La gran obra que trajo agua del Gorbea a Vitoria hace 142 años
Tres historiadores rescatan la memoria de ese hito de la ingeniería hidráulica que enlazó un manantial de Zigoitia con la Virgen Blanca en 1884
Cuentan las crónicas locales que la traída de aguas del Gorbea a Vitoria en septiembre de 1884 fue todo un acontecimiento local. Que el alcalde ... Odón de Apraiz contrató a la trapecista Miss Leona Dare y que cuando el chorro brotó a presión en el centro de la plaza de la Virgen Blanca hubo fuegos artificiales, música, alguna luna rota y regocijo generalizado. Faltaba aún un año para que esa agua acabase almacenada entre los arcos del fabuloso aljibe de El Campillo, el remate de una gran obra de ingeniería hidráulica equivalente en su audacia a la solución con la que Olaguíbel salvó el desnivel entre el Casco Viejo y el Ensanche a través de Los Arquillos.
Rescatar la memoria histórica de aquella gesta, la de llevar el preciado líquido por 20 kilómetros de tuberías de hierro hasta la boca de los vitorianos, es lo se proponen los tres arqueólogos que han logrado financiación de Amvisa para su plan de poner en valor ese patrimonio del que se conservan canalizaciones y estructuras originales. El profesor de la EHU José Rodríguez Fernández coordina el estudio, en el que participan los también historiadores e investigadores Ángel Martínez e Iban Sánchez y que parte de unos bastos fondos documentales repletos de planos y proyectos que confirman que la Vitoria decimonónica llevaba ya siglos buscando agua potable de la que abastecerse antes de salir a buscarla a los manantiales del Gorbea de una manera más que ingeniosa.
«El abastecimiento de agua de boca a Vitoria es una apasionante historia de intentos, fracasos y logros técnicos», sostiene Rodríguez, que hizo su tesis doctoral sobre ello. En la Edad Media había fuentes extramuros, agrega, y del siglo XV al XVIII se realizan canalizaciones desde Armentia, Aretxabaleta y Berrostegieta hasta llegar al centro. «En el XIX ya había una importante población pero con las fuentes que tienen, no da para abastecer al Ensanche. Surge el parque de La Florida, se da importancia a la higienización...», relata el historiador.
Modernos
El Ayuntamiento dice entonces que ya no da para más y empieza a buscar. Fracasa el pozo artesiano de la Virgen Blanca y desde la ciudad se mira hacia el Gorbea. Tamaña empresa cuenta con el apoyo de una sociedad integrada por vitorianos de familias pudientes. «Se fueron acumulando estudios técnicos previos, presupuestos e informes médicos hasta que, tras varios años de obras, en 1884 se inauguró la traída de aguas desde varios manantiales de Zigoitia, con una canalización de casi 20 kilómetros que culminaba en el depósito de aguas de El Campillo». Allí se decantó durante décadas para llegar limpia a las fuentes de la ciudad.
Esta gran obra de ingeniería fue muy moderna para la época y aunque las redes de abastecimiento han cambiado aún quedan vestigios importantes que el equipo de arqueólogos quiere catalogar con el objetivo de «poner de relieve su importancia histórica, técnica y social y, al mismo tiempo, recupere la memoria patrimonial de los diferentes restos conservados».
Y es que quedan materiales de esa ingeniería histórica como cajeados de las conducciones, antiguos registros, portones elevados con arcos de sillería... Los tres arqueólogos se dan un año para elaborar un relato y un mapa integral de todos los elementos que conformaban aquel primer abastecimiento desde los manantiales del Gorbea hasta la Virgen Blanca. Puede ser el punto de partida para crear una ruta cultural del agua de cuya difusión se encargaría Amvisa.
El Aula del Agua de la empresa pública que preside el socialista Pascual Borja financia con 10.000 euros esta investigación. Asimismo, invierte en otros estudios de la universidad relacionados con los ríos del sur, la eliminación de plásticos en las aguas residuales, la presencia de amebas en aguas fluviales y el estudio de si los restos de medicamentos presentes en el agua afectan a los ecosistemas.