Sacando conclusiones
Que Edin Terzic está todavía en periodo de pruebas, conociendo a sus jugadores y ensayando variantes con ellos, es algo que ha quedado más que ... acreditado en estos seis primeros partidos. El Athletic transmite todavía una imagen de provisionalidad, como si todo estuviera un poco en el aire, a la espera de que concluya el proceso de búsqueda, de prueba y error, en el que se encuentra embarcado el nuevo cuerpo técnico. Esto puede parecer preocupante, pero es bastante normal; como lo es que Terzic haya utilizado ya 22 jugadores. Aunque la cifra puede parecer alta, es muy habitual en estos arranques de curso, sobre todo cuando llega un nuevo entrenador.
Valverde, de hecho, utilizó el mismo número de jugadores en las seis primeras jornadas de la campaña 2022-23, la de su regreso al Athletic. Y es que hay algo que los entrenadores, salvo contadísimas excepciones, no pueden superar. Me refiero a la imperiosa necesidad vital de experimentar en carne propia las consecuencias de los actos de sus pupilos. No importa lo que hayan vivido sus predecesores en el cargo y las conclusiones a las que hayan llegado. Ya puede un jugador haberse ganado el respeto máximo de un técnico, haberle llegado incluso al corazón, que con el nuevo tendrá que ganárselo otra vez. Y al revés. Ya puede un futbolista haber sacado de quicio a su míster que el nuevo intentará redimirle tocándole esa fibra que nadie ha podido tocar. Supongo que es una cuestión de ego y adanismo propia de los creadores. Porque en el fondo casi todos los entrenadores sienten que llevan dentro un creador, un ansioso director de orquesta.
Terzic está todavía sacando sus conclusiones. Cualquiera que se ponga en su papel entenderá que no lo tiene fácil y que necesitará algo más de tiempo para tener un criterio claro. En el fútbol, sin embargo, hay que darse prisa. Las dudas y la lentitud pueden dejar muchos damnificados. Lo digo pensando en varios futbolistas cuya situación se ha vuelto problemática. El primero es Hugo Rincón, un caso realmente extraño. Cuando el club decidió ceder a Gorosabel, se supone que en una decisión consensuada entre Mikel González y Terzic, se dio por seguro que el lateral derecho se lo disputarían Areso y Rincón. Y que, dado el rendimiento del primero la pasada temporada, el ex-jugador del Girona tendría serias opciones de ser titular. Pues no. Resulta que ahora es el tercero en su puesto, ya que le ha adelantado Johaneko, el lateral izquierdo suplente, un recién llegado a la categoría.
No se entiende lo de Hugo Rincón, ni que Beñat Prados y Rego sigan en el equipo si no van a a jugar
En el centro del campo se está viviendo una situación que ya pudimos anticipar cuando se cerró el mercado a principios de este mes. La llegada de Gerenabarrena y Canales, a quienes Terzic vio con muy buenos ojos desde el principio, descabalgaba a Rego y Beñat Prados, que de repente se encontraron con cuatro futbolistas por delante en una temporada sin Europa. Ninguno de los dos ha jugado un solo minuto y lo van a tener muy complicado para hacerlo. Se trata de algo grave porque ambos necesitan jugar de forma imperiosa. Beñat Prados, porque viene de pasarse un año entero lesionado. Y Rego porque, a sus 23 años, y todavía verde, necesita la fragua de la competición como el aire que respira.
En el frente de ataque hay otros tres futbolistas que no cuentan: Maroan, Nico Serrano y Djaló. Con Guruzeta lesionado, el primero ha tenido algunos minutos en los que no ha demostrado nada. En realidad, ha demostrado todo lo que se sabía de él. Nico Serrano, por su parte, debutó jugando un ratito contra el Alavés y Djaló hizo lo propio en el Camp Nou. La permanencia de estos tres jugadores parece tener que ver más con el hecho de que el club no les ha encontrado un destino que con cualquier otra cosa. No se trata, de todas formas, de una cuestión grave para Terzic, que en la delantera tiene el problema que le desvela más que cualquier otro, incluido el del centro del campo: que sus estrellas atacantes rindan al nivel que se les debe exigir en función de su fama y sus contratos. Valverde lo consiguió durante dos temporadas y la pasada fracasó. Ahora le toca al alemán.