Análisis
Con uñas y dientes
El reparto de protagonismo refuerza la idea de que los mejores resultados llegan cuando se juega en bloque y por encima de las individualidades
El Alavés tiró de coraje para empatar en San Mamés en un derbi con poco juego y ante un Athletic sin demasiado brillo. Lo más ... importante fue volver a sumar después de dos derrotas consecutivas y dejar la portería a cero. El equipo albiazul supo interpretar el partido ante un oponente cuyo nuevo técnico, Edin Terzic, siempre intenta intervenir con diferentes esquemas para mejorar su resultado. También es verdad que de nuevo, y ya van dos jornadas seguidas, nos quedamos sin marcar.
El objetivo tras este largo parón de casi tres semanas será volver a equilibrar el juego del equipo, ante una reválida como será la visita del Atlético de Madrid el sábado 11 de octubre. En cualquier caso, hay que reconocer que el balance de goles a favor y en contra (11-6) sigue siendo alentador para una plantilla que empezó el curso como un tiro y que debe volver a rentabilizar más sus actuaciones.
Salvador Sivera
Fue el portero albiazul quien en la segunda parte salvó un punto al adivinar la intención para desviar el penalti del rojiblanco Sancet. Tenaglia se despistó en la marca, esta vez del internacional Nico Williams, pero el VAR confirmó la pena máxima. Un único lunar sin mancha, en un partido donde el conjunto alavesista volvió a jugar con tres centrales –esta vez, con la inclusión de Jonny por la derecha–, y con Tenaglia de carrilero. Por la izquierda, repitió como hasta ahora Abde. Esperemos que su lesión de última hora no le obligue a perderse algún partido. Por otro lado, no hubo ninguna variación táctica, porque la idea era sobre todo no encajar, aunque se tuviera que sacrificar pegada ofensiva. De hecho, solo Ibáñez gozó de cierta libertad en campo contrario.
Un punto defensivo
El Alavés empezó el duelo con un once 'revolucionario' del que se cayeron jugadores titulares como el capitán Blanco en la medular y el extremo Ángel Pérez. El punta Mariano también fue de la partida. Por primera vez en lo que va de temporada, el Alavés acabó el encuentro con un solo delantero sobre el campo, cuando Toni Martínez saltó desde el banquillo. También es verdad que el joven Mañas no entró todavía en la convocatoria tras su infortunio en Santander.
Fue de las veces que menos inquietó el Alavés a la puerta contraria, al apostar por un fútbol más vertical si cabe y dominado por el rival. Reforzó la medular con el vitoriano Guevara y Protesoni para reducir los espacios e ideas del Athletic en la zona ancha. Aun así, el control de la pelota fue monopolizado por el equipo local –sobre todo tras la continuación-, pero su artillería dejó bastante que desear. El Alavés, sin jugadores en la medular que surtieran de balones a sus atacantes, tuvo que fiar sus opciones al sacrificio defensivo.
Un verdadero equipo
El equipo se refrescó en la recta final con futbolistas más habituales, pero siempre primando la labor defensiva. En este sentido, es importante haber recuperado para la causa a más hombres y que la competencia por un puesto en la alineación redunde en un mejor rendimiento del equipo. El reparto de protagonismo refuerza la idea de que los mejores resultados seguirán llegando cuando se juegue en bloque y por encima de las individualidades.