Arana rescata su memoria histórica
Vecinos exponen en comercios cerrados fotos de los orígenes del barrio y su presente. Quieren tejer lazos y reclamar una renovación
Los comercios sin vida representan en el barrio de Arana una de las mayores muestras del paso del tiempo. Esas lonjas, abandonadas, con su verja ... atrancada hasta el suelo, son las que otrora -tanto aquí como en otros barrios de 'oro' de la ciudad- contribuyeron a construir comunidad en una zona que, en los años 50 y posteriores, se fue poblando gracias al impulso de inmigrantes que llegaban de Extremadura, Galicia, Asturias, Aragón, Andalucía... Es decir, de todas las comunidades que hoy nombran sus vías de paso.
Ahora la asociación de vecinos del barrio, Aranako, se ha propuesto cambiar la imagen exterior de esos viejos negocios. Al menos, por unos días. Desde esta tarde, esas cristaleras recuperarán su lustre al albergar estampas históricas y actuales de un lugar que, pese a las rentas bajas y el envejecimiento de la población, sigue latiendo con fuerza. Es algo así como el antes y un después de una zona que, avisan sus vecinos, precisa de una urgente rehabilitación en su espacio público para mantener su espíritu.
El recorrido, compuesto por 30 láminas, se ha construido a base de aportaciones vecinales de álbumes familiares, de búsquedas en el archivo municipal y de una mirada renovada de aquellos residentes que se han lanzado a patear las calles para capturar la identidad de un distrito que siempre destacó por su carácter obrero, reivindicativo y acogedor. Características que se mantienen cuando los inmigrantes son otros y representan cerca del 20% de su población.
30 imágenes
Hoy, a las 18.30 horas, se ha organizado un recorrido desde el centro cívico para enseñar la muestra
Un distrito «muy vivo»
La asamblea joven del barrio, el colectivo que ha organizado esta muestra como parte de su programa de fiestas (se celebran del 4 al 7 de junio), ha preparado esta tarde, a partir de las 18.30 horas, una visita desde el centro cívico Aranako, que pasará por una decena de calles, en la que se reflexionará sobre toda esa identidad y, de paso, ayudará a tejer nuevas relaciones. Y es que, según refleja Marimar Saéz de Buruaga, una de esas vecinas «de toda la vida» que ha contribuido con una decena de imágenes a la exposición, antes Arana era un «barrio muy vivo», había un espíritu de ayuda entre los demás, con comercios, mercadillo, parques infantiles de última generación...
Hoy, «lo que más se repite es que está envejecido», lamenta Ane Hidalgo, parte del grupo motor que ha sacado adelante esta propuesta. Y es cierto, la media de edad de sus residentes se acerca a los 50 años y el 28% de los mismos tiene más de 65. Sin embargo, añade, «hay gente joven y juntos tenemos que recuperar esos lazos cotidianos».
Esto representa «un punto de partida, una forma de generar conversación», y de paso, sirve para lanzar una reivindicación. «Arana luchó por mejorar y ahora está descuidado, las instituciones deben invertir en renovarlo», claman sus residentes.