«Sugar»
Obsesionado por el orden en su trabajo de investigación, es el personaje central de la serie de Apple TV que regaló a sus seguidores uno de los plot twist más impresionante de los últimos tiempos
Un alma incorruptible en un mundo en llamas. Así es el detective John Sugar, un tipo noble y entero, a ratos melancólico, que no duda ... en ayudar al necesitado. Obsesionado por el orden en su trabajo de investigación, es el personaje central de 'Sugar', la serie de Apple TV que regaló a sus seguidores uno de los plot twist, léase un brutal giro inesperado, más impresionante de los últimos tiempos. El protagonista, inspirado en el cine negro clásico -como si hubiese escapado de 'El sueño eterno'-, interpretado con magnetismo por Colin Farrell, escondía un llamativo secreto que se desvelaba de sopetón, casi al final de la primera temporada: el escrupuloso investigador no es de este mundo. Una sorpresa bien integrada que es explotada en su continuación, ya estrenada en la conocida plataforma en streaming, cuyo catálogo sigue apostando por la calidad en detrimento de la cantidad.
La segunda sesión de 'Sugar' sigue manteniendo el tono y atmósfera de sus inicios. El sabueso Sugar, fiel a su principios, con el cual es difícil no encariñarse, lucha contra los fantasmas del pasado y los demonios internos del presente mientras ejerce de detective privado emocionalmente implicado en la desaparición de algunas personas en extrañas circunstancias. La serie es una apuesta visual de cuidado montaje, que incluye fragmentos seleccionados de títulos míticos del séptimo arte, a modo de pensamientos fugaces. La voz en off de Farrell, recorriendo las calles de Los Ángeles en su descapotable, con una selección de temas musicales ad hoc, añade personalidad a una de las propuestas más sugestivas del momento. En su nueva aventura, Sugar sigue empeñado en encontrar a su hermana mientras debe descubrir qué ha pasado con el hermano de un boxeador emergente de origen coreano. De nuevo le toca explorar los bajos fondos y codearse con gente poco fiable para llegar a la verdad.