El erotismo contraataca
La oferta de contenidos eróticos y medio porno se ha multiplicado de la noche a la mañana, respondiendo a una nueva demanda
Por lo que se ve, estamos en medio de una contrarrevolución sexual, es decir, en un renacimiento del erotismo y de la pornografía light, algo ... que se constata en la cartelera del cine, en las plataformas o incluso en muchas fotos de Instagram. Todo cambia, nada es, porque el cambio es la única cosa inmutable, según reza la frase de Schopenhauer. Resulta que hasta ahora las encuestas daban cuenta de la recesión sexual protagonizada por la generación Z y los millennials, al parecer desafectos confesos e indiferentes a las relaciones sexuales y a la intimidad física.
Según los especialistas de la cosa carnal y pasional, la culpa había que atribuirla a la sustitución digital, o sea, a ese tiempo dedicado a las redes sociales que impide salir y socializar o incluso consumir pornografía, al igual que al efecto de las plataformas de citas, que crean una ilusión engañosa de opciones infinitas o, si no, a la ola neoconservadora que nos aflige. Pues bien, el caso es que de la noche a la mañana la oferta de contenidos eróticos y medio porno se ha multiplicado, respondiendo quizás a una nueva demanda que trastoca la hasta ahora contracción sexual dominante.
Véase que en el cine y en las plataformas triunfan títulos sugerentes como 'El placer es mío' o esa comedia 'queer' que se llama 'Pillion'. Más aún, ya hay expectación ante el estreno en diciembre de la nueva película de Gregg Araki, cuyo título lo aclara todo: 'I want your sex'. Y no digamos nada de las redes sociales, porque hasta la añeja castidad censora de Meta ya no solo favorece a los y las 'influencers' con más carga erótica, sino que por arte de magia también ahora las imágenes de genitales comienzan a destapar su gloriosa carnalidad. Bueno, que no se asuste ni se regocije nadie en demasía por el renacimiento sorpresivo de esta demanda visual y lujuriosa, porque ya sabemos que los ciclos vienen y se van. Además, piensen que este repentino revival quizás no sea sino una versión plastificada, genérica y consumible del verdadero erotismo o, en definitiva, una prueba más de la desafección por el sexo real.
La difícil redención de John Galliano
La redención es siempre un largo vía crucis de aceptación culposa y de perseverante búsqueda del perdón. Galliano pecó con sus diatribas antisemitas en estado estuporoso –lo dicen sus defensores–, cosa que le valió el descenso a los infiernos, el ostracismo en la moda, su sometimiento al rabinato o incluso la necesidad de explicar en un documental el origen multifactorial de sus excesos. Pues bien, cuando todo parecía superado, cuando Anna Wintour y sus mecenas habían decretado su validación moral y su vuelta a la gloria en la próxima gran muestra del Metropolitan neoyorquino, resulta que vuelven las críticas sobre la sinceridad de sus disculpas y sobre la oportunidad de la exposición. Críticas no solo procedentes de las redes sociales, sino también de Dana Thomas, su principal biógrafa, quien considera un error la muestra, sobre todo en tiempos de evidente antisemitismo. Algo habrán afectado estas consideraciones, porque el Met ya anuncia que su muestra anual abordará los logros creativos de Galliano, pero también la conducta reprobable que alteró su carrera. Casi nada.
Larga vida a los cines
Quién dijo que el modelo del negocio en el cine se había alterado para siempre? ¿Quién afirmó que el cine en las salas iba a tener un lento pero inexorable declive? Pues nada que ver, porque en este verano y en el conjunto del año la taquilla global está registrando un periodo histórico de recuperación. De hecho, ya se atisba en el horizonte la cifra de 35.000 millones de dólares de ingresos a nivel global, la cifra más alta desde la época de la prepandemia. Por supuesto, las cintas protagonistas de esta recuperación son las nuevas entregas de Spider-Man, Toy Story y Super Mario, 'La Odisea', 'Michael' y también 'El diablo se viste de Prada 2'. Que la taquilla del verano haya alcanzado en América los 4.000 millones de dólares por segunda vez desde la pandemia ha impulsado los ingresos mundiales, además de presagiar un otoño de estrenos exitosos. Pues eso, larga vida al cine.