Mejor no decirlo' es una sucesión de escenas inconexas, sin conflicto, ni clímax, ni profundidad, que gira en torno a las conversaciones de un matrimonio. ... Esta comedia se apoya en un incesante flujo de palabras que no logra convertirse en una reflexión, ni crear emoción o construir la evolución dramática de una idea.
Se abordan multitud de temas, pero ninguno llega a desarrollarse. Simplemente aparecen y desaparecen con una superficialidad que hasta resulta incómoda. La identidad sexual, el aborto, el VIH, el consumo de pornografía, los secretos de familia y la pederastia son solo algunos de los múltiples asuntos que desfilan por escena. Todos ellos son temas complejos, capaces de generar diálogos ricos pero aquí se mencionan y liquidan en minutos.
Los personajes hablan como quien mantiene una conversación de ascensor: con mucha palabrería, pero sin entrar en nada. Tampoco existe una evolución de los personajes. Imanol Arias tira el texto, cayendo en cierta monotonía y en su interpretación da la sensación de escucharse más a sí mismo que a su compañera de escena. María Barranco, por el contrario, consigue extraer algunos momentos de humor, aportando frescura.
'Mejor no decirlo'
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Autor Imanol Arias, María Barranco.
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Director Claudio Tolcachir.
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Lugar Teatro Félix Petite de Vitoria.
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Lo más destacable es la escenografía: un muro lleno de luces que se encienden en distintas posiciones y cajones que se abren de forma inesperada. Sin embargo, la puesta en escena es rígida y, cuando aparece el movimiento, como en la clase de taichí, funciona más como una excusa para mover a los actores que como algo que surge de una necesidad dramática real. Se pasa de estar en un conservatorio de música a un gimnasio, a la calle o a la casa mediante transiciones abruptas sin una lógica escénica que articule visualmente el recorrido narrativo.
Al final, la sensación es la de una obra que habla mucho y dice bastante poco.