Mi bebé tiene aplanada la cabeza. ¿Es grave?
La plagiocefalia es una alteración frecuente entre los 3 y los 6 meses. Y en algunos casos obliga a la colocación de un casco especial que llama la atención
Es llamativo pero, a menudo, preocupa sin razón. El bebé no tiene la cabeza redondeada, sino que presenta un aplanamiento en una zona del cráneo, ... normalmente a la derecha o a la izquierda. Se llama plagiocefalia posicional, no afecta al desarrollo cerebral y es reversible si se actúa antes del año, pero a los padres primerizos les inquieta mucho. Janire Betolaza, pediatra del Hospital Vithas Vitoria, y Carolina De Miguel, médica rehabilitadora y vicepresidenta de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), tranquilizan a las familias preocupadas por esas deformidades en la cabeza, cuyo abordaje implica a menudo a pediatría y fisioterapia infantil.
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El origen
Explica la rehabilitadora Carolina De Miguel que muchas veces la alteración es «intrauterina, consecuencia de la presión que se genera en el último trimestre». La prematuridad también influye «al ser el cráneo más débil y 'blandito' y, por tanto, más vulnerable a las presiones» que, a veces, se producen también durante el propio parto. El problema se acentúa en esos primeros meses cuando el bebé mantiene la presión en un lado de la cabeza. Sucede porque los padres se acostumbran a colocarlos siempre en el mismo lado de la cuna, de modo que el niño o niña mira normalmente hacia ese lado, tiene preferencia por apoyarse de ese lado al dormir, también se amamanta más de ese pecho que del otro...
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Precauciones en casa
Para evitar la plagiocefalia o para revertirla cuando aún se está a tiempo, las profesionales recomiendan reclamar la atención del niño desde ambos lados –«el bebé suele girarse hacia donde están sus padres, los ruidos, los sonidos...»–, alternar la posición hacia la que el bebé gira la cabeza mientras duerme, fomentar que juegue boca abajo –se le llama 'tummy time' y debe hacerse siempre con supervisión del adulto– y reducir al máximo posible el tiempo en dispositivos que mantengan la cabeza apoyada como sillas de coche o hamacas. «Hay que favorecer el porteo en mochila o banda ergonómica. No solo porque evita estos aplanamientos, sino porque, además de ser importante para el vínculo con los adultos, fomenta la autonomía y favorece el tono cervical, ayuda al bebé a levantar la cabecita y va en favor del correcto desarrollo de las caderas –posición de ranita–», destaca la pediatra Janire Betolaza.
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Otras intervenciones
Cuando la plagiocefalia ya está instaurada pero estas medidas correctoras no son suficientes se puede hacer fisioterapia. En rehabilitación se pueden trabajar estiramientos y movimientos para eliminar la tortícolis que a veces presentan y, en algunos casos, se pone casco (ortesis craneal). «Si la familia está muy ansiosa, especialmente preocupada, y la plagiocefalia es importante, se valora este dispositivo. Tiene la ventaja de que modela muy bien la cabeza y los niños no suelen quejarse, se adaptan bastante bien. El inconveniente es que los bebés sudan y hay que desinfectarlo para limpiarlo y evitar los malos olores», explica la médico rehabilitadora. El casco es más eficaz «cuando se coloca entre los cuatro y los doce meses de edad». Y últimamente se ven muchos en la calle, en las redes...
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¿Cuándo se detecta?
«Es una alteración frecuente entre los 3 y los 6 meses de edad, pero a partir del segundo mes de vida ya podemos apreciar la deformidad», precisa la pediatra. Completa De Miguel señalando la importancia de empezar pronto el tratamiento, «en torno al cuarto mes», ya que una vez pase un año «la remodelación craneal no se puede dar».
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¿Cómo se mide?
Para valorar el alcance de la plagiocefalia, se miden las dos diagonales: la distancia entre la ceja y la parte de atrás de la oreja contraria. «Si las medidas que arrojan ambas mediciones es menor de un centímetro, se trata de un caso leve que suele corregirse con las recomendaciones posturales; si hay una distancia de entre 1 y 2 centímetros es moderado y en los casos de más de 2 centímetros es avanzado. Es en estos últimos es cuando habría que plantear la opción de poner casco», explica De Miguel, coordinadora de rehabilitación del Hospital La Beata de Madrid y con treinta años de experiencia en el Ramón y Cajal.
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La braquicefalia
Se llama así al aplanamiento simétrico de toda la parte trasera de la cabeza. También suele ser algo postural pero es menos frecuente que la plagiocefalia, donde el aplanamiento es lateral. El aspecto, define gráficamente la pediatra, es la de un bebé «con la cabeza muy ancha» en el que también se puede apreciar «un abombamiento de la frente». Abombamiento que, en el caso de la plagiocefalia, también se puede percibir en alguna zona. «A veces, en el lado aplanado se ve adelantado el pabellón auricular y un poco de abombamiento en la frente».
Cómo no confundirla con otras patologías más graves
No es que lleve a confusión, pero es importante distinguir la plagiocefalia de la craneosinostosis, una patología poco frecuente pero más grave que puede afectar al desarrollo cerebral. «Sucede cuando se cierran de forma precoz algunas suturas craneales, que son las uniones entre los huesos. Están abiertas los primeros meses para que la masa encefálica pueda crecer», explica la pediatra Janire Betolaza. Esta fusión prematura de las suturas o alguna de ellas «puede provocar alteraciones craneales y problemas neuronales», advierte la experta.