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Marisol López Otegui, su padre, Javi, y su hermano Pedro López Otegui delante del mostador de su tienda, fundada en 1904 en la esquina de Astarloa con Ledesma.

Del «jamón de mono» al Macallan de 6.400 euros

López Oleaga, el ultramarinos que pasó de las cartillas de racionamiento a ser vinoteca selecta

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Julián Méndez

Un agradable aroma a cacahuetes tostados flota en la esquina de Astarloa con Ledesma. En el mostrador que atiende Marisol López Otegui, vestida con la ... bata azul de los antiguos colmados, se despachan a diario kilos y kilos de cacahuetes que, en esta casa, tuestan dos y tres veces al día. Vienen del Sur de Estados Unidos en paquetes de 23 kilos (50 libras) y hasta hace nada, envueltos en sacos de esparto. Esos cacahuetes, «jamón de mono», como los piden los clientes veteranos en el mostrador a Tere López Oleaga, son una seña de identidad de la Villa y un raro vestigio del comercio de otra época.

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Del «jamón de mono» al Macallan de 6.400 euros

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