Las mujeres de Borges
El año que ahora termina nos ha dado dos libros sobre el poeta argentino en los que tiene un gran peso la presencia femenina
Hay autores que reciben grandes honores en vida, pero de los que no se vuelve a decir una palabra en cuanto se mueren. El caso de Borges es más bien inverso. Le negaron el Nobel y le hicieron tragarse el sapo de compartir el Cervantes con Gerardo Diego. Tardó en ser leído en España y le llegó el turno después de Cortázar, Sabato o Vargas Llosa. Ese aspecto de la tardanza en llegar al lector español lo apunta el escritor barcelonés Jorge Bonells en 'Fanáticos de Borges' (Ediciones del Subsuelo), una mezcla de ensayo y crónica personal que ha aparecido en este año que ahora toca a su fin y en el que narra cómo fundó el club de forofos del poeta argentino que da título a su libro en el París de 1972, con su amigo Arturo Schwarz entre otros. Bonells nos brinda un texto ameno, creativo, informal y un tanto gamberro, en el que acaba contándonos que difundió la obra de Borges en un psiquiátrico donde trabajó de loquero o que conoció a Matilde Urbach, la protagonista del célebre poema 'Le regret d´Heraclite', que Borges ideó para darse a sí mismo celos con un inalcanzable personaje ficticio: «Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca/ Aquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach».
Desde que Borges la citó en ese dístico de 'El hacedor', Matilde Urbach ha roto muchos corazones. En 'Una cita con Borges', colección de ensayos que publicó en 2023 la editorial Renacimiento, el escritor zaragozano José María Conget daba la vuelta como un calcetín a esos dos versos: «Yo, que tantas mujeres he sido, no he sido todavía aquella que desfallecía en tu abrazo, Borges. Soy yo. Soy Matilde Urbach». Y, en uno de sus poemas, Luis Alberto de Cuenca sucumbía igualmente al fatal encanto de ese borgesiano 'sex symbol': «-No insistas, compañero. Con Matilde Urbach desfalleciendo entre mis brazos, no me importan ni Borges, ni Giraut de Bornelh…»
Volvemos a Jorge Bonells, que en su fanático libro afirma que Borges estuvo toda su vida rodeado de secretarias y que destaca entre éstas a María Esther Vázquez, con la que abordó varios proyectos editoriales y que a su vez se convirtió en su biógrafa con un libro inclemente que dejaba entrever cierto resquemor hacia el biografiado –'Borges. Esplendor y derrota'– que fue publicado en 1996 en España por el sello Tusquets.
A las mujeres de Borges dedica también un buen número de páginas el escritor argentino Lucas Adur en su biografía del poeta, titulada 'Jorge Luis Borges. Un destino literario' (Ed. Cátedra), que ha aparecido el presente año y que cierra este breve repaso bibliográfico en torno al autor de 'Fervor de Buenos Aires'. Se trata un ambicioso y completo trabajo en el que las referencias literarias se mezclan con la propia vida. No faltan en él unas páginas dedicadas al matrimonio de Borges con Elsa Astete Millán, que duró solo tres años, en los que el Homero austral reclamaba su derecho a dormir solo, pero a la vez imponía a su cónyuge un papel de enfermera a tiempo completo. Ya antes de divorciarse en 1970, Borges había conocido a una tal María Kodama, que de estudiante de su obra pasaría a ser su segunda esposa.