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Fin de semana alavés para conocer a los antepasados
Tres jornadas ahondan en las costumbres del territorio entre jardines, restos romanos, sendas, estanques celtibéricos y lagares rupestres
¿No sabes qué hacer este fin de semana? Monta a la familia el viernes en el coche, porque desde estas líneas te vamos a ... contar cómo invertir tu tiempo sin posibilidad de aburrirse, huyendo de agobios. Nos ponemos en marcha hacia Álava para completar la 'Ruta de Las Intrahistorias'. ¿Qué es eso? Un concepto acuñado por el escritor y filósofo Miguel de Unamuno para referirse a la vida cotidiana, la silenciosa y la tradicional, la que modelaba las rutinas de las personas de a pie, que siempre ha servido de fondo a la historia oficial alimentada por los grandes eventos y protagonista de libros gordos llenos de fechas y de datos. Queda claro, ¿no?
La primera parada tiene lugar en el Jardín Botánico de Santa Catalina, dentro de la localidad de Trespuentes, en plena Cuadrilla de Añana. Nació con una casa-torre primigenia perteneciente a la familia más poderosa de Iruña de Oca, levantada en el siglo XIII, época de conflictos. Ya siglo y medio después, pacificada la zona, el clan se mudó a la Torre de doña Otxanda, en Vitoria, por eso donaron la antigua morada a la orden de los Jerónimos.
Después se encargarían de ella los monjes agustinos, quienes construyeron el Monasterio de Santa Catalina conservando aquella vieja torre a la que adosaron, además, una iglesia con claustro. La famosa desamortización de Mendizábal cambió el destino del lugar en el siglo XIX, trayendo al espacio el olvido y la ruina... hasta su renacimiento como destino de ocio, Atrae tanto ir y venir.
Ahora, casi mil especies autóctonas llegadas desde los cinco continentes adornan aquellas ruinas en el corazón de la Sierra de Badaya. Un total de 32.500 metros cuadrados y una altitud entre 605 u 675 metros sobre el nivel del mar visten este espacio que, después de tanto cambio, pertenece hoy en día al Ayuntamiento de Iruña de Oca.
«Caminar por el jardín ofrece la posibilidad de disfrutar de vistas variadas, desde el fondo del barranco se focalizan en los restos de edificios, mientras que desde los puntos de más altura son más amplias, del barranco y la Llanada Alavesa con el yacimiento de Iruña-Veleia, el pueblo de Trespuentes y su puente sobre el río Zadorra, Mendoza y su torre, y los Montes de Vitoria», comentan desde la organización.
Además, dispone de una exposición permanente de bonsáis; desde el año 2021 se ha convertido en espacio más accesible para personas con movilidad reducida, problemas de visión y audición, y se trata del primer lugar de España certificado como Parque Estelar Starlight al reunir las condiciones para realizar actividades de observación del firmamento. También cuenta con una app gracias a la que ir descubriendo el lugar a través de una recreación en 3D de sus rincones durante los siglos XIV al XVI (https://jardinbotanicosantacatalina.com).
El segundo punto de la ruta conduce no muy lejos, hasta el Yacimiento Arqueológico de Iruña Veleia, en Iruña de Oca. «Se trata de uno de los bienes culturales más importantes del País Vasco, pues su origen se remonta a fines de la Edad de Bronce», aseguran. Ocupado durante más de 1.500 años, desde el primer milenio a.C. hasta el siglo V, allí explican las costumbres de sus antiguos habitantes durante el siglo III y evidencias de épocas anteriores. Declarado Conjunto Monumental, dos partes separan el recinto, la amurallada con unas 11 hectáreas y la extramuros. Allí aguardan cimientos de 16 torres y de la puerta sur, acceso más importante a la ciudad por entonces. Y restos del macellum, el mercado público, el oppidum, el recinto amurallado, un templo y domus de familias pudientes.
En cuanto a su historia, el momento más amable de la ciudad tuvo lugar en época de Flavia, avanzado el siglo I. Entonces crecen las lujosas viviendas y los edificios públicos. En el II llegan obras de embellecimiento y mejora de instalaciones urbanas, y ya por entonces Plinio y Ptolomeo citan Veleia. En el III el enclave encoge y, a finales de ese siglo o principios del siguiente, nace la última gran obra pública, la muralla. La entrada al yacimiento es gratis, pero para concertar visitas guiadas hay que llamar al teléfono 618 539 353. Con esta opción 'Hablemos de romanos', el primer día de visitas estará cubierto, y habrá combinado naturaleza e historia, verde jardín y sólida piedra gris.
La segunda jornada amanece para conocer el Museo Etnográfico al aire libre en Peñacerrada. Asignan la creación de esta villa a los reyes navarros, pero acabó en manos castellanas. Fortificada a principios del siglo XIV, poseía muralla, baluarte, foso y barbacana. De aquello, quedan en pie la puerta sur, el paseo de ronda y parte de muros defensivos, el resto cayó durante las Guerras Carlistas.
Aquí puedes dedicarte a emprender alguna ruta senderista, pues regala entorno natural a los pies de la sierra de Cantabria. En la villa, la arquitectura del siglo XVI muestra la casa del Duque de Hijar; también la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción dotada de dos pórticos: el del sur del XIII con resabios románicos y el del norte del XVIII. El Museo Etnográfico hasta donde acudimos muestra objetos y aperos de labranza tradicionales, y suma molino harinero movido por el agua de un manantial.
Tras esta cita, seguimos hacia Lagrán, al Centro de Interpretación La Traviesa-GR 38 Ruta del vino y el pescado. Se trata de un acceso natural al GR-38, ruta que discurre a lo largo de 166 kilómetros por antiguos caminos de arrieros entre la Rioja Alavesa y los puertos del Cantábrico. Allí, la idea pasa por partir hacia Laguardia, villa distinguida entre 'Los Pueblos más Bonitos de España', donde disfrutar de su ambiente y tomar unos caldos antes de irse a dormir para retomar fuerzas de cara al siguiente día.
Ese lo dedicarás a pasear las calles de esta población. Cuentan que el rey Sancho Abarca ordenó levantar allí, a comienzos del siglo X, un castillo con el que defender el sur del Reino de Navarra. En el año 1164, Sancho VI, 'El Sabio', otorgaría el fuero y el rango de villa, lo que supuso la llegada de comerciantes, artesanos y labradores. Hay que acercarse a la parte baja, a su Estanque Celtibérico. Encontrarás restos de un estanque con más de 2.100 años de antigüedad. Arriba aguarda la Iglesia de Santa María de los Reyes. Desde lo alto de la Torre Abacial se domina la Rioja Alavesa.
El traslado a Labastida acerca hasta doce lagares rupestres repartidos por el entorno natural entre viñas. Surgen del suelo dos o tres metros, sobre bancales de roca arenisca. No siempre conocidos, su simpleza ayudaba a las maneras arcaicas de elaboración de vino. Ya en el pueblo, destacan los arcos Toloño y Larrazuria, que antaño servían como puertas de acceso, cuando el mundo era otro. Allí finalizan estas jornadas por tierras alavesas.
Recomendaciones
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Para comer : Quédate con este nombre, 'Svgar', porque su llama se extiende vibrante como el fuego en Laguardia. Muchos han aplaudido ya la pasión de Aitor Nadador y Adriana Neagu que, según ellos mismos confirman, pretende «compartir la diversidad y la riqueza de Rioja Alavesa con cada comensal, conectando cada plato y cada copa con la tierra y la hospitalidad de su gente». Por eso, entre sus platos destaca una selección de carnes a la brasa y producto fresco y de temporada «elaborados sin artificios, cocina sencilla hecha para disfrutar en la mesa», añaden. Se sienten especialmente orgullosos de sus chuletas de Txogitxu, la sopa de marisco o las propuestas de cuchara. Y como era de esperar en tierra de caldos, acompañadas por una carta de vinos con cerca de 2.000 referencias, elaborada personalmente por Aitor.( www.sugarlaguardia.com )
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Para dormir : Si buscas algo peculiar en Laguardia, el Hotel Hospedería de los Parajes agasaja a sus huéspedes con 18 habitaciones sorprendentes por su singularidad, pues exhiben toques especiales y están adornadas respondiendo a un cuidado interiorismo, detalles estudiados y el goce del buen vivir. Que apetece un regalazo... la suite mide 55 metros cuadrados y suma gran cama, altillo con sofás, amplio jacuzzi y terraza. Además, dispone de dos restaurantes y un curioso calado donde tomarse un buen vino rodeado de muros con más de 500 años de historia. El alojamiento suma, asimismo, facilidades para familias: los niños menores de 3 años se alojan gratis y de 4 a 17 se puede incluir cama supletoria. Además, una de las habitaciones de la planta baja está adaptada para personas con movilidad reducida. ( https://hospederiadelosparajes.com )
Ruta por el pasado del vino: los lagares rupestres
Labastida ofrece unos 10 kilómetros, dos horas y media aproximadamente, para conocer estos recuerdos del pasado utilizados entre los siglos XII y XV fuera de las murallas. Allí no hacían falta guardias, sus estructuras eran imposibles de robar y, además, no podían sucumbir al fuego. La ruta es circular y cuenta con la calificación de fácil-moderada a la hora de afrontar el reto.
Doce lagares rupestres, donde pisaban las uvas, surgen por este camino, especialmente junto a viejas viñas como Atxalde, Fonsagrada, Iscorta, La Torera, Las Piletas, Los Arenales, Marrate Monte Buena Norte, Monte Buena Sur, Mugazabal, San Cristóbal y Santurnia.
El que luce este último nombre destaca como uno de los conjuntos más interesantes y completos. El de Torera aguarda sobre meseta con cuatro lagares de pisado simple. Montebuena norte y sur son un ejemplo bien conservado e integrado en el paisaje de viñas. Y los de las Piletas y Fonsagrada resultaban claves dentro de la red vinícola medieval.
Además, como curiosidad, muchos de ellos se ubican cerca de necrópolis de la Edad Media, por lo que quien afronte el paseo puede aprovechar para conocer ambos recursos históricos y patrimoniales en un entorno en el que el caldo siempre resultó fundamental.
Tras la caminata, valdrá la pena acercarse al casco antiguo, subir hasta la ermita de El Santo Cristo y pasear por el Machimbrado en el que descubrir piedras talladas con antiguas figuras y atractivos símbolos.