Remedios
La misma IA ha creado un programa para detectar textos elaborados por máquinas
Pues resulta que no va a ser tan fácil eso de escribir una novela, un texto científico, o un artículo de opinión con IA. Leo ... con deleite que la misma IA ha creado un programa llamado 'Pangram' que funciona por suscripción, destinado a detectar textos elaborados por máquinas, con un nada menos que 99% de acierto. La verdad es que es un alivio saber de la existencia de este delator. En Francia se habrían ahorrado el bochorno de rendirse a los pies del autor canadiense de origen haitiano Thélyson Orelien, que ha escrito una novela, 'C´etait ça ou morir', a la que le han concedido varios premios de renombre y que está postulada para el Goncourt nada menos. La novela tiene hoy el bochornoso honor de estar presuntamente escrita con IA y eso para el sacrosanto honor de 'la Republique' ha sido una bofetada sin palo y sin mano.
¿Cómo es posible que una novela tan premiada haya pasado los filtros sin que saltara la alarma? Pues bien, lo primero a detectar en un texto es el cambio de estilo, que es como si un adolescente empezara a emplear el lenguaje como un catedrático. En la fluidez narrativa y verbal no hay improvisaciones, saber elegir las palabras es un arte que lleva su tiempo, y en el texto escrito la ignorancia y el poco oficio cantan la marimorena. Los críticos literarios y servidora odiamos la IA, pero no la conocemos, así que lo del gato por liebre está casi garantizado. En el caso que nos ocupa, los expertos dicen que la IA es capaz de detectar el cambiazo cuando puede compararlo con otros textos, y el escritor francés ha presentado su primera obra así que es difícil que se pueda detectar. Sin embargo, los clichés narrativos, las metáforas, las dobles negaciones suelen delatarles y por eso la misma IA aconseja introducir alguna errata, un leve disparate que se aproxime al inevitable error humano.
Al parecer, un diario de ámbito nacional encargó a un experto que analizara con este programa 'La caída', el libro que el bueno de Santos Cerdán escribió para explicarnos sus cometidos políticos. El resultado fue que el 70% del texto había sido concebido por la IA. Hace años, cuando el analfabetismo no era extraño, quien sabía leer y escribir tenía un filón en sus manos. Los enamorados les encargaban cartas de amor, o les pedían que les leyeran las misivas que traían noticias trascendentales desde el otro lado del mundo. Alguien a quien entrevisté me mostró una caja repleta de cartas, que su amado Domingo le había enviado desde el Oeste americano donde cuidaba ovejas en las montañas Rocosas. «Me conquistó con las cartas. Me decía cosas tan bonitas que me casé por poderes y atravesé el mundo para encontrarme con mi poeta, pero resultó que no sabía leer ni escribir». Ella descubrió que la autora de aquellas misivas había sido la dueña del hotel donde se alojaba el pastor cuando bajaba a la ciudad. Lo cuento en mi última novela escrita a fuego lento y sin algoritmos.