Iker Iriarte. Botillero de Artola
«La final será dura y se decidirá en detalles»
Cree que el de Alegia y Darío no tienen miedo a los duelos exigentes, por lo que el partido cumbre «no se romperá rápido»
Al día siguiente de que Artola se clasificara para su segunda final del Manomanista consecutiva, Iker Iriarte, su botillero, partió hacia Perú porque trabaja como ... guía turístico. Regresó el martes por la mañana. Hasta entonces no tuvo más contacto con el delantero de Alegia que algunos mensajes y la mayoría de ellos estuvieron centrados en cómo le iba por el país sudamericano o comentarios sobre los escritores Vargas Llosa o Bryce Echenique. No fue hasta el miércoles, en la elección de material a la que asistió, cuando entró de lleno en todo lo que rodea al choque cumbre del domingo contra Darío en el Navarra Arena.
Comenzó a ayudar al guipuzcoano en el Cuatro y Medio de 2024. Sus familias son del mismo barrio de Alegia y desde pequeños han tenido una gran relación, «además de que nos unen muchas aficiones. Más que con Iñaki con su hermano Mikel, que hasta entonces ejercía como su botillero», señala. En esa época acababa de ser padre y estaba inmerso en la organización del Campeonato de Gipuzkoa de bertsolaris, por lo que le preguntó que «si me animaba a tomarle el relevo».
Iriarte fue pelotari aficionado. Coincidió con Oinatz Bengoetxea, contra el que jugó una semifinal en el torneo de Elgeta, formó pareja con Aitor Zubieta en un campeonato del DV. También ejerció de botillero de Ugaitz Renobales hace muchos años porque era de su cuadrilla, pero la petición de los Artola «me pilló por sorpresa, y hasta hoy». Reconoce que ha tenido la suerte de coincidir con un Artola en plenitud. En un periodo de su carrera en el que ha sufrido pocas lesiones, las manos le han respondido y ha conseguido buenos resultados. «Me ha tocado recoger los frutos del gran trabajo que hicieron anteriormente su hermano y otra gente».
Admite que habla muy poco de pelota con el delantero. Considera que para eso están los técnicos de la empresa Baiko como Olaizola II, Gorostiza o Apeztegia, o su hermano, «gente que sabe más que yo». No ven juntos partidos del rival porque «a estas alturas el propio pelotari sabe a la perfección lo que tiene que hacer». Iriarte prefiere más que nada «mostrarle que está arropado en la cancha. En los partidos trato de que esté tranquilo y si veo algún detalle se lo comunico. Trato de leer cómo está físicamente, qué le conviene», señala. Con una mirada sabe las sensaciones que tiene el pelotari. Más que al resultado, sostiene que hay que mirar este aspecto en cada momento. «Sufres cuando compruebas que, por distintas razones, no tiene el mejor día». Pero en su opinión, dentro de las posibilidades, el frontón tiene que ser un lugar para disfrutar. «En el mundo hay otros sitios donde se sufre como pueden ser los hospitales», recalca.
Sabe que tiene que trasladarle mensajes positivos durante el choque. «Hoy en día, tal y como juegan mano a mano y con la importancia que tiene el saque se pueden tener baches», señala. Artola los tuvo contra Larrazabal en el primer encuentro de la liguilla de cuartos porque las piernas no le iban. Ante Peña II y Zabala también necesitó remontar, pero las sensaciones eran positivas, «por lo que traté de que fuera tanto a tanto, que siempre mirara al siguiente». «En un partido es muy complicado modificar cosas como las posturas, por lo que no sirve de nada decirle que ha tirado mal el dos paredes o no ha metido bien la cintura. En ese momento hay que tratar de mandar otro mensaje. Es mejor decirle que no le ha hecho daño, que la siguiente pelota la ponga en el 'txoko'».
El mejor pelotari
Cree que será una final «muy dura». Desde su punto de vista, hasta el momento Darío ha sido el mejor pelotari del campeonato. «Será favorito por lo que ha demostrado. Ha ganado a tres campeones, Elordi, Jaka y Altuna III. Contra Laso puede que fuera con más taco porque estaba prácticamente clasificado», subraya.
Y considera que, en cierto modo, Artola y el riojano tienen ciertas similitudes en la cancha. «Son dos pelotaris físicamente fuertes, que no tienen miedo a los partidos duros y con dos manos potentes. Por lo que, tanto para un lado como para otro, la final no se romperá rápido. Me gustaría que se decantara pronto a favor de Iñaki, pero será un duelo que se decidirá por detalles», relata.
Aunque sea el rival de Artola, a Iriarte le ha alegrado que Darío, a sus 30 años, llegue a una final, «porque siempre me ha parecido que la empresa le ha minusvalorado. Ha conseguido tutear a pelotaris como Altuna III y ese año ha tenido su protagonismo porque ha estado muy bien», apunta. De la generación de Artola solo dos pelotaris despuntaron jóvenes, Altuna III e Irribarria. A Iñaki, por su forma de jugar y su físico, le costó más llegar arriba. «Pero ya se lo ha creído y está curtido. Lo que más importancia tiene es el trabajo diario. El año pasado ya comprobamos que ganes o pierdas las txapelas cambian muy pocas cosas a nivel profesional».