El caso del cumpleaños, el velatorio y los 11 muertos por hantavirus
Un brote en un pequeño pueblo argentino en 2019 constituye buena parte de la literatura científica del virus que ha provocado tres fallecimientos en el crucero
Una fiesta de cumpleaños con un centenar de invitados. Fue el foco de un brote de hantavirus que mató a 11 personas y enfermó a ... otras 23 en una pequeña zona rural del sur de Argentina en 2019. Este excepcional caso constituye parte de la base de la literatura científica existente sobre el hantavirus de los Andes que ha provocado el brote en el crucero que cubría la ruta Argentina-Canarias y la muerte de tres viajeros -hay otros cinco enfermos-.
Más de una treintena de investigadores firman este trabajo científico, que reconstruye la secuencia de contagio persona a persona a lo largo de casi cuatro meses en este rincón argentino, país que es uno de los principales focos de hantavirus. El interés de este trabajo radica en que los investigadores analizan cómo se produjo esta inusual transmisión entre humanos, ya que los hantavirus los transmiten los roedores (son, a la vez, portadores y transmisores del virus), pero el contagio de una persona a otra es muy poco probable. Los resultados se publicaron en 2020 en la prestigiosa revista estadounidense 'The new England journal of medicine'.
Los 34 afectados por este brote eran vecinos de Epuyén, una pequeña localidad de unos 2.500 habitantes de la provincia del Chubut, en la Patagonia andina. Todos ellos estuvieron en contacto más o menos estrecho en eventos sociales o comunitarios entre noviembre de 2018 y febrero de 2019 y contrajeron el síndrome pulmonar por hantavirus Andes, el mismo que ha provocado el brote en el crucero que se dirige ya a Canarias. Los análisis (se obtuvieron muestras de 28 de los 34 pacientes) concluyen que fueron tres las personas que «impulsaron la transmisión», cuya cadena comenzó en una fiesta de cumpleaños con unos 100 invitados.
A este festejo acudió una persona que se identifica en la investigación como 'paciente 1' y que se habría infectado tras inhalar secrecciones o excrementos de roedores, que es la vía principal de contagio. Fue al cumpleaños «con fiebre y malestar general» y se quedó solo hora y media. Cinco personas que se sentaron cerca de él enfermaron entre 17 y 24 días después. El identificado como 'paciente 2' -que también habría contraído el virus de los roedores- gozaba de «una activa vida social» y se le atribuyen en este contexto de relaciones con amigos hasta seis contagios en el pueblo -no se especifica si fue o no al cumpleaños-. Falleció 16 días después de notar los primeros síntomas. Su viuda (identificada como 'paciente 9') acudió enferma a su velatorio y diez personas que tuvieron contacto con ella en el entierro enfermaron entre 14 y 40 días después.
Solo estas tres personas (el asistente al cumpleaños y el matrimonio) contagiaron a 21 personas, mientras que los demás se infectaron tras haber coincidido con alguno de los enfermos e incluso con varios -cuatro de los afectados podrían haber sido infectados por más de una persona-.
7
días
fue el tiempo medio que pasó desde que comenzaron los síntomas hasta que fallecieron estas once personas
Aislamiento
Las autoridades de salud pública decretaron el aislamiento de los vecinos que presentaban síntomas compatibles con el virus cuando el número de enfermos ascendía ya a 18 y «la cuarentena voluntaria» a todas aquellas personas que habían sido posibles contactos de estos. «Tras implementar estas medidas de control, el número de casos secundarios causados por un infectado descendió de los 2,12 a 0,96». La tasa de letalidad en este brote del sur de Argentina fue del 32% (la mortalidad de los hantavirus con afección pulmonar ronda el 40%, mientras que los que afectan a la función renal son mortales en un 10-15%) y el tiempo medio desde el inicio de los síntomas hasta los fallecimientos fue de casi una semana (6,7 días exactamente).
40
días
tardaron en asomar los síntomas de la enferadad en las personas a las que se les detectó
Sobre la sintomatología, la característica clínica más común después del inicio de los síntomas «fue el inicio rápido de dificultad respiratoria aguda». Los investigadores detectaron tres niveles. «Los pacientes con casos leves solo recibieron oxígeno suplementario, mientras que los graves presentaron hipotensión, edema pulmonar progresivo e hipoxia, que a menudo requirió intubación. Los casos fatales se caracterizaron por un compromiso grave de la función hemodinámica (flujo sanguíneo, presión arterial y funcionamiento del corazón), evidenciado por una marcada hipotensión (presión arterial baja)». La media de edad de los pacientes era de 38 años.
Más de 80 trabajadores del hospital donde fueron atendidos estuvieron en contacto con los enfermos. Pese a que «solo unos pocos usaron equipos de protección personal (gafas, batas desechables, respiradores…)» durante el tiempo que estuvieron con los pacientes, ninguno de los médicos ni de las enfermeras se contagió.