25 años de la gesta del Alavés en Europa
«El Alavés se levantaba una y otra vez, el gol de oro fue muy cruel»
Hamann, el pulmón del Liverpool que tumbó a los albiazules en Dortmund, destaca el «carácter» vitoriano y radiografía su «dificultad» para llevarse el título: «Probablemente ellos merecieron ganar»
La final de Dortmund dejó huella más allá de Vitoria. Aquella icónica cita quedó marcada a fuego en la centenaria historia del Deportivo Alavés pero ... también en la de un Liverpool que en el Westfalenstadion rompió su maleficio continental tras levantar la Copa de la UEFA. 25 años después, Anfield todavía recita de carrerilla un once 'red' en el que Dietmar Hamann (Waldsassen, 1973) dominaba el centro del campo. «Éramos un gran equipo que terminamos terceros en la Premier League y ganamos las dos Copas inglesas –FA Cup y League Cup– y la UEFA», recuerda para ELCORREO el exjugador alemán, ahora comentarista televisivo en su país.
El francés Gerard Houllier dirigía un bloque rocoso en el que se mezclaban jóvenes talentos como Michael Owen, Jamie Carragher y Steven Gerrard con internacionales contrastados como Sami Hyypia, Markus Babbel, Robbie Fowler, Emile Heskey, Gary McAllister o un Hamann que era el pulmón del Liverpool en la medular. Un conjunto que llegó a la final de Dortmund con la etiqueta de «favorito» ante un novato Alavés.«Ganamos al Barcelona en semifinales sin conceder ni un gol y tres días antes de la final conquistamos la FA Cup ante el Arsenal. Aquella temporada jugamos 63 partidos y apenas entrenamos en los últimos meses. Sabíamos que el Alavés era un gran equipo pero teníamos la confianza de vencerles», asegura.
Sin embargo, en la ciudad deportiva de Melwood, conocían los peligros albiazules. «El análisis de vídeo no era como ahora pero sabíamos que era un equipo que marcaba muchos goles. Derrotaron al Kaiserslautern en las semifinales por 9-2», recuerda Hamann, que recapitula cómo estaban atentos a Cosmin Contra, a Jordi Cruyff y a un Javi Moreno que era «la amenaza». «Era un conjunto sólido y equilibrado. Sabíamos que teníamos que tener mucho cuidado con irnos arriba. Debíamos vigilar nuestra espalda, pero como éramos un bloque defensivamente seguro y que también marcaba mucho pensamos que dejando la portería a cero o encajando únicamente un gol tendríamos la oportunidad de ganar».
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Su plan, sin embargo, saltó por los aires en una final cargada de goles. El Westfalenstadion se llenó para la ocasión con cerca de 60.000 espectadores de los que más de dos tercios fueron ingleses. «La mayoría era roja y nos sentíamos como en casa. Para mí también fue especial por jugar en Alemania», declara Hamann, titular en un duelo en el que el Liverpool se puso con dos goles de ventaja muy pronto. «No pensamos que estaba hecho pero sí nos encontramos en una posición muy fuerte. Pocas veces nos marcaban y encajar dos tantos era una excepción. Después del 2-0 nos fuimos 3-1 al descanso y quizá nos confiamos un poco», reconoce.
Nada más volver de los vestuarios, el Alavés puso el 3-3 con un doblete de Javi Moreno. «Nos sorprendieron. Se fueron arriba y antes de que nos diéramos cuenta la final estaba empatada», apunta un Hamann que alaba la capacidad de resistencia del Alavés hasta el 4-4 de Jordi Cruyff que llevó la final a la prórroga: «Mostraron una gran mentalidad y carácter levantándose una y otra vez. Creyeron sin fisuras. No era un equipo acostumbrado a las grandes ocasiones pero nunca se dio por vencido». Sin embargo, en una prórroga «en la que pasó poco» y con «ambos equipos cansados y pensando en los penaltis», el gol de oro en propia puerta de Delfí Geli en el minuto 116 le dio la UEFA al Liverpool e hizo añicos las esperanzas de unos albiazules con dos jugadores menos tras las expulsiones de Magno Mocelín y Antonio Karmona.
«Fue afortunado para nosotros y muy cruel para el Alavés. Remontaron varias veces y debían haber tenido la oportunidad de intentarlo de nuevo en el tiempo que quedaba. Fue la única final a nivel de clubes que se resolvió así. Fue bueno para nosotros pero nunca me ha gustado el gol de oro», reconoce Hamann, que cuatro años después vivió otra noche histórica en la que su Liverpool levantó un 3-0 al Milan y se hizo con la Champions en Estambul en los penaltis. «Todo el mundo recuerda las dos finales. Fueron un gran espectáculo, pero la de Dortmund fue mi primer título europeo con el Liverpool», afirma el alemán, que le da «todo el crédito» al Alavés. «Después del partido les consolamos y les dimos las gracias por aquel gran duelo, aunque tras perder así la frustración es enorme. Nos lo pusieron muy difícil y, al final y después de tantas remontadas, probablemente merecieron ganar», sentencia.