«No podemos ni abrir las ventanas porque está todo achicharrado»
Los peritos evalúan los daños del incendio del asador Kerren mientras varios vecinos siguen fuera de sus casas por el humo y el hollín
El olor a quemado sigue impregnando el portal varios días después del incendio originado en el asador Kerren de Bilbao. Desde la calle todavía se ... huele el humo que se coló por patios, conductos y viviendas durante la madrugada del sábado. Mientras los peritos recorren los inmuebles para calcular el alcance de los desperfectos, continúan apareciendo afectados que, aunque no han sufrido daños tan graves como la pareja que perdió prácticamente toda su vivienda, tampoco han podido regresar a la normalidad.
Es el caso de Valentina y Camilo, una joven pareja que reside de alquiler en el piso contiguo al más afectado por el fuego. Estaban viendo una película cuando comenzaron a percibir olor a humo. Al asomarse al patio interior comprobaron que algo no iba bien. «Vimos la llamarada y empecé a silbar y a hacer ruido para avisar a los vecinos», recuerda Camilo. Poco después ya había varios camiones de bomberos en la zona. Su vivienda se convirtió en el acceso principal utilizado por los servicios de emergencia para llegar hasta el patio interior desde el que se apreciaba el fuego. «Les dijimos que las llamas estaban saliendo por nuestro edificio. Al principio no se lo creían, pero al final entraron por nuestra casa porque el mejor acceso era desde nuestro salón», explica. Las llamas no llegaron a propagarse a su vivienda, pero el humo y el calor dejaron secuelas. Una de las paredes quedó dañada y el olor continúa impregnando estancias, ropa y muebles. «Seguramente con pintar el piso podremos volver a vivir aquí, pero ahora mismo no podemos ni abrir las ventanas porque está todo achicharrado», lamentan.
La noche del incendio también tuvieron que abandonar la vivienda. Tras varias horas colaborando con los bomberos, el responsable del operativo les recomendó pasar la noche fuera de casa. Desde entonces permanecen alojados en casa de familiares. «Psicológicamente estamos mal. Fue algo muy fuerte. Lo importante es que no ha fallecido nadie», aseguran.
La propietaria del inmueble confirma que los daños obligarán a realizar una intervención más profunda de lo que parecía inicialmente. «Hay que pintar con pinturas especiales para eliminar el olor y mucha ropa se ha impregnado completamente de humo», explica. Sus inquilinos continúan realojados por sus propios medios mientras se aclaran las coberturas de los seguros y las condiciones del alquiler durante las próximas semanas. La dueña reconoce además que la convivencia con el restaurante había generado conflictos en el pasado relacionados con el ruido, los olores y el sistema de extracción. «Acabábamos de reformar el patio y habíamos hecho una limpieza profunda para que entraran los nuevos inquilinos», lamenta.
«Lo importante son las viviendas»
Mientras tanto, los propietarios del asador esperan la llegada de los técnicos y los peritos para determinar qué provocó el incendio. Rosa Urigoitia, una de las dueñas del establecimiento, explica que el fuego se originó en el conducto de extracción, cerca de la cocina, aunque todavía se desconoce la causa exacta. «No sabemos qué ha podido ocurrir. Todo el conducto ha quedado dañado y habrá que sustituirlo», señala. Según relata, los trabajadores detectaron el problema cuando estaban terminando el servicio. «Escucharon un ruido y vieron que había fuego en el conducto. Mientras unos evacuaban el local, otros llamaron a los bomberos», indica. La prioridad ahora, insiste, es atender a los afectados. «Lo primero es reparar los daños en las viviendas. Es fundamental que los seguros y los peritos se coordinen cuanto antes. Nosotros no sabemos cuándo abriremos, ya nos dirán». Con ese objetivo, los responsables del restaurante se han puesto en contacto con los administradores de las distintas comunidades afectadas para localizar posibles desperfectos.
El alcance definitivo del incendio todavía está por determinar. Las viviendas más próximas al foco del fuego presentan daños visibles, pero en los edificios colindantes continúan apareciendo problemas derivados del humo. Algunos residentes aún no han podido ventilar sus casas y otros siguen fuera de ellas mientras esperan las valoraciones técnicas. Entre los vecinos persiste además el recuerdo de una noche que pudo haber acabado mucho peor. Varias personas tuvieron que abandonar descalzas precipitadamente sus viviendas en plena madrugada y algunos residentes de edad avanzada necesitaron ayuda para salir. En el entorno del edificio recuerdan también que no es la primera vez que se producen incidencias relacionadas con el sistema de extracción del local, ya que en 2018 ya se registró otro incendio similar.