Arte
Tarzán contra la IA
Eli Cortiñas cuestiona en el Reina Sofía el papel del cine, la tecnología digital y los museos en la creación de nuestro imaginario
Madrid
El inconfundible grito de Tarzán resuena el Reina Sofía. Eli Cortiñas (Las Palmas de Gran Canaria, 1979) lo ha convertido en elemento central su doble ... reflexión sobre el poder de las imágenes, la IA y los museos. Con la instalación 'La máquina sueña con humo' y el crítico vídeoensayo 'The Most Given of Givens', desentraña la sesgada visión de Hollywood sobre África y la tiranía del algoritmo en la creación de nuestro imaginario.
En cartel hasta el 8 de marzo en el Espacio 1 del museo, muestra como la Fábrica de sueños y los nuevos 'tecnoseñores feudales' «conforman arquetipos de lo retratable». Monos, elefantes, cocodrilos, leones, flamencos y cotorras de las históricas películas de Tarzán se alternan con paisajes de 'La guerra de las galaxias', 'Parque Jurásico', 'Avatar' o la Acrópolis de Atenas en el vídeo 'The Most Given of Givens' ('Lo más dado de lo dado').
Cortiñas las usa para «desvelar los engranajes coloniales que han diseñado el imaginario contemporáneo durante años» y que «aún condicionan nuestra forma de ver el mundo».
Reflexiona sobre el poder de las imágenes en 'La máquina sueña con humo' y en un vídeoensayo sobre la mirada sesgada y colonial de Hollywood
El videograma, producido en 2016 y adquirido hace poco por el museo, forma parte de la larga investigación de la creadora canaria sobre las relaciones entre la historia del cine, los museos y la cultura digital para revelar «un complejo aparato colonial que moldea la mirada y la construcción de imaginarios y conocimientos».
Para Cortiñas el cine es la máquina «centralizadora de la producción de imágenes a lo largo del siglo XX», que determina «qué cuerpos deben ser representados y qué relatos son legítimos». Con su trabajo sobre metraje encontrado, analiza la imagen cinematográfica de Tarzán para descubrir «cómo el cine hollywoodiense de aventuras se sirvió del cine etnográfico para fabricar el imaginario popular sobre los pueblos africanos como un 'otro' traducido por una mirada colonial».
Imagen y poder
Las imágenes filmadas en África para captar las formas de vida de sus pobladores se usaron como paisaje de fondo —mediante retroproyección—, sobre el que se filmaba a los actores blancos en primer plano. «Las imágenes construyen nuestra mirada y nos enseñan a aceptar relaciones de poder», dice Cortiñas. Invita a «desconfiar» de ellas y «desgranar las cosmovisiones que nos influyen».
Para Cortiñas «no existe» la neutralidad de los relatos. Mira la historiografía contemporánea «para destapar que los relatos históricos nunca son neutros». «Siempre hay una selección, una interpretación y unas omisiones en las narrativas históricas dominantes», denuncia la artista.
Ha creado, además, una instalación —la máquina soñadora— que conecta la historia del cine, los museos y los nuevos dispositivos digitales de producción y difusión de imágenes. Con ayuda de la inteligencia artificial, recrea los croma usados de fondo en la producción de escenas digitales. Aparecen vitrinas vaciadas de los objetos expoliados durante el periodo colonial que forman parte de muchas colecciones europeas «a la espera de una restitución que no llega».
Cortiñas sugiere que los algoritmos «tampoco son neutrales». Invita al espectador a «desconfiar de la aparente transparencia de las imágenes, de la tecnología y del aparato museográfico». A preguntarse por lo que muestran y por « las relaciones de poder que esconden y afectan a los cuerpos y a la memoria colectiva».
En su crítica reflexión sobre el cine, la cultura digital, los museos y su apariencia de objetividad, muestra a las instituciones museísticas como «una invención occidental». Unas «máquinas de visión que desacralizan los objetos expoliados que se utilizaron para sobreexotizar y crear imágenes de un otro», concluye.