«Tengo que encontrar mi propia manera de liderar al equipo»
Harald Frey, base del Surne Bilbao, observa con ambición e ilusión el nuevo curso, en el que aspira a todo como uno de los 'jefes de la tribu'
Bilbao
Hay algo cautivador en un Miribilla vacío, en silencio. Transmite paz cuando en realidad es un escenario de batalla. Hay poca luz, la que se ... cuela por las láminas del pabellón. Harald Frey (Oslo, Noruega, 29 años) atiende a EL CORREO poco antes de la Euskal Kopa para hablar del equipo, del vestuario y de su nuevo papel como director de orquesta jefe tras la marcha de Melwin Pantzar. El desafío le entusiasma y se declara preparado para asumir más responsabilidades, dentro y fuera de la cancha. Se declara «feliz» en Bilbao y en Miribilla. «Me han dado un hogar».
– ¿Por qué un noruego elige el baloncesto? ¿No le dio por la nieve?
– ¡Sí, claro que probé los deportes de nieve! Pero tenía frío ahí fuera (risas). Jugué al fútbol cuando era niño. Fue mi primer deporte.
– ¿Delantero?
– ¡No! Centrocampista. Preparaba jugadas para los demás. Empecé a los cinco años y jugué hasta los ocho, cuando comencé con el baloncesto. Tanto mi padre como mi madre son gente de baloncesto y así fue como me metí. Entrenaba al fútbol en verano y al baloncesto en invierno, pero a medida que crecía tuve que elegir. La opción natural era el basket.
– ¿Qué quería ser de pequeño?
– Bombero. Pero también he querido ser deportista porque era un niño activo. Estaba en la calle con mis amigos corriendo y jugando al fútbol. Ser futbolista fue mi primer sueño. Lo que tenía claro es que no quería un trabajo de oficina de nueve a cinco, no me habría ido tan bien (risas).
– ¿Quiénes eran sus ídolos?
– Mi primer ídolo era mi padre. Fue capitán de la selección de Noruega y un gran jugador. Admiro mucho a mis padres. En el baloncesto me fijaba en bases como Steve Nash, Chris Paul y Kevin Pangos. También admiraba a Mats Zuccarello, un jugador noruego de hockey sobre hielo. No solo porque era un gran atleta, sino porque creó la Fundación Zuccarello. Hace muchas cosas por los jóvenes para que se metan en el deporte y que les sea accesible. Es algo que me apasiona e inspira.
Buenas sensaciones
«Tenemos expectativas altas y, para cumplirlas, la química es clave. El año pasado fue una de las cosas que nos hizo grandes»
– ¿No descarta crear una futura Fundación Harald Frey?
– Sería un sueño poder devolver algo y ayudar. Estoy jugando al baloncesto, el deporte que amo, pero sería increíble tener un impacto más allá del basket. También me inspira el grupo de música Karpe, que habla de los problemas sociales concretos y se preocupa de su comunidad.
– Dos títulos y un centenar de partidos después afronta su tercera temporada en el Surne Bilbao. ¿Cómo se siente en papel de líder?
– Es fácil serlo en este grupo. Rafa (Pueyo), Jaume (Ponsarnau) y el club hacen un trabajo fantástico al traer a buenas personas. Como líder, mi objetivo es hacer que los nuevos se sientan bienvenidos y mantener al grupo unido. Tenemos expectativas altas y, para cumplirlas, la química es clave. El año pasado fue una de las cosas que nos hizo grandes.
– Su importancia en el juego del equipo entra en otra dimensión después de la marcha de Melwin Pantzar. ¿Está listo para soportar el peso del baloncesto del equipo?
– Estoy muy emocionado con el reto. No voy a intentar ser Melwin, porque nadie puede reemplazar a Melwin. Este equipo va a ser diferente al del año pasado, quizás incluso mejor, con jugadores y perfiles distintos. Tengo que encontrar mi propia manera de liderar al equipo. No va a ser el 'show de Harald Frey', ese no es el plan, pero haré mi parte para situarnos en la mejor posición para ganar. Estoy ilusionado.
– Mucha gente interpreta que Somogyi viene para hacer de Pantzar, cuando en realidad esa función es suya. ¿Asume esa responsabilidad?
– Sí, voy a tener un rol ligeramente diferente al del año pasado. A veces tendré que salir de mi zona de confort, exigirme un poco más y tener más el balón, saber cuándo hacer las jugadas para mis compañeros y cuándo ser más agresivo. El cuerpo técnico ha preparado una buena pretemporada con cinco partidos ACB para que pueda descubrir cuál es mi espacio y dónde les gusta recibir el balón a mis compañeros, cambiar un poco de rol y de mentalidad.
– ¿Cómo ve a Somogyi?
– Es súper inteligente. Se nota que es un jugador que piensa el baloncesto, un pasador increíble. A veces da pases con espacios que ni siquiera parecen abiertos. Cuanto más cómodo se sienta, más brillará. El año pasado fue el máximo asistente en la Champions, así que el talento está ahí. Intento compartir con él y con Dan (Duscak) lo que he aprendido en mis dos años con Jaume para acelerar su progresión.
«Va a ser divertido»
– En la pretemporada se ha visto un Surne que quiere correr, gastar muchas posesiones, explotar el triple, jugar a un ritmo muy alto. ¿Es el modelo que se verá en la ACB?
– Eso creo y eso espero. Habrá un equilibrio, pero tenemos chicos muy buenos en transición. Manex (Ansorregi) ha estado muy bien. Es un cohete, vuela por todas partes. Luego están Normantas, Hilliard, Darling, que es muy bueno con el ritmo alto. Va a ser emocionante. Y luego dos de nuestros mejores jugadores son pívots, Vautier y Hlinason. Hay un mundo en el que son de los mejores. Vamos a encontrar formas de incorporarles. Va a ser divertido.
– ¿Qué le parece el equipo? Se han ido cinco jugadores –Pantzar, Jaworski, Lazarevic, Bagayoko y Sylla– y han llegado seis –Somogyi, Duscak, Darling, Ansorregi, Hustak y Vautier–. ¿Es mejor o peor que el del año pasado?
– Es diferente. Pantzar es un base difícil de reemplazar y Jaworski era un microondas que podía explotar cualquier noche con 38 puntos. Pero ahora tenemos cualidades que no teníamos el año pasado. Somos más grandes en varias posiciones, lo que nos da un perfil defensivo distinto. Somogyi es grande, al igual que Darling. Vautier nos da una versión que no teníamos: puede jugar de espaldas, postear, es increíble en la zona de tiros y pases. Hay mucho talento y la pretemporada sirve para descubrir quiénes somos.
Objetivos
«Me gustaría jugar la Copa, otro título no estaría mal, volver a los play-off»
– Vienen de revalidar el título en la Europe Cup y de jugar el play-off por el título. ¿Cuáles son los objetivos?
– Esperamos mucho de nosotros mismos. Queremos volver al play-off. El año pasado estuvimos cerca de la Copa. Eso sería algo increíble. Nunca he jugado la Copa y los que lo han hecho siempre hablan muy bien de ella. Es un objetivo y un sueño mío. Y también queremos llegar lejos en la Champions. Tenemos equipo para competir. El grupo es duro, pero eso solo nos servirá para preparar el resto del camino. No veo por qué no podemos hacer una carrera hasta la Final Four.
– Ha renovado hasta 2029. Le gusta Bilbao, Miribilla.
– Me han dado un hogar. He encontrado a personas que se preocupan por Harald como jugador y persona. Eso es raro en el deporte profesional. Aquí siento que todo empieza por cómo Jaume lidera al equipo, su énfasis en que somos una familia y que nos cuidamos fuera de la cancha. Recuerdo mi primer año, cuando tuvimos una mala racha. El apoyo de los aficionados fue increíble. Jugamos contra el Manresa antes de Navidad. Llevábamos cinco o seis derrotas seguidas. Antes del partido nos daban ánimos: «Estamos juntos en esto», decían. En muchos otros sitios no es así. Si nosotros luchamos por ellos, ellos luchan por nosotros. Es la vida de Bilbao: trabajo honesto. Bilbao es un lugar muy especial para mí. Estoy feliz aquí.
– ¿Qué más le gustaría conseguir?
– No he pensado tan a largo plazo. Intento disfrutar cada año. Me gustaría jugar la Copa, otro título no estaría mal, volver a los play-off. Quiero descubrir qué puede ser este equipo y creo que puede ser especial. Y también disfrutar del viaje, porque un día se acaba y no quieres mirar atrás y decir 'ojalá lo hubiera disfrutado más'. Quiero poder decir que lo disfruté mientras duró.
– Por cierto, se ha hecho del Athletic y muchas veces va a entrenar con su camiseta. ¿Volverá a San Mamés?
– Lo estoy deseando. Todavía echo de menos a Mars (Abdur-Rahkman) porque en nuestro primer año fuimos a seis partidos, y en el anterior fui solo a dos. Me encontré el otro día con Vivián y me dijo: «Ven cuando quieras». Ojalá podamos traer a Dani y a algunos de los chicos también a algunos de nuestros partidos.