mal trago para quienes entran en el juego. En la orgía sanguinolenta no queda ni el apuntador. Risas, explosiones y salpicaduras.
'Normal' se ve con agrado, cumple con su cometido y regala a la audiencia algún toque de originalidad inesperado, aunque responde a un esquema trillado. La razón de sus destellos de ingenio es su máximo responsable, el cineasta británico Ben Wheatley, quien se atrevió en su día a adaptar un relato tan complejo narrativamente como 'High-Rise', aka 'Rascacielos', la obra del visionario J. G. Ballard. Ya demostró su valía en la demoledora 'Kill List', la desopilante 'Turistas' o la alucinógena 'A Field in England', rindiéndose a la experimentación de lleno, invitando al espectador a realizar un viaje alucinante al centro de la decadencia humana. El año pasado dejó a media platea del festival de Sitges con la cara desencajada tras la proyección de la inclasificable 'Bulk', un largometraje bizarro rodado también este año, tras manejar en 2023 un presupuesto más holgado con 'Megalodón 2: La fosa', su puesta de largo en el mainstream. Una filmografía variopinta la que exhibe este realizador inquieto capaz de rodar lo que le echen, adaptándose al proyecto, como es el caso. Nunca sabes lo que vas a ver exactamente cuando ta acercas a sus películas, aunque parezcan más de lo mismo, una virtud en desuso.