Freno a los tiros libres gratuitos
El baloncesto cambia su reglamento para eliminar las faltas tras forzar lanzamientos imposibles lejos del aro, entierra la personal antideportiva y da paso a la flagrante y la disruptiva
Vitoria
La ACB sube el telón este fin de semana con importantes cambios en su reglamento, enfocados a combatir la picaresca y definir mejor la naturaleza ... de las faltas a partir del 1 de octubre.
Un cambio en el concepto de acción de tiro para evitar el teatro
Se suele afirmar que el baloncesto es un deporte de listos, pero también dispone de un reglamento en constante cambio que trata de perseguir a los tramposos. A partir del próximo 1 de octubre, todas las competiciones mundiales, a excepción de la NBA, aplicarán los cambios normativos promovidos por la FIBA. Uno de sus puntos principales se centra en impedir una práctica cada vez más extendida, la simulación de un lanzamiento nada más recibir una falta para asegurarse unos tiros libres que suelen salir gratis. Es ese gesto forzado de lanzamiento, ejecutado incluso a distancias siderales del aro en el momento inmediato de recibir un 'palo'. Con este fin, lo que hace la FIBA es modificar el concepto de acción de tiro, con una concreción mayor que, a buen seguro, no eliminará por completo la polémica y los criterios dispares.
«Antes se consideraba que un jugador estaba en acción de tiro cuando comenzaba a levantar el balón. Ahora, el movimiento ascendente tiene que producirse con los hombros y el balón». El director del Comité Alavés de Árbitros de Baloncesto, Gorka García, explica la modificación en un apartado del reglamento que guarda más antídotos contra la picaresca ya que esa conjunción de movimiento de hombros y balón tiene que ir dirigido hacia el aro.
Reglamento
A partir de 1 de octubre, todas las competiciones mundiales, salvo la NBA, aplicarán los cambios normativos de la FIBA
Ya no vale soltar la bola de cualquier manera en posiciones poco o nada naturales. «Se trata de suprimir que se saque la ventaja de ir a la línea de libres, después de los tiros creados de la nada», detalla García. Las nuevas directrices tampoco consideran acción de tiro cualquier lanzamiento realizado desde la pista trasera, con la única excepción de que se produzcan al final de cuarto o de prórroga o al cierre de posesión. Otro coto a una ronda de tres tiros libres 'barata' tras buscar faltas mediante 'piedras' lanzadas desde más allá de 14 metros, una escena que cada vez era más común en situaciones de transición.
El gran laberinto de las personales que frenan el ritmo de juego
Enterrada la antideportiva, entra en escena la personal disruptiva, seria aspirante a convertirse en la gran estrella de la discordia arbitral. Un nombre de semejante contundencia fonética trata de reglar aquellas personales que rompen el ritmo natural del juego. «Son aquellas faltas que antes se denominaban 'tácticas'», recuerda García, consciente de que a todo árbitro de baloncesto le toca una labor complementaria de pedagogía «para hablar mucho con jugadores y entrenadores para aclarar las nuevas reglas».
La reglamentación intenta detallar más la infracción en un lance clásico como la contención de un contrataque. El texto da margen a la interpretación para el colegiado, que podría decretar falta disruptiva si detecta el contacto ilegal «innecesario causado por un defensor sin intentar jugar directamente el balón de manera legítima con el fin de detener el progreso del equipo atacante en transición». El redactado parece claro, pero siempre resulta complejo evaluar intenciones. La disruptiva también sanciona aquellos contactos sin intención de pelear el balón y que buscan detener el reloj de partido al final de un cuarto o de la prórroga. En este nuevo universo disruptivo, la penitencia resulta familiar: dos tiros libres y posesión. Igual que como sucedía con la difunta antideportiva.
La flagrante, cuando se superan todas las líneas rojas
La falta flagrante se estrena en el baloncesto FIBA. Es la personal que supone un contacto ilegal que hace saltar por los aires cualquier principio de deportividad. Cuando el roce da paso al golpe contundente o la agresión o cualquier acto temerario que pueda conllevar la lesión de un rival. La normativa obliga al árbitro a aplicar la flagrante «de forma coherente durante todo el partido y juzgar únicamente la acción». García da una definición quizás más llana, pero más ilustrativa. «Son las faltas que conllevan una cierta 'maldad'». En este compendio de 'malas artes' se incluye la acción de invadir el espacio 'de aterrizaje' de un jugador cuando lanza en suspensión. La flagrante sí computa para la eliminación y se conceden tiros libres y posesión.
Dos tipos de faltas técnicas con distinto peso para una expulsión
El baloncesto que se jugará esta temporada también modifica el abanico de faltas no comunes. Desaparece la antideportiva, habrá dos tipos de técnicas y entran en escena la disruptiva y la flagrante. La finalidad es alejar el riesgo de expulsión, que antes se producía si un jugador acumulaba dos antideportivas, dos técnicas o una de cada. Ahora, la técnica de categoría 2 y la disruptiva no computarán de cara a una eliminación. Sumar una o dos flagrantes, dos técnicas de categoría 1 o una de cada equivale irse a los vestuarios.
La técnica de categoría 1 incluye cualquier falta sin contacto o con él, desde las faltas de respeto, el lenguaje ofensivo y la incitación a un oponente incluyendo el contacto con las manos, brazos o resto del cuerpo. En esta tipología entra también el uso excesivo de codos, siempre que no haya impacto, o la simulación. La técnica de categoría 2 agrupa otro tipo de acciones que seguirán siendo castigadas, pero no supondrán una espada de Damocles hacia la expulsión en caso de otra infracción seria. Ahora, consiste en una falta de jugador sin que medie contacto. Son situaciones como retrasar el saque del oponente alejando el balón, colgarse del aro con excesiva fuerza o cometer una interposición en el tiro libre. El castigo de la técnica sigue inalterable, un tiro libre y posesión al equipo que tuviera el balón en el momento de que sonara el silbato castigador.