Lecturas
De los libros a la calle
Iolanda Ogando y Enrique Santos Unamuno trazan un mapa de paisajes literarios, referencias culturales en formatos insospechados
En estos tiempos de nuestras penurias, aquí y allá, se observa que la literatura ha pasado de los libros a la calle, un tema que ... hemos abordado en el libro 'Santos culturales. De la biblioteca a la cultura popular'. 'Branding the canon. Tratado mínimo acerca del paisaje (pos)literario', un trabajo coordinado por Iolanda Ogando y Enrique Santos Unamuno, pretende configurar una clasificación en la que tengan cabida todos esos fenómenos en los que se lleva la literatura y sus imágenes a la calle.
El libro (Ed: La Moderna, 270 páginas, descarga gratuita en pdf https://laida.eus/libros/) empieza por definir lo que se entiende por paisaje literario. Es decir, la presencia de la literatura en nuestra realidad, en los centros de enseñanza (Instituto Unamuno), en algunos bares que llevan el nombre de un autor o de una de sus obras (Bar Niebla, café Melibea, cafetería Zalacaín), en estatuas o en bustos (el dedicado a Basterra en Bilbao), tazas, posavasos, totebags (hay muchos de Lorca), marcapáginas, anuncios televisivos, cervezas (Lauaxeta garagardoa), Vinos (vino Berceo)… Todo un mundo de referencias librescas.
Sin ir más lejos, lo literario asoma en nuestra vida cotidiana en forma de monedas. Las de 10, 20 y 50 céntimos de euro en España llevan la efigie de Cervantes. Dante tiene más suerte en Italia, porque le han dedicado la moneda de 2 euros. Y el nombre de escritores en calles y plazas es un ejemplo que todos podemos recordar: Blas de Otero en Bilbao, por ejemplo. En Donostia, la calle Obabakoak se une a la Calle Macondo, en un ejemplo de coherencia literaria. A este respecto resulta ejemplar el municipio de Rivas Vacia-Madrid, que ha dedicado todo un barrio a homenajear a escritores y filósofos al poner sus nombres a las calles.
Es cierto que gran parte de estas manifestaciones culturales son efímeras. Hoy hay un grafiti en una pared y mañana ha desaparecido. Por eso Iolanda Ogando y Enrique Santos Unamuno han creado, junto a una treintena de colaboradores, una página web que se llama igual que el libro (www.brandingthecanon.com) en la que se recogen testimonios.
Estos autores aportan un catálogo, una especie de clasificación que ellos llaman «un tratado mínimo», un primer mapa para guiarnos en ese mundo selvático de la presencia de la literatura en la calle. Han editado un libro, que según todos los diseñadores a los que se lo he enseñado posee una «impecable factura de imagen», donde la literatura aparece en los formatos más insospechados.
Ellos conservan y descifran el paisaje literario, esa forma de ilustración en la que la espontaneidad y la admiración por un escritor dan forma a una expresión de cultura popular. Pero donde también, y de aquí viene el título del libro, el canon literario se ha puesto en venta. O como se diría hoy, se ha «monetarizado».
En el gran depósito literario que es el Archivo Posliterario de la página web hay algunos escritores con más entradas que otros. En la literatura española los autores más populares y con mayor presencia en la calle son Miguel de Unamuno (44 entradas) y Federico García Lorca (38). En la portuguesa el rey del paisaje literario es Fernando Pessoa (220 objetos relacionados con él). Rosalía de Castro, que incluso tiene una estrella con su nombre, es la gran soberana de la literatura gallega (46 entradas). En la literatura vasca Lauaxeta tiene 29 menciones y Lizardi solo 8, y algunas repetidas.