El VAR desquicia a los rojiblancos
Dos polémicos penaltis precedieron a la segunda expulsión consecutiva por increpar al árbitro, en este caso Guruzeta
En verano, cuando se renovó la cúpula del Comité Técnico de Árbitros (CTA), el organismo reconoció un número «elevado» de intervenciones y anunció una política de «mínima intervención» de cara a la presente temporada. Francisco Soto Bolirac reemplazó en el cargo a Luis Medina Cantalejo y junto a él llegó para dirigir el VAR Eduardo Prieto Iglesias. El nuevo equipo del CTA, en definitiva, desembarcó con el objetivo de acercarse a las directrices FIFA y UEFA, mucho más permisivas que las de una Liga española cada vez más impredecible cuando suceden cosas en las áreas. Son Moix asistió a uno de los partidos que más polémica ha generado en los últimos tiempos, y los jugadores del Athletic se fueron de Palma fuera de sus casillas. Dos penaltis por manos de Vivián y Yuri desquiciaron a los rojiblancos, que vieron cómo Guruzeta fue expulsado por increpar al árbitro, la segunda roja consecutiva por este motivo tras la de Paredes en León.
El controvertido arbitraje de José Luis Guzmán Mansilla tuvo su primer capítulo en el minuto 36. Con 1-1, Mateo Joseph se internó en el área por la banda derecha y buscó a Muriqi, solo en el segundo palo. Yuri desvió el envío del cántabro y después el balón impactó en el brazo de Vivián. El colegiado andaluz no señaló infracción y el Athletic armó el contraataque pero, en un mal presagio, la jugada fue tibia, como esperando (y animando) a que Guzmán Mansilla tomara una decisión definitiva sobre la jugada anterior.
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Después de tres minutos de tensa espera, el árbitro acudió al VAR a petición de su paisano Luis Mario Milla Alvéndiz, quien colgara el silbato hace dos años después de siete cursos en Segunda y sin pisar la élite. Ernesto Valverde ya se temía lo peor mientras gesticulaba en la banda y así fue: penalti. Unai Simón adivinó la intención de Muriqi, pero el kosovar aprovechó el rechace para, por cierto, anotar el primer gol de la Liga esta campaña de esta forma.
Iñaki Williams, sobre los penaltis
Sobre el primero, «Vivián tiene pegado el brazo» y del segundo dijo que «Muriqi se apoya en Yuri»
«Es un balón rebotado, más o menos en una posición natural», expresó el técnico rojiblanco, que reconoció no conocer el reglamento al dedillo. No es para menos, ya que cada dos por tres este sufre cambios en cuanto a manos, agarrones, expulsiones... Pues bien, la última actualización de la norma dice lo siguiente sobre las manos en el área tras rechace de un compañero: «(Habrá penalti) Si el balón proviene directamente del despeje del compañero próximo a él, impactándole en la mano o brazo, salvo que el brazo esté por encima del hombro y la acción tenga un impacto claro en la jugada y esté muy próximo a gol». Por tanto, la decisión de Guzmán Mansilla se puede entender en dos situaciones: o bien entiende que había espacio suficiente entre Yuri y Vivián –unos dos metros– o que el central internacional tratara de cortar el envío a sabiendas de que Muriqi, que nunca había anotado ante el Athletic, estaba detrás con la escopeta cargada.
Muriqi, sobre la mano de Yuri
«La trayectoria del balón no cambia tanto y yo no lo pitaría. El fútbol ha cambiado mucho»
«Tiene pegado el brazo, yo no veo penalti. Es un lance del juego y un rebote de compañero nunca es penalti», lanzó un educado Iñaki Williams al término del partido al explicar la jugada. Sea como fuere, fue el primer puñetazo al hígado para el Athletic en una tarde que se iba a tornar en pesadilla. Con 2-2, en el minuto 62, poco después del ingreso de Iñaki Williams y Sancet, Guzmán Mansilla ordenó parar el juego para sorpresa de bermellones y rojiblancos. Nadie sabía muy bien qué estaba sucediendo ni qué se revisaba. Ni siquiera las cámaras de televisión, que enfocaron a Yuri conversando con el árbitro, diciéndole que solo había saltado. La jugada en cuestión era una mano del lateral de Zarautz tras remate de, quién si no, Muriqi.
«Nos sentimos perjudicados»
«Tú lo has visto», le decía Yuri al colegiado, en referencia a una falta en el salto del ariete kosovar, que se apoyó levemente en la espalda del guipuzcoano para cabecear. El autor de un hat-trick reconoció que «la trayectoria del balón no cambia tanto y yo no lo pitaría. El fútbol ha cambiado mucho... No sé». La jugada se revisó durante siete largos minutos antes de que el segundo máximo goleador de la Liga –sus 14 dianas solo son superadas por las 19 de Mbappé– engañase esta vez a Simón para subir el definitivo 3-2 al marcador. No solo Muriqi reconoció el posible error del árbitro. Su compañero Sergi Darder, diplomático, manifestó que «no todo debería ser penalti, pero es el fútbol moderno. Nos dijeron que los penaltitos no se pitarían y se están pitando. En Vallecas nos pitaron uno dudoso y ayer (por el viernes) en el Espanyol-Girona hubo dos».
Jagoba Arrasate
«Se están decidiendo partidos por otras cosas. Nos ha sonreído la fortuna en alguna decisión»
Por su parte, Iñaki Williams mostró su desencanto con la decisión. «Muriqi se apoya sobre Yuri y hace que no pueda disputar la jugada. Es una acción de la que ni ellos mismos se han quejado. Nos sentimos perjudicados», protestó el capitán por esos «penaltis por aclamación popular», tal y como los definió Valverde. «Nos ha sonreído la fortuna en alguna decisión arbitral», reconoció Jagoba Arrasate. El vizcaíno se sintió «beneficiado» y expresó que «se están decidiendo partidos por otras cosas».
8
amarillas
ha visto Galarreta en Liga, más que ningún otro; en realidad son nueve, pero le retiraron una, la recibida ante el Alavés en septiembre
Si la mano de Vivián no se entendió en el bando visitante, la de Yuri iba a terminar por desquiciar a los futbolistas del Athletic. Lo que sucedió tras el triplete de Muriqi fue un claro ejemplo de lo que no puede suceder en un equipo. La mayoría de jugadores rojiblancos, fuera de sus casillas, se comieron a Guzmán Mansilla y los del banquillo hicieron lo propio con el cuarto árbitro. La situación se descontroló cuando Guruzeta recibió la segunda amarilla por increpar al colegiado, en una acción similar a la del martes en el Reino de León, cuando fue Paredes el que se marchó a vestuarios antes de tiempo. «Guruzeta hablaba con Yuri cuando le ha expulsado», le exculpó Simón.
Sancet también recibió amonestación antes de que el foco de la gresca se trasladara al banquillo. Allí el colegiado también sacó una roja a pasear, con Unai Gómez como destinatario porque el bermeano enfiló el túnel de vestuarios. Después se supo que el señalado había sido Lekue. De esta forma, el lateral bilbaíno y el delantero donostiarra no estarán el próximo sábado (18.30 horas) en el Sánchez Pizjuán. Además, otros tres rojiblancos recibieron durante el partido cartulinas amarillas: Vivián, Areso y un Galarreta que ya ha visto ocho en todo el curso y junto a los sevillistas Carmona y Agoumé, próximos rivales, lidera la estadística en el campeonato. En realidad el de Eibar ha recibido nueve, pero el CTA le retiró la recibida ante el Alavés.
El lamento rojiblanco no finalizó con los dos penaltis señalados en su contra. En el tiempo de descuento llegó la gota que colmó el vaso. Sancet no llegó a rematar un córner en el primer palo y el balón impactó en el brazo de Samú Costa. El portugués trató de ocultar el brazo en su movimiento y ese es el motivo que le libró de provocar una pena máxima que podría haber supuesto el empate en Son Moix. Esta vez, Guzmán Mansilla ni siquiera acudió al monitor. Desde la sala de videoarbitraje le comunicaron que la acción no era punible y solo se limitó a informar a sus asistentes de que el partido duraría un minuto más.