La Guardia Civil en el Descenso del Sella: la salvaguarda del universo del Tritón
La Benemérita desplegó más de 300 agentes de quince especialidades para velar por la seguridad del Descenso del Sella
Ribadesella
El del Descenso del Sella es el mayor operativo de seguridad desplegado por la Guardia Civil en un evento en España. Solo lo iguala ... el que cada año se organiza con motivo del peregrinaje a la aldea del Rocío, en Huelva. Un total de 320 agentes de quince especialidades distintas velaron ayer por los miles de selleros que participaron en una jornada lúdico deportiva que se saldó sin incidentes de importancia. «Ese es el mejor de los balances, significa que el dispositivo ha salido bien», dicen desde la Benemérita, que preparan minuciosamente el plan desde meses antes, en coordinación con Delegación del Gobierno, con reuniones periódicas para planificar la organización de una prueba que reunió a más de 250.000 asistentes y 1.240 piragüistas. Un exigente trabajo en el que cada pieza encaja para funcionar en su conjunto.
Un salto cualitativo en esas labores de vigilancia es la incorporación del sistema de captación y transmisión de imágenes del helicóptero de la Guardia Civil, lo que posibilita transmitir en tiempo real y abarcando áreas muy amplias. Está conectado con la Central Operativa de Servicios (COS) en Oviedo y el centro de mando instalado sobre el terreno. «Esto permite tener una visión mucho más amplia de lo que está ocurriendo, lo que posibilita una rápida capacidad de reacción para desplazar efectivos de ocurrir algún incidente», explica el capitán José Antonio Pascual Sevillano.
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Las unidades desplegadas ascendieron a quince, algunas llegadas desde Madrid, como el Escuadrón de Caballería y el Servicio Aéreo Central (encargado de la inhibición de drones sin autorización de vuelo). Se sumaron los agentes de Seguridad Ciudadana de la Compañía de Llanes, la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia (USECIC), el Sector de Tráfico (encargado de regular la intensa circulación y cortar el paso a Arriondas una hora antes de la salida), el Servicio Cinológico con perros detectores de explosivos y drogas; el Centro Operativo de Servicio (COS); los equipos de Gestión Aeronáutica (Pegaso); el Grupo Especial de Desactivación de Explosivos (GEDEX); el Grupo de Rescate e Intervención de Montaña (GREIM); el Servicio Marítimo Provincial; el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS); el Grupo de Información, el Servicio de Material Móvil; la Oficina Periférica de Comunicación (OPC); la Unidad Orgánica de Policía Judicial (UOPJ); la Unidad Aérea de Asturias; el Grupo de Apoyo a las Tecnologías de Información; el Seprona, las patrullas fiscales territoriales e Intervención de Armas.
Estos últimos son los encargados de controlar el emblemático cañón que anuncia la salida de los piragüistas desde el puente de Arriondas. «Comprobamos que la documentación esté en regla y que los artefactos sean los correctos», explica el cabo Federico, de Intervención de Armas de Cangas de Onís.
El amplio y exigente operativo en el que participa en torno a un tercio de la plantilla de la Comandancia tiene lugar en la demarcación de la compañía de Llanes donde tan solo un día antes tuvieron que despedir a Laura Cruz, la compañera asesinada en el cuartel por su expareja, que dejó también herido de gravedad al teniente. «Somos servidores públicos y tenemos que estar aquí, aunque la tristeza y conmoción vaya por dentro», dicen.
Entre sus muchos cometidos está la revisión del tren fluvial con uno de los perros detectores de explosivos. «Se inspecciona tanto el tren como el trayecto desde Arriondas y Ribadesella para garantizar que no haya ningún artefacto o objeto sospechoso», apunta el sargento primero Plácido. Precisamente un atentado terrorista de la banda ETA el día del Descenso en 2004 fue el episodio más complejo al que se ha enfrentado la Guardia Civil durante los muchos años que lleva organizando los controles de seguridad. El artefacto fue colocado en el jardín de una casa junto a la playa de Ribadesella, con 300 gramos de Titadine. Los terroristas avisaron de que iba a estallar una bomba poco tiempo antes, lo que posibilitó que se acordonase la zona y no se produjeran daños personales. Fue uno de los mayores sobresaltos de la historia de una fiesta «con muchísima afluencia pero que es más tranquila que hace unos años; ahora ha vuelto a sus orígenes, más familiar y con menos incidentes de peleas y demás», dicen quienes llevan años velando por la seguridad de los selleros.
Escolta a autoridades
La Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia (USECIC) es la encargada de mantener el orden público y de dar seguridad a las autoridades, escoltándoles desde el Ayuntamiento de Arriondas y desde ahí, al tren fluvial desde el que siguieron la prueba. El capitán Valentín Mora explica que «son 30 los agentes desplegados entre Arriondas y Ribadesella, con capacidad para dar respuesta de forma inmediata ante cualquier incidente que se pudiera producir».
Ayer la fiesta transcurrió sin sobresaltos, salvo alguna pequeña trifulca y cortes por cristales rotos. En el despliegue de una de las citas con mayor afluencia de público del verano en Asturias participan también Policía Local, Bomberos de Asturias, Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU) y voluntarios de Protección Civil realizando labores de apoyo.
Hoy, la Guardia Civil volverá a desplegar muchas de sus capacidades con motivo de la fiesta del Xiringüelu en Pravia. «No se descansa, no acaba una y ya estamos preparando la siguiente, tiene que ir todo muy medido para salga bien», señala el capitán Mora.