Centenario de Marilyn Monroe
El armario de una estrella
Casas de costura, accesorios y perfumes de lujo vieron en la actriz una vitrina de gran promoción
Abraham de Amezaga
No tuvo la belleza ni la clase de Lauren Bacall, con la que coincidió en 'Cómo casarse con un millonario' (1953). Aunque su estilo no ... respondía a la elegancia clásica de otras actrices, la imagen de Marilyn Monroe se convirtió pronto en un mito, en un modelo que la moda y la industria del espectáculo -Madonna es un claro ejemplo- han imitado a lo largo de décadas: el de una mujer hiperfemenina y sexualizada cuyo armario se convirtió en un gran escaparate de promoción de prendas sofisticadas, accesorios y perfumes.
Norma Jeane Mortenson, que es como se llamaba en realidad, dio en pocos años el salto al estrellato, adoptando una nueva identidad y sobre todo apoyada en su imagen. El actor y productor Ben Lyon fue quien ayudó a descubrir y orientar su carrera en 20th Century Fox; una creación de la entonces floreciente Hollywood que tendría un triste final.
Rubia platino inspirada en Rita Hayworth, su camino hacia el éxito comenzó el mismo año en el que despuntó un as de la costura parisina: «La carrera de Monroe empieza a despegar en 1947, año en el que la moda está viviendo un gran cambio, empujada por el New Look de Christian Dior», apunta Sophie Lemahieu en el catálogo de la muestra que la Cinemateca de París le dedica hasta el 26 de julio, coincidiendo con el centenario de su nacimiento.
Ignorada por el 'Vogue' americano, «a diferencia de otras actrices de su época, como Audrey Hepburn, que entabló amistad con Hubert de Givenchy, no se conoce ningún vínculo concreto de Marilyn Monroe con ninguna casa de moda francesa», señala Lemahieu. En el catálogo de la muestra, Sarah Street recalca que fue una mujer que logró conservar «la luminosidad de su encanto fotogénico».
Dior, Cassini y Schiaparelli fueron tres grandes nombres de la moda que envolvieron con sus creaciones a la actriz. En el terreno de los especialistas en el vestuario de cine, el recordado William Travilla, de los estudios 20th Century Fox, firmó algunos modelos inolvidables en las ocho películas en las que imaginó diferentes looks para la Monroe. Otros diseñadores del terreno cinematográfico que la vistieron fueron Jean Louis, George Nardiello y Norman Norell. Los modelos de estos maestros del vestuario escénico, hechos a medida, nada o muy poco tendrían que envidiar a los parisinos.
Entre las prendas que gracias al séptimo arte y la televisión han pasado a la historia, figuran el ceñido vestido cubierto por seis mil cristales cosidos a mano del citado Jean Louis, con el que cantó el cumpleaños feliz a John Fitzgerald Kennedy, y sin duda el blanco con falda plisada y con vuelo de 'La tentación vive arriba', creado por Travilla. La dama que cantaba a los cuatro vientos aquello de que «los diamantes son los mejores amigos de las mujeres» lució en más de una ocasión escotes de tipo halter, que deja al aire hombros y brazos, lo que contribuyó a acrecentar su imagen de mito sexual.
Además, la casa Chanel encontró en Marilyn una campaña de publicidad gratuita y de alcance planetario cuando la actriz respondió a un periodista que lo único que se ponía para dormir eran unas gotas de su fragancia Nº 5. «Porque es la verdad. No le iba a responder que lo hacía desnuda», explicaría con una sonrisa. Al parecer, nunca se le vio con prendas de la casa que fundó la Grande Mademoiselle.
En la exposición no podía faltar un frasco de ese perfume, de los años 50-60, que ha sido prestado por la maison Chanel, una de las principales patrocinadoras de la Cinemateca de París. También se puede contemplar un cuello de zorro blanco que le perteneció, así como calzado de Salvatore Ferragamo que, si bien no llegó a lucir, fue creado por un zapatero por cuyas propuestas sentía debilidad.
Como no podía ser de otro modo, en la muestra los vestidos ocupan un lugar central: piezas de rodaje, diseños publicitarios y prendas de su guardarropa personal. Se dan a conocer varios trajes originales y reproducciones icónicas, como la que realizó Vivienne Westwood en 2001 de un recordado conjunto que la actriz americana lució en 'Bus Stop' (1956). Se despliega su fondo de armario, desde conjuntos sencillos de camisa y pantalón que llevaba en su día a día hasta espectaculares vestidos de lentejuelas y satén que reforzaban su faceta de diva, junto a imágenes en blanco y negro en las que aparece vestida con cazadora vaquera en su última película, 'Vidas rebeldes', en la que compartió protagonismo con Clark Gable y Montgomery Clift.
Hace más de un cuatro de siglo, en 1999, Christie's organizó una importante subasta de sus pertenencias en Nueva York. Entre los numerosos vestidos que evocaron una vez más el vestuario de una estrella, el más cotizado fue el modelo de Jean Louis con el que cantó el cumpleaños feliz al presidente Kennedy. Fue vendido por 1,2 millones de dólares, todo un récord para la época.