La penúltima del Azkena
Tragos, amigos y rock 'n' roll
El festival despide hoy otra histórica edición con sus cimientos intactos: buena música y excelentes colegas
El Azkena despidió ayer otra (histórica) edición con sus cimientos bien claros: los amigos y el rock 'n' roll. Esos son valores que nunca pasarán ... de moda y que durante este fin de semana han dejado a todos los 'azkenitos' en una especie de burbuja de felicidad constante que, por qué no, merece la pena seguir recordando hoy. Unos minutitos más, por favor. Una de las pruebas más irrebatibles de ese espíritu la ofreció al mediodía el grupo de guipuzcoanos, vizcaínos, navarros y catalanes formado por Haritz Becehet, Jorge Belaz, Roig Sen, Jaume Sagols, Iván Fernández, Jackie Ucar e Iñigo Alvear que, desde hace 24 años, consideran este festival «una exaltación de la amistad». «Aunque el cartel sea irregular, nosotros siempre venimos».
El disfrute, que incluyó tragos y buena música, empezó con los rockers de Alemania The Backyard Casanovas en la Virgen Blanca. Allí tomaba nota de los mejores 'riffs' Iñigo Etxeita , de la escuela de música Avant Music Center, junto a sus colegas Sergio Expeleta, Eukene Garaizar y Xabi Valdeón. Unos metros más allá, el grupo The Pushermen, formado por Kike Guzmán, Javier Ibáñez, Txito Yantani y Ander Tejerina afinaba sus instrumentos para seguir con la fiesta en el Toloño. «Nosotros empezamos cuando acaban los teloneros», bromeaban.
«Es increíble este ambiente y cómo se integra el festival en la ciudad», apuntaban, de vuelta al blues más crudo, las bilbaínas Marta Tobar, Ana Mendoza y Verónica Ruiz junto a Raúl Flores y Andrés Partal . En primera fila, junto a ellas, se 'arrejuntaban' los melómanos Fernando Álvarez, Nuria Basanta, Tito Fernández, José Miguel Bonilla, Martín Álvarez y Andrea Pino. Este es su «lugar de reunión» predilecto y el de tantos otros como Enrique Fernández, Víctor Oriol, Víctor Alonso, José Segovia y Klavo 13 (nombre artístico) quienes, después, optaron por un poteo en la 'Cuchi' y una buena comilona que no se decidían si debía ser en el Sagartoki, Arkupe o Kromatiko. Hay tiempo para todo.
Que se lo digan, si no, a los foreros del azkena, esos azkeneros que crearon hace años un «activo» y amabilísimo espacio de reunión 'online' –de los que ya no quedan, por cierto– y que sale estos días de Internet para poner en común su gusto por «la música y el rock».
En la azotea del hotel Jardines de Uleta estuvieron ayer 75 comensales, entre ellos Kike Sánchez, Manuel Sacristán, Borja Vera, Víctor González y Roberto Arrillaga , donde calentaron motores para Social Distortion y aprovecharon para presentar, entretanto, sus proyectos musicales como Hotel Valmont o Peito Lover. Ese concierto (el de Social Distortion) también fue el motivo principal por el que la pareja de logroñeses David Mateo y Rosa Murillo se acercaron a Vitoria con su hijo Alejandro. «Es un lujo que el festival también sea apto para niños», remacharon.