El viaje «terapéutico» de Paco Roca
En su última obra aborda el duelo por las rupturas sentimentales. «Busco temas que me ayuden a entender la vida»
'El viaje' ha servido a Paco Roca como un ejercicio de catarsis. Habla de las dificultades de las relaciones de pareja y el duelo ... por las rupturas sentimentales con evidentes trazas autobiográficas. Mirar el pasado para poder avanzar hacia el futuro. «Tengo la suerte de poder hacer los cómics que me apetece y buscar temas que me ayuden a entender la vida», explica. «Por ejemplo, 'La casa' fue una especie de duelo de la pérdida de mi padre. 'El viaje' me ha servido para reflexionar sobre una separación que he tenido hace un tiempo. Reflexionar de una forma diferente, para ver desde diferentes ángulos lo vivido».
Roca, que marcó un hito con 'Arrugas', es un autor de cómic convertido en estrella, una etiqueta difícil en nuestras fronteras, donde vivir de las historietas es harto complicado. Tras la marcha de Ibáñez, el autor de las viñetas de 'El abismo del olvido' es de los pocos, por no decir el único, que forma largas colas en las ferias de libro. «Utilizo la realidad hasta donde me interesa», continúa. «Poder hacer este cómic ha sido algo terapéutico. Aunque, cuando llevas más de un año y medio, casi dos, trabajando en algo que pasó hace tiempo, y que ya querrías dejar a un lado, puede pasar a ser una especie de lastre. Para mi ha sido muy liberador el terminarlo». 'El viaje', publicado por Astiberri, galardonada recientemente con el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial, presenta a un sujeto sospechosamente parecido a su autor, de nombre Fran, aunque es escritor y no dibujante de cómics. Se queda varado en un pequeño pueblo de la Patagonia argentina tras cancelarse su vuelo de regreso a casa, tras asistir a una feria. Pronto conoce a gente en su misma situación, con la cual intercambia algunas vivencias. El guion fue mutando según se gestaba la obra. «Partía de apuntes que había ido tomando en caliente, cuando tuve la separación, sin tener muy claro que iba a ser un cómic. Con el tiempo, la idea fue cambiando y creciendo. Se enriqueció con otras experiencias, propias y de amistades», cuenta.
Decidió viajar a Buenos Aires para tomar apuntes del escenario. «En un principio, la Patagonia era simplemente un decorado. Pero, cuando estuve allí, pude vivir muchas cosas que han formado parte de la historia. La inmensidad del lugar, el hotel donde se aloja el protagonista...». La familia formaba parte de la identidad de Fran. Rota tras dos décadas de vida en común, no le queda otra que reflexionar sobre su pasado para mirar hacia delante. Esta situación permite a Roca explorar la memoria de la pareja, a partir de aspectos de su propia experiencia y de otras personas cercanas a él. En sus últimos trabajos compartió créditos con compañeros guionistas, pero esta vez ha vuelto al curro en solitario. «Es una historia muy personal. En este caso no se trataba de hacer un guion con estructura y trama, sino de hablar de sentimientos y demás. Era más un experimento, probar hasta dónde podía llegar».
El formato de 'El viaje' es apaisado, una opción con la cual Roca lleva tiempo cómodo. «Me gusta mucho, siempre es un descubrimiento. No tienes unas soluciones fáciles o aprendidas. Continuamente estás jugando con la página. Me ocurre a mí y, en cierta manera, le ocurre también al lector», asume. A veces se perderá, pero no pasa nada. Esa es la magia del cómic. Hay cosas que se pueden leer de diferentes maneras. Es un formato que me gusta para experimentar y crea una cercanía muy especial». En cuanto al cromatismo, cada vez lo utiliza más como narrativa. «Hay tres colores en 'El viaje'. El de la realidad, con los colores de la Patagonia, un azul para los recuerdos y el rosa para describir lo que a Fran le hubiese gustado que ocurriese. Es algo que hacemos continuamente. Cuando tenemos una crisis de cualquier tipo, en este caso una ruptura sentimental, intentamos entender qué ha ocurrido. Miramos para atrás e intentamos reescribir las cosas. Al final, eso es el aprendizaje, es para lo que nos sirve la memoria».