José Manuel Esnal Mané | Exentrenador del Deportivo Alavés
«Dortmund ha quedado como una señal en nuestra vida»
El célebre extécnico albiazul rememora una final que no pierde brillo y que «estimuló el fútbol en Vitoria»
Saluda a derecha e izquierda por el parque de El Prado, aunque prefiere un lugar discreto para las fotografías. Incluso ahí, una aficionada aprovecha la ... ocasión para relatarle el viaje de sus familiares a Dortmund. José Manuel Esnal Mané dirigía a aquel 'EuroAlavés'. El de la inolvidable final en la ciudad alemana frente al Liverpool de la que este sábado se cumple el 25 aniversario. «Fue un acontecimiento que ha traspasado el tiempo y ha quedado como una señal en nuestra vida», relata. Aquella montaña rusa de emociones que acabó en cruel derrota albiazul 5-4. Con el gol de oro en propia meta de Geli en la prórroga, a minutos del posible lanzamiento de penaltis. Cuando el Alavés estaba ya con nueve jugadores sobre el campo. «Me quedo con el hecho social; estimuló el fútbol en Vitoria».
– Cuando oye la palabra Dortmund, ¿qué es lo primero que le viene a la cabeza? ¿Orgullo, nostalgia?
– Lo primero, que fue un acontecimiento que ha traspasado el tiempo y que ha traspasado otras noticias quizás más interesantes, más importantes, pero ha quedado como una señal de suma importancia en nuestra vida. De una importancia que no es por que tú le hayas dado esa importancia, sino por lo que a los demás ha hecho sentir ese acontecimiento. Y ser partícipe de ello para mí es muy agradable. Me quedo, además, con el hecho social de que estimuló el fútbol en Vitoria.
– Han pasado 25 años. ¿Le parece que fue ayer o que pertenece a una época remota?
– Je, je… Me parece que fue hace bastante tiempo. Fueron experiencias muy rápidas para el Alavés. En seis años se ascendió, se remodeló el campo, tuvimos apuros para aguantar la categoría… Esa explosión de jugar la competición europea dos veces y llegar a una final. Un movimiento muy fuerte en nuestras carreras y nuestras vidas. Cuando pasan muchas cosas así en poco tiempo es un verdadero 'boom'. Y lo tienes como algo que te ha marcado y ha hecho feliz a mucha gente, que te lo viene a recordar. Pero hace 25 años y me gusta vivir de la realidad.
– Nueve goles en una final. Se habla siempre de que a los entrenadores no les gustan estos partidos. ¿Le gustó?
– Bueno… es que veníamos de una competición de ese corte, de un Alavés con bastante gol y libertad ofensiva. Con jugadores de banda muy ofensivos y una idea general de ataque. Cuando eso ocurre se trata de meter más goles que el adversario. No que te metan menos. Y el público disfruta.
– En realidad, marcaron uno más que el rival, aunque en propia puerta.
– Sí, sí, sí… je, je.
– Siempre ha dicho que no ha querido ver de nuevo el partido. ¿Sigue siendo así?
– Sigue parecido. La verdad es que como se celebraba este aniversario he revisado algunas notas y algunas imágenes, pero no mucho.
– ¿Por qué?
– Porque no gano en la lectura. Es la que en ese momento se transmitió. El resto le va a quitar mandato a lo que sucedió realmente y lo que tú viviste. El fútbol no son sólo unas imágenes sino lo que te transmite a ti en ese momento. Por tanto, verlo después… Mejor dejarlo como está.
– Aunque no lo haya visto otra vez, ¿cree que el partido ha envejecido bien respecto al fútbol actual?
– Ummm…. Creo que en el aspecto defensivo sí está un poco venido a menos, porque hubo errores y en el fútbol actual normalmente son menos, aunque se sigan produciendo. Pero la mentalidad que se proyecta en los partidos importantes, como hemos visto recientemente en Europa, te da motivos para pensar que el partido contra el Liverpool tiene actualidad, que sigue vigente. Por eso destacan estos partidos, un 5-4. Están fuera del estándar y eso no es sencillo en cualquier materia. Y cuando te sales del estándar entras en otra clasificación. Por eso estamos hablando aquí de esto, je, je.
– ¿Ha sido entonces para usted una de las mejores finales de la historia?
– Yo creo que sí. Sin mirarlo futbolísticamente de forma estricta, cuando una final se mueve en esas direcciones, con la motivación de superar los goles que te han hecho, de reaccionar con más goles… Luego, a veces, es mejor tener suerte que jugar bien. Había una película de tenis que lo reflejaba muy bien, cuando se decidía el partido por una pelota que toca en la cinta y cae de un lado y no del otro. Tienes que jugar bien para llegar al empate que llegamos (4-4), pero que la pelota caiga de tu lado. No fue el caso.
– ¿Cómo cree que se podría desenvolver aquella plantilla ahora mismo en Primera?
– Bien, bien. Creo que bien.
– ¿Para luchar incluso por alcanzar Europa?
– Sí. Creo que sí.
– Hablaba siempre de que aquel EuroAlavés se fraguó durante varios años.
– Formar equipo tiene su trabajo… Pero las aspiraciones futbolísticas de los profesionales son ahora otras.
– ¿Quiere decir que es más difícil crear un equipo y mantenerlo?
– Bueno, los clubes son más profesionales en todas las materias. No sé si sé explicarlo… A ver si me salgo del guion... El equipo tiene un presupuesto y con ello hay que competir y el futuro de los profesionales está en manos de representantes… Mi visión es que todo es estrictamente profesional. Lo que nosotros vivimos, que estábamos permanentemente unidos y no sólo el primer equipo... Para mí la palabra ahora es profesional.
– Quiere decir con matices positivos, pero también negativos.
– Claro, claro… Aquí todo el mundo tiene derecho a… Pero yo he vivido otro fútbol, el de la proyección del futbolista de casa, el de la limitación de extranjeros por ley…
– Siempre ha hablado también de que entrenador, secretaría técnica y club deben ir de la mano para formar plantillas. Pero da por hecho una continuidad en el banquillo que rara vez existe y menos en el Alavés actual.
– Claro, y estar tú integrado con el club, pero también el club contigo. Por lo que sea se venden un montón de futbolistas y luego dices: 'tengo que firmar'. Miras después la plantilla de un año a otro y dices: 'Hemos fichado a cinco que tienen más de treinta años'. Y claro, todo este tipo de cosas, ¿por qué?, pues hemos llegado tarde al mercado… ¿Tarde?, ¿por qué? Porque es más barato.
– Habla del Alavés.
– De todos en general. El precio lo pone el mercado, no lo pone el Alavés ni los otros. Pero ahí hay un poder que está en las manos de los que funcionan con los futbolistas.
– Para llegar a Dortmund hubo que pasar muchos momentos delicados. Quizás ninguno como aquel 1-3 frente al Inter en Mendizorroza que acabó en 3-3 y después victoria en Italia.
– Aquello fue en media hora, pero tampoco entendíamos muy bien por qué íbamos 1-3. Sí eran futbolistas de mucha calidad (Viera, Recoba…) que nos hicieron mucho daño. Pero el juego, por lo que recuerdo, no estaba diciendo eso. Y, bueno, luego llegamos allí y eran los favoritos, pero había que demostrarlo. E hicimos un muy buen partido.
– Llegó el Kaiserlautern y un espectacular global de 9-2 en la eliminatoria para colarse en la final, y después casi un mes de espera del que siempre ha dicho se le hizo muy largo y díficil de llevar.
– Sí, aunque luego hablando con la gente que gestionaba todo el tema… Era inevitable esa marea de la final.
– ¿Cómo vivió personalmente esa espera y las horas previas al partido ya en Dortmund?
– Pues aceptando las cosas como vienen. Intentamos aislarnos un poco, pero llegaban las visitas… Las fotos… Pero era algo inevitable con un acontecimiento único en la ciudad. Estábamos viviendo una experiencia única. A cada uno le tocaba hacer su trabajo, el mío mantener la privacidad, el orden y el trabajo, pero claro, al mismo tiempo se vendía lógicamente ilusión, expectativas… Todo lo normal en algo bonito de vivir. Lo entiendo. En fin, intentamos mantenerlo lo más discreto posible, pero aún así nos superaba.
– Aquel año llegaron fichajes y alguno mediático como Jordi Cruyff. Del Manchester United directo al modestísimo hotel de París de la concentración en Luchon. ¿Se asustó mucho?
– No, es una persona muy inteligente y lo entendió enseguida. A él le fue bien, porque las experiencias anteriores al ser hijo de alguien tan importante como su padre en el fútbol… Estar luego en una institución como el Alavés le ayudó al reposo mental. Y a nosotros nos iluminó un poco la categoría de imagen de una persona cuando ya era alguien en el fútbol. Fue instructivo para las dos partes.
– Y llegó la final, 2-0 en poco más de un cuarto de hora y amenaza de goleada. ¿Qué pensó?
– Son partidos únicos, con decisiones únicas y que uno sólo las vive generalmente una vez. Entonces, claro, tienes que tomar decisiones y las tomas.
– Retiró a Eggen y la defensa de tres centrales y entró Iván Alonso, que iba a marcar pronto.
– Era darle un poquito más hincapié al delantero y quitar la prudencia atrás, que ya veníamos recibiendo goles. No salió bien lo de los tres centrales y hubo que corregir.
– Después del 2-1 llegó el 3-1 antes del descanso y con él otro mazazo fuerte. ¿Cómo fue la charla del descanso?
– Bueno, dentro de la normalidad. Sabiendo que si marcábamos nos metíamos en el partido y así ocurrió. Además el futbolista es sabedor de por qué haces las cosas.
– ¿Qué les dice a los que siguen dándole vueltas al cambio de Javi Moreno, que acababa de meter dos goles? ¿Qué piensa cuando se lo recuerdan?
– Bueno, hasta el gorro…, pero es igual. Me da igual. A ver, habíamos conseguido un 3-3 y con un futbolista arriba que había salido y lo estaba haciéndolo maravillosamente bien (Iván Alonso) y necesitábamos darle frescura al centro del campo. Y solo eran tres cambios. No se pueden hacer milagros.
– Y al final, gol de oro en propia puerta y esa cruel imagen de acabar levantando jugadores del césped.
– Se aflojó toda la tensión al caer de aquella forma y apareció todo tu sentimiento y todo tu agotamiento. Los que estábamos menos cansados físicamente teníamos que estar allí. Era nuestra tarea y después, llorar en casa.
– Unas horas después, ya en la cena, Raúl Gañán se levantó en su silla para decir que él y Kike (portero suplente), que apenas habían participado en la competición, habían sido los 'mejores' de la UEFA. ¿Era el animador del vestuario?
– Raúl era un jugador referente por toda su trayectoria, con una forma de ponérselo difícil a todos cada día y no bajar la guardia, y además ese sentido del humor particular. Buen jugador y, además, una persona que aportaba mucho a un grupo.
– ¿Hay que tener ilusión de poder volver a vivir algo así de nuevo?
– Siempre hay que tenerlo presente. No hace mucho (2017) llegó una final de Copa. No es nada fácil, pero nunca hay que descartarlo. En la historia de un club hay subidas y bajadas. Hay que suponer que en cualquier momento puede tener esa racha buena. Hay que tener esperanza.