¿Y si el nuevo Chopin ha nacido en Bilbao?
'Tu ciudad se llena de pianos', una iniciativa que saca ocho pianos de cola a la calle y anima a profesionales, aficionados y principiantes a sentarse a tocar
Unos dudan antes de sentarse. Otros llegan directamente a la banqueta como si fuera lo más natural del mundo. Hay quien repasa mentalmente una pieza ... antes de tocarla y quien simplemente deja caer los dedos sobre las teclas sin plan previo. En todos los casos, el piano responde. Durante años, este instrumento ha vivido rodeado de una cierta distancia, como algo reservado a quienes han pasado por conservatorios o largas horas de estudio. Este viernes, esa idea se ha diluido en las calles de Bilbao y ha amanecido con ocho instrumentos de cola repartidos por sus calles dentro de la iniciativa 'Tu ciudad se llena de pianos', un proyecto de la Fundación Occident y el Concurso Internacional de Música María Canals, con la colaboración del Ayuntamiento.
Esta es la séptima edición que se celebra en Bilbao, desde su primera llegada a la villa en 2014, y forma parte además del programa de becas «Soy Clave», impulsado por la misma fundación en el barrio de Otxarkoaga-Txurdinaga, con el objetivo de convertir el piano en un instrumento de cohesión comunitaria.
«He sido valiente, la primera en tocar». Itzel, de 17 años, acaba de terminar la Selectividad. Hace apenas unos minutos paseaba con sus amigas por el entorno del Guggenheim y ahora está sentada frente a un piano de cola interpretando 'Nuvole Bianche', de Ludovico Einaudi. Sus amigas la graban con el móvil mientras ella sonríe entre nervios. «Acabo de terminar la 'sele' y me he desfogado un poco con el piano», explica. Aunque lleva tocando desde los nueve años, reconoce que actuar en la calle impone más que hacerlo en otros contextos. Aun así, tiene claro que seguirá la ruta de los pianos repartidos por la ciudad. Su siguiente parada será el de Azkuna Zentroa. «La acústica es increíble», comenta.
A pocos metros esperan otros aspirantes. Algunos observan desde la distancia y otros se acercan despacio. Pero ese es precisamente el objetivo de 'Tu ciudad se llena de pianos', la iniciativa que este viernes ha repartido ocho pianos de cola por distintos puntos de Bilbao –dos de gran cola, dos de tres cuartos y cuatro de media cola– instalados en enclaves como el Museo Guggenheim (junto al Puppy y en la explanada), Azkuna Zentroa - Alhóndiga, Diputación, Ercilla, Plaza Jado, Plaza Santiago y Plaza San Nicolás, para que cualquiera pueda sentarse a tocar, sepa mucho o no haya puesto nunca las manos sobre unas teclas. Suenan piezas de Chopin, Beethoven, las melodías de 'Amélie' y las composiciones de Einaudi.
En cada uno de los puntos hay además profesores y dinamizadores que acompañan a quienes se acercan por primera vez al instrumento, les ayudan a romper el hielo y les animan a probar sin miedo, incluso aunque solo sea para tocar un par de notas. Es el caso de una excursión llegada de Francia, con unos cuarenta escolares de entre diez y doce años, que se acercan sin reparos al instrumento: un dinamizador les guía entre risas y, poco a poco, consiguen construir una pequeña melodía colectiva a base de teclas pulsadas entre todos.
Entre quienes se animan está Daniel Rabadà, de 16 años. Ha llegado a Bilbao casi por casualidad. Está de colonias en Cantabria y la excursión ha hecho parada en la ciudad. Al encontrarse con el piano no lo ha dudado. «He dicho: voy a aprovechar y voy a tocar un poco». Lleva estudiando desde los siete años en una escuela privada de música en Cataluña y nunca antes había tocado en plena calle. «Me ha gustado mucho la experiencia», cuenta después de interpretar piezas de Beethoven junto a temas más contemporáneos como 'Mister Magic' o 'Golden Brown'. Para él, iniciativas así sirven para acercar la música a personas que quizá nunca tendrían acceso a un instrumento.
Por otro lado está Silvia, bilbaína de 35 años, que comenzó con la iniciación musical cuando tenía ocho. Durante los años universitarios dejó el piano aparcado, aunque acabó retomándolo a los 24 hasta obtener el grado profesional. Sabe bien lo que hay detrás de cada interpretación. «Hay que estudiar tres o cuatro horas todos los días para sacarlo». Este viernes interpreta 'Moon River', 'Autumn Leaves' y la banda sonora de 'Love Story'. Ya participó el año pasado y planea repetir la experiencia por la tarde en otro de los pianos instalados en la ciudad.
Desde la Toscana a Bilbao
La iniciativa también tiene seguidores inesperados. Uno de ellos es Gianluigi, un policía de la Toscana que descubrió estos pianos durante una visita turística a Barcelona. Le gustó tanto la idea que empezó a seguirla por distintas ciudades y desde entonces, les sigue a todas partes. «Parece contratado», bromean desde la organización. Su afición ha llegado tan lejos que incluso ha conseguido que instalen un piano similar en su localidad italiana.
Y luego está Fernando Botanz, conocido en Bilbao por bailar y cantar por sus calles, que esperaba este día con gran ilusión. No estudió solfeo ni pasó por un conservatorio. Es autodidacta. Empezó a tocar con 16 años y desde entonces no ha parado. «Toco tres horas diarias, 365 días al año». En su casa tiene un piano vertical y una rutina inalterable. No concibe la vida sin música. Frente al la catdreal de santiago interpreta bandas sonoras de clásicos como 'Casablanca', 'Desayuno con diamantes' o 'Sonrisas y lágrimas', mientras acompaña algunas melodías con la voz.
Por unas horas, Bilbao ha cambiado el ruido del tráfico por el sonido de las teclas y convierte sus plazas en un escenario abierto donde cualquiera puede formar parte de la banda sonora de la ciudad. Y quizá, como apunta Ignacio Gallardo, director de la Fundación Occident, en ese gesto sencillo esté la clave de todo: «Quien sabe si el nuevo Chopin ha nacido en Bilbao».