Mochileando
Ruta hasta la fuente del amor oculta entre los montes de Elorrio y con vistas al Anboto
Una singular terraza semicircular ofrece unas privilegiadas vistas al Anboto, Alluitz y Udalatx
Dicen que el amor mueve fronteras, y la tradición popular suele buscar historias romĆ”nticas para explicar los lugares fuera de lo comĆŗn. Durante dĆ©cadas ha ... circulado la leyenda de que este rincón de Elorrio, la Fuente de Berriozabaleta, nació del empeƱo de un joven enamorado por sorprender a su pareja. SegĆŗn cuentan, con la intención de aliviar la nostalgia que sentĆa por su tierra, mandó traer piedra a piedra un pedazo de PerĆŗ hasta Bizkaia. Aunque no deja de ser un bonito mito local, la historia real que hay detrĆ”s tampoco se queda atrĆ”s.
El verdadero responsable de este conjunto monumental fue Manuel PlĆ”cido de Berriozabalbeitia (1775-1850). Nacido en el caserĆo del propio barrio de Berriozabaleta, emigró a AmĆ©rica tras cursar sus estudios y desarrolló una destacada carrera en la Administración del Virreinato del PerĆŗ. Llegó a ser Oidor de las Audiencias de Lima, Cuzco y Charcas, participó en las negociaciones para la independencia del paĆs y obtuvo los tĆtulos de conde de Vallehermoso y Casapalma tras su matrimonio con MarĆa Ćlvarez de Foronda.
A su regreso a Bizkaia en 1828, decidió invertir parte de su riqueza en mejorar la vida de sus vecinos y dignificar el aspecto de su lugar de origen. Entre 1832 y 1833 ordenó levantar un palacio e inició la transformación de la zona. Poco después financió la reconstrucción completa de la ermita de Santa Catalina, asà como la apertura de un camino empedrado, una fuente y un lavadero. AdemÔs, garantizó asignaciones económicas periódicas para que no cayeran en el abandono.
A pesar de que no se encuentra a primera vista, llegar hasta allĆ es sencillo. Desde el casco urbano se accede fĆ”cilmente en coche al barrio de Berriozabaleta. Sin embargo, para quienes prefieran disfrutar de una buena caminata, existen otras alternativas; por ejemplo, una ruta circular de unos 8 kilómetros que arranca y concluye en las inmediaciones del polĆgono industrial de San AgustĆn. Se trata de un recorrido de escasa dificultad, con un desnivel positivo de 183 metros, que discurre por un sendero rodeado de campas y caserĆos muy antiguos que lucen con orgullo sus escudos seƱoriales.
Una vez llegado al barrio, hay que seguir la calzada que baja entre los prados. Al final del recorrido se abre una gran terraza artificial semicircular que recuerda a un pequeño teatro griego, orientada hacia las cumbres de Anboto, Alluitz y Udalatx. La fuente, situada en la parte baja del barrio, ocupa el centro de este espacio. La elección de este emplazamiento, en una vaguada, responde al objetivo de revalorizar el paisaje del entorno. EstÔ decorada con un caño metÔlico en forma de cabeza de león que vierte el agua a un pilón rectangular. A su espalda se despliega el lavadero en abanico, resguardado por un muro curvo con siete bancos construidos para que los vecinos se pudieran sentar durante las reuniones. El proyecto buscaba resolver necesidades cotidianas. Por ello, se colocaron bloques de piedra para arrodillarse cuando tuvieran que lavar sus vestimentas o coger agua y se instalaron pivotes a la entrada destinados a impedir el paso de animales.
El conjunto, restaurado por la Diputación a principios de los noventa, se conserva en la actualidad como un espacio de encuentro para los vecinos y es una parada obligatoria para los visitantes que recorren la zona.