Dignificar la historieta
El Premio Nacional de Cómic, que celebra en 2027 su 20 edición, traza los contornos que definen o imaginan los autores
Juan Manuel Díaz de Guereñu
El Premio Nacional de Cómic se entrega anualmente desde 2007, como uno más de los que recompensan la mejor realización del año en diversas prácticas ... artísticas. Lo otorga el Ministerio de Cultura y está dotado con treinta mil euros. Premia a la mejor historieta publicada durante el año anterior y ha contribuido a normalizar el cómic, que ya aparece regularmente en noticias culturales, entrevistas y críticas. Considerado largo tiempo un entretenimiento para niños y lectores no muy letrados, es valorado hoy como cualquier arte.
El espejo del Premio Nacional refleja la imagen que del cómic español se forman quienes lo evalúan o simplemente lo leen. El consenso social sobre la historieta admite ahora que en obras compuestas de viñetas existe la posibilidad de un logro artístico. Este nuevo consenso se ha forjado en un plazo breve, de unas décadas. El Premio Nacional ha ayudado a definirlo.
El próximo año 2027 se entregará en su vigésima edición. Sin esperar a fecha tan redonda, el palmarés siluetea qué leen y prefieren lectores expertos. Y con ello, cuál es el perfil de nuestra historieta, cuál la imagen que los lectores asumen de su creación y difusión, antes de una valoración estética o de calidad.
El Premio se otorga por lo general a una obra de autor único, aunque en cinco ocasiones (menos de un tercio) lo obtuvieron obras en que colaboran un guionista y un dibujante, conjunción habitual en el cómic. No distingue a los equipos más numerosos que a menudo fabrican las series.
Premia obras exentas, no entregas de una serie. Con dos excepciones: 'Plaza elíptica' de Santiago Valenzuela, séptima entrega de las aventuras del capitán Torrezno, y 'Amarillo', episodio de la serie 'Blacksad' de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido, quinto y octavo Premio Nacional, respectivamente. Ambos títulos evidencian además la variada aceptación previa de las obras: la de Valenzuela es minoritaria y 'Blacksad', un éxito internacional. Es de suponer que recibir el Premio mejoró las ventas de ambas.
La mayoría de los autores premiados son varones, claro. Hay que esperar a la duodécima edición en 2018 para ver una ganadora, Ana Penyas con 'Estamos todas bien'. Tras ella sólo dos obras con autoría femenina lo han ganado, una sexta parte del total, aunque progresando.
Publican las obras premiadas sólo algunas de las numerosas editoriales especializadas en cómic o que le dedican una parte de su catálogo. Merece mención aparte la bilbaína Astiberri, que publicó originalmente o ha acabado editando nueve de las obras premiadas, la mitad.
El Premio Nacional perfila un cómic que brota de la singularidad de quien lo firma, que quizá indaga en formatos, recursos y útiles del dibujo, no se ajusta a los hábitos editoriales ni obedece a demandas de los lectores. Un cómic de autor, en suma, del que cabe esperar sorpresas y quizá deslumbramientos, como de cualquier actividad artística.