¿Por qué cada vez más bares de Bilbao dejan de servir café en las terrazas?
«No es lógico que estén todo el rato que quieran», advierten los hosteleros
Hace justo una semana los dueños del bar restaurante Al Lio, de García Rivero, colocaron una nota discreta pero suficientemente llamativa en una esquina de ... la fachada del establecimiento en la que anunciaban que dejarían de «servir café en las mesas de la terraza». Y no es, ni mucho menos, el único establecimiento de la ciudad que lo hace. Cada vez más locales de la villa han dejado de sacar café al exterior para dedicar los veladores a otros fines «más rentables».
Esta costumbre está lo suficientemente arraigada también en la Plaza Nueva, uno de los epicentros turísticos de la ciudad. Al Lio ha tomado una decisión categórica con una medida que malhumora y enerva a muchísimos clientes, aunque otros establecimientos hacen lo mismo sin informar previamente. Simplemente, comunican la decisión cuando los clientes en alguno casos ya han tomado asiento.
Iñaki Agirre, uno de los socios del bar de Indautxu, lo tiene claro. Si ha tomado esta decisión es porque afirma que no le «compensa» reservar las terrazas para los cafeteros tras haber notado «un bajón de productividad. Se ha sentido mucho en una calle donde, además, «tuvieron que volver a levantar las aceras en julio tras hacerlo mal en mayo», explica.
Ante esta situación, ha optado por dejar las tres mesas de la terraza a la gente que quiere beber algo y tomar una ración o pintxo, «de lo que sea». En sus planes no figuran los clientes que se pasan mucho tiempo con un café. «No es lógico que estén todo el rato que quieran», advierte. Agirre asegura que ha rechazado también la fórmula por la que optaron muchos bares de Bilbao tras la pandemia de fijar 20 minutos o media hora para apurar un café. «Provocaría muchas quejas por los enfados de la gente. Nuestra idea es que la gente, evidentemente, consuma», esgrime.
El hostelero asegura que su malestar se ha generalizado en una calle en la que los dueños de bares y restaurantes disponen, con la nueva normativa municipal, de solo tres sillas por mesa frente a las cuatro de antes. «No lo entendemos. Estamos hasta las narices del Ayuntamiento porque con decisiones de este tipo dos parejas no pueden venir a comer. Una persona tendría que hacerlo de pie y tampoco es plan», denuncia.
A este problema, los hosteleros de García Rivero añaden el «encarecimiento» del permiso de las terrazas, que, según denuncian, «se ha duplicado». «Disponemos de menos espacio que nunca pero nos cobran más, pese a no incumplir ninguna normativa. Nos tratan como si esto fuera el Bronx porque muchas veces vienen a horas intempestivas para cerciorarse de que cumplimos la ley. No les basta con habernos quitado una de las cuatro mesas que nos autorizaban antes», juzga.
«Un montón de alquiler»
«El problema es que la hostelería ya no es como era antes», explica el responsable de otro bar de García Rivero que prefiere guardar el anonimato. «Son negocios en los que se paga un montón en concepto de alquiler. No puedes tener una persona en la cocina esperando a que le entre algo de trabajo, mientras tienes en la calle a un cliente tomándose un café», defiende.
«En Madrid hace mucho tiempo que ya no te puedes tomar una café en una terraza», subraya la camarera de un restaurante de la cercana Licenciado Poza. «La pequeña hostelería está acabada. Los que somos de nuestra generación, en cuanto nos jubilemos... Todo va a los grandes. En Ledesma, por ejemplo, ya no sirven zuritos. Toda la ciudad va a quedar en manos de grandes cadenas», lamenta el responsable de otra terraza de Colón de Larreátegui.
«Todo lo pequeño e individual se está acabando. Los grandes tienen dinero y cogen los sitios buenos que van quedando libres. Nunca se ha trabajado ni facturado tanto para que te quede tan poco dinero. Entra por aquí y sale por ahí», dice un hostelero de Berastegui.
«Ya no se cocina, ni pintxos ni nada. Todo es de quinta gama. Viene un tráiler de Madrid o Barcelona a la noche, trae toda la comida precocinada, lo montas y lo vendes. Ya me dirás quién va a servir cafés con este panorama», detalla.
El Barrabás, que tomó el relevo del Lasa de la calle Diputación, tampoco atiende en su velador a la gente que va de paso en busca de un café. El servicio en terraza, subraya un letrero, se ofrece exclusivamente para clientes «de menú y carta». Las consumiciones de bebidas y pintxos podrán disfrutarse en la misma pero deberán solicitarse y recogerse en el interior, añade la nota, que agradece la colaboración de la gente.
En una línea parecida, la terraza del Jardines de Albia informa que de 13.00 a 16.00 horas y de ocho de la tarde a once de la noche se dará prioridad para comidas y cenas y establece «mínimo» una consumición por cliente. «Todo el mundo trabaja para sacar la máxima productividad», sentencia Iñaki Agirre.