La inflación en Estados Unidos se mantiene en el 3,4% en agosto y acerca a la Fed a una subida de tipos
Los carburantes añaden tensión a los hogares y pasan la pelota al organismo, que el miércoles adoptará una decisión
Sin sorpresas en Estados Unidos. La inflación se mantuvo en agosto en el 3,4%, mismo dato registrado en julio, tal y como preveían los ... analistas. Por lo tanto, el índice se mantiene sin cambios a pesar del estancamiento del conflicto en Oriente Próximo, según ha informado este viernes la Agencia de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo. Eso sí, la inflación subyacente (indicador que no tiene en cuenta ni el encarecimiento de la energía ni de los alimentos) se situó en el 2,4% interanual, una décima menos que en julio.
Se trata de un dato que ilustra la tensión que el petróleo está imprimiendo a la economía estadounidense y el organismo estadístico ofrece más detalles al respecto: si bien el precio de los alimentos experimenta un incremento del 2,7% respecto al mismo mes del año anterior, son tres décimas menos que en julio. Por su parte, el alza de precios de la energía se eleva hasta un 16,3% respecto al año anterior (en julio era del 14,3%).
Y es que la principal preocupación de los ciudadanos estadounidenses es el precio de los combustibles, elemento fundamental en una economía como la del país norteamericano. Este viernes, por primera vez en la historia, el precio del galón de diésel (que equivale a 3,8 litros) en el país ha superado los 6 dólares. La cifra escala aún más en el caso de California, hasta una media cercana a los 8 dólares. Se trata además de la zona con mayor valor de producción agrícola del país, por lo que la subida de precio está condicionando en gran medida los costes de actividad de los agricultores, que necesitan gasóleo para operar camiones, maquinaria agrícola y otros equipos pesados.
En este contexto, todas las miradas están puestas ahora en la Reserva Federal (Fed), que este miércoles adoptará una decisión sobre los tipos de interés, que actualmente están fijados en el 3,5%-3,75%. A finales de agosto, el presidente del organismo, Kevin Warsh, deslizó en Jackson Hole que no le temblaría el pulso a la hora de subir los tipos con tal de contener la inflación en el país norteamericano, lo que alimentó las expectativas de los expertos acerca de una posible subida.
Tras conocerse los datos de inflación, cada vez son más los expertos que vaticinan una subida de tipos. Los inversores apuestan en más de un 85% por un aumento de tasas, según la herramienta de seguimiento CME FedWatch, cuando el jueves este porcentaje se ubicaba en 70%. Gregory Daco, economista jefe de EY Parthenon, argumenta que los responsables de política monetaria se centrarán en la inflación «subyacente» al tomar sus decisiones sobre las tasas, lo cual conduciría a esta subida. Otros, como Diane Swonk, economista jefe de KPMG, prevén que la Fed probablemente suba las tasas antes de fin de año, a pesar de la creciente presión política para que las reduzca.
Y es que la Fed no sube los tipos desde 2023 y una potencial subida iría en contra de las pretensiones de Trump, que considera que los tipos deberían situarse en un rango de entre el 0,5% y el 1%, lejísimos de las tasas actuales. De hecho, el mandatario amenazó el viernes pasado con suspender el comercio con los países que registran superávits comerciales con Estados Unidos a menos que la Fed reduzca los tipos.