80 años del Nobel de la «india vasca»
Gabriela Mistral, de ascendencia guipuzcoana, es la única mujer latinoamericana en recibir el prestigioso premio literario
Gaspar Escobar Vallvé
Este mes se han cumplido ocho décadas desde que la poeta chilena Gabriela Mistral obtuvo el Premio Nobel de Literatura..La figura de la única ... escritora en lengua castellana que ha recibido el galardón de la Academia Sueca en esta categoría ha sido, en los últimos años, redescubierta y reinterpretada. Su imagen, tradicionalmente asociada a la de madre universal y maestra dolorida, ha transitado hacia la de una artista adelantada a su tiempo: feminista, 'loca', lesbiana. La escritora chilena mantuvo una cercana relación con España, vivió en Madrid a comienzos de la década de los treinta y construyó lazos con diversos intelectuales de la época. Quizás menos conocido —aunque no por eso menos relevante— es el estrecho vínculo que Mistral tuvo con el País Vasco, de donde provenía parte de su ascendencia.
Lucila de María Godoy Alcayaga es el verdadero nombre de la poeta nacida en 1889 en Vicuña, un pequeño pueblo del norte de Chile. Su nombre artístico proviene de la fusión de dos poetas que admiraba: Gabriele D'Annunzio y Frédéric Mistral. Su padre la abandonó a los tres años, por lo que se crió junto a su madre y a su media hermana, quien le enseñó a leer y escribir. A los 16 años inició su carrera docente, vocación a la que dedicó parte de su vida. En 1922 viajó a México para colaborar en la reforma educacional y en la creación de bibliotecas populares en dicho país. Ese mismo año, en Nueva York, se publicó su primer libro, 'Desolación', que contó con el beneplácito del crítico literario español Federico de Onís y le otorgó reconocimiento y prestigio internacional.
Como bien se desprende de su título, este título da cuenta de las desolaciones geográficas, espirituales y sentimentales de la poeta, marcada por la lejanía de su tierra, la soledad de las latitudes que habitó y las penas que experimentó en su juventud. «Dios me perdone este libro amargo y los hombres que sienten la vida como dulzura me lo perdonen también», señala Mistral al final de este texto.
En los años posteriores, y mientras desarrollaba su obra literaria, Mistral se desempeñó como cónsul en diversos países de América y Europa. En 1933 llegó a España, donde estrechó amistad con figuras como el escritor Juan Ramón Jiménez, el crítico Enrique Díez y la jurista Victoria Kent. También participó en las tertulias del Lyceum Club Femenino, fundado por María de Maeztu.
Durante la Guerra Civil, Mistral se implicó personalmente en gestiones para ayudar a exiliarse a artistas en peligro. Contribuyó, por ejemplo, a que la pintora surrealista Maruja Mallo pudiese huir a Argentina y, hacia el final de la guerra, realizó diligencias para ayudar a salir del país a Antonio Machado, que no lograron concretarse.
En 1938 publicó 'Tala', una de sus obras más destacadas, cuyos derechos donó a los niños vascos dispersos por el mundo a consecuencia de la Guerra Civil: «Tomen ellos el pobre libro de mano de su Gabriela, que es una mestiza de vasco», escribió en el prólogo. Mistral tenía ascendencia guipuzcoana por su segundo apellido, Alcayaga, linaje que reivindicó en más de una oportunidad, llegando a definirse como una «india vasca».
En 'Tala', Mistral saca a relucir una de las facetas que caracteriza su figura: la de «americanista». En este poemario, la poeta reescribe el continente americano, profundizando en su raigambre ancestral desde su cultura e idiosincrasia, y logra compaginar la tragedia y el cristianismo como elementos de su historia e identidad.
La década de 1940 estuvo marcada por fuertes contrastes. En 1942, mientras residía en Brasil, se enteró del suicidio de sus amigos Stefan Zweig y Lotte Altmann. Poco después, enfrentó uno de los momentos más difíciles de su vida: la muerte de Juan Miguel Godoy Mendoza, su sobrino e hijo adoptivo, a quien llamaba Yin-Yin, que se quitó la vida con solo 18 años. En una entrevista concedida en 1999 por Doris Dana —albacea y pareja de Mistral—, reveló que Yin-Yin habría sido en realidad hijo biológico de la poeta, fruto de un romance fugaz con un hombre italiano. La verdadera naturaleza de este lazo de parentesco nunca ha sido aclarada. «Querida mamá: Creo que mejor hago en abandonar las cosas como están. No he sabido vencer, espero que en otro mundo exista más felicidad. Cariñosamente, tu Yin-Yin», escribió Juan Miguel en su carta de despedida.
Fue en esta misma década, en 1945, cuando Mistral recibió el Nobel de Literatura, siendo la primera persona latinoamericana a quien se le otorgó este reconocimiento; a ella le han seguido muchos años después Rigoberta Menchú y Maria Corina Machado (Nobel de la Paz, en 1993 y 2025, respectivamente). «Para rendir homenaje a la rica literatura iberoamericana es que hoy nos dirigimos muy especialmente a su reina, la poetisa de 'Desolación', que se ha convertido en la grande cantadora de la misericordia y la maternidad», expresó Hjalmar Gullberg, secretario de la Academia Sueca, en el discurso de entrega. Tras este reconocimiento, Mistral publicó en 1954 'Lagar', considerado el culmen de su poesía.
En sus últimos años, Mistral se estableció en Nueva York, donde vivió junto a Doris Dana, con quien mantuvo un vínculo amoroso hasta su muerte, en 1957, a causa de un cáncer de páncreas. En 2009 se publicó 'Niña errante', una selección del intercambio epistolar entre ambsa que revela una relación intensa y apasionada entre ambas: «Cuando tú vuelvas, si es que vuelves, no te vayas enseguida. Yo quiero acabarme contigo y quiero morirme en tus brazos», le escribió la poeta a la joven estadounidense, tres décadas menor que ella.
La publicación generó gran revuelo en torno a su figura y su sexualidad, nunca reconocida públicamente como lesbiana. Ochenta años después, la autodenominada 'india vasca' continúa siendo leída, revisitada e interpretada y es precisamente esa relectura constante la que mantiene vivo su legado.