Carpenter Brut se pasa el juego
La descarga eléctrica del francés Franck Hueso sorprende y conecta con todos en un viaje al pasado ochentero y el futuro más distópico
El Brut que acompaña a Carpenter en su nombre -una denominación homenaje al veterano director de cine de terror, John Carpenter- hace referencia a las ... etiquetas de champán en las que se indica que la bebida a consumir se presenta pura, sin azúcares añadidos. De la misma forma, sin adornos y con absoluta crudeza se entendió en la medianoche de este sábado el sonido del francés Franck Hueso que, junto al guitarrista Adrien Grousset y el baterista Florent Marcadet, encadenó en el escenario principal del Azkena hasta 18 canciones ininterrumpidas por letras o cháchara, ni del líder ni de ningún otro componente del trío.
La única excepción a esas constantes descargas eléctricas, híbrido de synthwave y metal industrial, fueron las frases pregrabadas que Hueso extrae de películas de terror ochenteras y con las que se dirigió en escasas ocasiones al público para agradecer, entre otras cosas, la «devoción hacia el ruido esta noche» o para animar (en inglés, siempre) a «gritar» por «estar vivos». Su voz se desconoció, y su cara, también, pertrechado por unas gafas negras con las que intenta quedarse en el anonimato para que su música hable por sí sola. En ocasiones le acompañaron los gestos, aunque el guitarrista fue el único que se movió por el escenario 'God' en busca de una conexión más intensa con los asistentes que, dicho sea de paso, no costó nada conseguir.
Para explicar el atractivo de su espectáculo resulta difícil condensar todos los detalles que Carpenter Brut fue enlazando en su propuesta, tan quieta en su puesta en escena como trabajada al completarse el instrumental con visuales de proyecciones de películas de terror de serie B, imágenes de ciencia ficción y zombies, y referencias a los videojuegos clásicos. Además de un acertado juego de luces que fue acorde a cada chispazo de ritmo y se incluyó por momentos en la guitarra de Grousset y también en el logo del grupo.
«Esto es la hostia. ¿Pero estos de dónde han salido? No los conocíamos», comentaba un asistente, entre las primeras filas, a eso de la tercera o cuarta canción. Las buenas sensaciones sólo fueron 'in crescendo' con el paso del repertorio, que incluyó al menos la mitad de su último trabajo, 'Leather Temple', publicado en febrero y tocó otros grandes éxitos con sencillos como 'Turbo Killer' o 'Roller Mobster'.
Pogo multitudinario
El caso es que más allá de los títulos, la (casi) hora y cuarto que se alargó el concierto ofreció un viaje introspectivo, del pasado al futuro. A parte de esas referencias temporales que maneja Hueso, a los asistentes más experimentados, la estampa quizás les recordó a sus jóvenes años (80, 90) en los que la electrónica era el cénit en todo el país, mientras que las nuevas generaciones se dejaron llevar por la apariencia de rave que tuvo todo el espectáculo, aunque el guitarrista se empeñara en hacer como loco 'headbanging', eso de mover la cabeza de arriba a abajo como los rockeros más aguerridos.
Se logró, así, entre una cosa y otra, una mezcla de electrónica, cine, rock e instrumentales hipnóticas que dieron la sorpresa y conectaron con todos en uno de los conciertos más bailongos (si no el que más) y sorpresivos del festival al tratarse de un proyecto mucho más asociado a la electrónica que al rock, con los sintetizadores predominando sobre las guitarras. Prueba de ese flechazo entre grupo y público fue el pogo multitudinario que se generó en los últimos temas y el coro de «oe oe oe oe» que se llevaron Hueso y los suyos después de su desatada versión de 'Maniac', esa canción de Michael Sembello que a todos entonamos, ya sea por la banda sonora de la película Flashdance o debido al logrado cover de Abraham Mateo.
Como curiosidad, todo este ritual nocturno y explosivo de electrónica, metal y cultura pop les ha hecho aparecer en los últimos años en otros festivales españoles que nada tienen que ver con el Azkena, como el Primavera Sound (2018), que apuesta más por la música urbana.