La mano de Andrea
Cuando la 'prioridad nacional' copa la gresca política, pedimos derechos, no trincheras. Es necesaria una amplia movilización social por una política audaz y efectiva de vivienda
Secretario general de CC OO
La mano de la periodista Andrea Ropero aferrando la de Harumi, una migrante peruana que acudía a las oficinas de Extranjería para proceder a su ... regularización, es de una fortaleza simbólica y política insuperable. La mujer estaba temblando porque era la primera vez que acudía a un edificio oficial. Quería «arreglar los papeles» y «hacerlo todo bien», porque después de un año y siete meses trabajando en España sabía que ese trámite era necesario para poder ver a sus hijos, que siguen en Perú. Esa mano de Andrea, conmovida más que como periodista como ser humano -y estoy convencido de que también como madre- es luminosa.
Lo es aún más en la semana en que la 'prioridad nacional' copaba la gresca política, una jerarquización de los derechos de ciudadanía en función de la procedencia nacional, propuesta por Vox y asumida por el PP, que nos retrotrae a los peores ecos del siglo XX.
Este contraste define en buena parte la lucha de fondo en la que hemos celebrado este Primero de Mayo. Derechos, no trincheras. Porque de eso va la pugna de época que enfrentan las sociedades occidentales contemporáneas. Si ante la incertidumbre, la falta de certezas, las transformaciones sociales acaecidas en los últimos lustros, nos reinventamos en la pelea asalvajada del todos contra todos o reconstruimos modelos de ciudadanía social.
El momento es delicado. La guerra convencional se abre paso como herramienta política en la disputa por los puntos críticos de la nueva economía, con la que los EE UU de Trump han decidido desestabilizar el mundo, en su confrontación con China y el intento de fragmentación europea. Las consecuencias económicas (además de las humanas, obviamente) están siendo un incremento de precios y un posible deterioro de la actividad, veremos si del empleo, sin descartar una recesión global.
Se agrava el problema de acceso a la vivienda para millones de personas en nuestro país. La no convalidación del decreto ley sobre la prórroga del precio de los alquileres, una medida necesaria pero paliativa, refleja el conflicto sobre un tema que debería concitar consensos interinstitucionales para afrontar toda su complejidad. Para que nadie tenga que dedicar más del 30% de sus ingresos a procurarse una vivienda serán necesarias múltiples actuaciones que aumenten la oferta a precio asequible, en una sociedad cuya población ha aumentado notablemente en los últimos siete años.
CC OO hizo bandera este Primero de Mayo de la necesidad de una política audaz y efectiva de vivienda. Hacen falta dos millones a precio asequible. Parte de ellas tienen que ser construidas, parte vendrá de la movilización de inmuebles vacíos, y de impedir su uso y acaparamiento especulativo. Una amplia movilización social sería necesaria para ese propósito, y CC OO estará en esa tarea.
El incremento de los salarios es necesario en un contexto de subida de precios. Tras la invasión de Ucrania, comprobamos la capacidad de las empresas y sectores con poder de mercado de imputar los costes energéticos o de las materias primas a los precios finales, para salvaguardar sus márgenes empresariales a costa de deteriorar la renta disponible de las familias y de buena parte de la clase trabajadora. Es necesaria una distribución más equilibrada de los costes de la guerra de Trump y, para ello, la negociación de los convenios colectivos es determinante. Instamos a CEOE a alcanzar un acuerdo que oriente esas subidas salariales y, en caso contrario, daremos herramientas de conflicto a las personas trabajadoras para impedir que seamos las paganas de la situación.
En un contexto político que dificulta que leyes sociolaborales beneficiosas para la clase trabajadora conciten mayorías parlamentarias, es preciso profundizar en las medidas que generen empleo y que este sea de calidad. La transformación energética de España y la electrificación de nuestra economía pueden ser el gran factor de movilización de inversión que nos permita alcanzar el pleno empleo.
El Primero de Mayo es una fecha referencial e histórica para la clase trabajadora en todo el mundo. Salario, techo, tiempo. No a la guerra. Por la democracia, por un contrato social para el siglo XXI. Por la igualdad, el empleo. Son eslóganes, pero manifestarse es ahora más que expresar una reivindicación. Es reconocernos colectivamente, generar espacios de encuentro, de convivencia, de vecindad. La confusión y la desconfianza son la gasolina para las nuevas formas reaccionarias. La convicción de que es posible construir futuros deseables, un antídoto. Las condiciones materiales de vida, la dignidad del trabajo, la acción colectiva propia del sindicalismo forman parte de esa multitud de convicciones que llenaron las calles.