Evaristo, número 1 en Mendizabala
El ídolo punk criado en Salvatierra anda en gira mundial repasando su cancionero editado con los distintos grupos de su carrera, desde La Polla Records hasta Gatillazo
Evaristo Páramos Pérez, el cantante por siempre de La Polla Records, el cáustico y desquiciado grupo punk de Salvatierra que trascendió los límites del Rock ... Radical vasco en los 80, anda ahora, a sus 66 años, girando por el mundo (en abril-mayo ha estado por Chile, Columbia y Ecuador) presentándose con su nombre de pila, Evaristo a secas, y repasando canciones de los distintos grupos que ha liderado, desde La Polla hasta Tropa do Carallo, pasando por The Meas, The Kagas y, claro, Gatillazo.
Evaristo tocó a las 2 de la madrugada en el segundo escenario, y cuando acabó su concierto de unas 29 canciones en 72 minutos en quinteto rejuvenecido por la parte de sus escuderos, la gente salió en masa del recinto de Mendizabala, señal de que se había quedado explícitamente a ver al nacido en Galicia, criado en Álava, y hoy vecino de Oñati, Gipuzkoa, quien salió vestido con unos pantalones de monte con rodilleras (¿punk rural no era una etiqueta aplicada a La Polla Records?), no dejó de moverse por el tablado (las dos últimas las cantó abajo, entre su público), hizo muchos gestos fálicos vulgares, fumó un poquito («no es vicio, es enfermedad», alegó) y bebió otro poquito (al menos agua y vino a morro de una botella que al acabar su intervención regaló o donó a alguien del público), se declaró agradecido por actuar en el Azkena Rock Festival («me hacía ilusión», reconoció; ¡tanta ilusión como a nosotros verte ahí, maestro!), no habló demasiado, porque sus mensajes de protesta por la precarización y el control social ya van explicitados en sus canciones, y se despidió diciendo 'agur'.
Mejor el kalimotxo
Sobre un escenario con un cartel que reclamaba justicia para Kerman (muerto a la puerta de la discoteca Mítika en febrero de 2025 tras recibir un fuerte golpe de un portero), Evaristo abrió fuego con 'Salve' y se percibió que la velocidad de antaño no sería igualada, pero ello no fue impedimento para disfrutar (menos rápido, más rock, más rápido, más punk, ya saben). A ojo sus canciones se movieron por el punk tipo Toy Dolls alocado y con requiebros (Evaristo estuvo mucho mejor que los yanquis Circle Jerks que tocaron esa tarde en Mendizabala, ¡y no se puso pesado con discursos!), por una suerte de punk folklórico con coros y demás muy festeros y kalimotxeros (mejor el kalimotxo que la cerveza de este año, demasiado fuerte), y por el punk de asfalto y por el hardcore con los coros prestos de sus escuderos.
Eso, hubo hardcore rocanrolero ('Como libertad', de The Kagas), hits más lentos ('Nuestra alegre juventud', de La Polla Records), aceleraciones esporádicas ('Poesía' de The Meas, con la frase de «engordamos para los gusanos»), y al menos en tres momentos Evaristo se igualó a Los Enemigos que esa misma tarde triunfaron en el escenario principal ('Así es la vida' y dos más). Otro clásico de La Polla le igualó a Ilegales ('Estrella del rock'), rebosó ironía ('Número 1 en USA', de Gatillazo, con el estribillo de «soy el puto amo», muy Def Con Dos; ¡Evaristo fue el número 1 esa noche en Mendizabala!), remitió a Manolo Kabezabolo ('Lucky man for you', de la Polla), insistió diciendo «ya os hemos dicho antes que os queremos mucho», y en el epílogo, muy reminiscente de Bad Religion, bajó a cantar las dos últimas piel con piel con su público: la crónica de la precariedad 'Esclavos del siglo XXI', y el adiós con la filosófica 'Ellos dicen mierda y nosotros amén'. Al final Evaristo va a tener razón...