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Navegar Loira Atlántico sin título de patrón
Rivières de L'Ouest ofrece casi 300 kilómetros de vías fluviales, la mayor red de ríos navegables de toda Francia
Piensa en unas vacaciones idílicas, surcando aguas en calma de varios ríos franceses, deteniéndote en pueblecitos de típica arquitectura, frente a maravillosas abadías y castillos ... que presiden las orillas. Durmiendo en el barco o no, tú eliges. Contigo al mando del navío, sin necesidad de contar con título de patrón de barco... ¡ni siquiera hace falta el carné de conducir! Eso ofrece el territorio fluvial de Rivières de L'Ouest, alianza que agrupa a los departamentos de Sarthe, Mayenne y Maine-et-Loire en la región de Loira Atlántico, la mayor red de ríos navegables de Francia con 283 kilómetros de vías fluviales.
«¡Anda ya sin carné!», comentarás con incredulidad, e insistiremos en ello. Un curso de una hora aproximada basta para zarpar sin otra preocupación que obedecer las señales a lo largo del discurrir, con mapa sencillo en la mano y especificación de recursos turísticos e históricos que contemplar. Así comenzará tu vida en una casa flotante. No es la única manera de conocer la zona. Si prefieres dormir en tierra, apúntate a excursiones en barco y, si deseas obviar la parte navegable, usa bici normal o eléctrica, tren o coche. Suma a todo senderismo, cómodas rutas ciclables, piraguas... la diversión está servida. Paisaje y localidades perfectas los pone esta zona de Francia.
Podrías empezar por Le Mans, en el departamento de Sarthe, sobre el río de idéntico nombre. Famosa por sus 24 Horas, lo importante ahora no es la carrera sino las esclusas que se siguen abriendo a mano, para salvar distintos niveles. El casco antiguo de la ciudad está considerado una de las joyas medievales del país, allí rodaron 'Cyrano de Bergerac' o 'El hombre de la máscara de hierro'. Cuenta, además, con muralla galo-romana del siglo III, una de las mejor conservadas de Europa.
Cambiando de entorno, a unos 30 kilómetros, Malicorne se presenta como encantador pueblo histórico y una de las capitales artesanales de la loza y la cerámica artística. El 'Musée de la faïence et de la céramique' aguarda en una antigua fábrica rehabilitada para explicar la historia del modelado en barro, pero no olvides pasar por la 'Faïncerie d'art de Malicorne', donde Stéphane Deschang se ha empeñado en trabajar la alfarería como en los viejos tiempos.
Veinte kilómetros distan desde allí hasta Solesmes, siguiente parada. Impone sorpresa sobre el puente de piedra al contemplar la maravillosa Abadía de San Pedro que, coqueta, adora mirarse en el espejo del río. Fortaleza espiritual benedictina, en el siglo XIX los monjes arrancaron una investigación histórica para restaurar y conservar partituras del canto gregoriano tradicional, por eso muchas personas acuden a sus misas abiertas al público, para oírles cantar. En la iglesia, no olvides maravillarte con los Santos de Solesmes, conjuntos escultóricos a tamaño real del XV y XVI donde se representan los entierros de Cristo y la Virgen, obras maestras de la escultura renacentista francesa que encantan a creyentes y ateos.
La ruta sigue hacia Sablé, a solo 3 kilómetros. En sus aguas podría también comenzar la navegación, se trata de uno de los centros de turismo fluvial más importantes de la zona. Frente a la sede y los barcos de Anjou Navigation, en la otra orilla del río, saluda un imponente palacio clásico mandado construir en el siglo XVIII por el Marqués de Torcy. Ahora alberga una sede de conservación de la Biblioteca Nacional de Francia y cuenta con 16 hectáreas de jardines. Por las calles de Sablé, la vida discurre tranquila, pide detenerse en los mercados, descansar en las terrazas, la prisa no es bienvenida.
Sucede en todos los destinos de este reportaje, quien llega lo hace para desconectar en lugares sin masificación donde cambiar de sintonía, olvidar las carreras diarias y dejarse llevar por el placer de hacer las cosas poco a poco. Así que pasea sobre las calles adoquinadas, entre casas de entramado de madera y palacetes de piedra de los siglos XVI y XVII. Visita el pintoresco Barrio de la Isla (Quartier de l'Île), donde trabajaban antaño curtidores y artesanos. O toma la Ruta Ciclista VeloBuissonière que conecta, a través de un camino fácil junto al río, con la Abadía de Solesmes y Malicorne.
Utilizando la ruta fluvial o en tren (TER) llegará el turista a Laval. Habrá cambiado de río y de departamento, ambos comparten el nombre de Mayenne. Distinguida como 'Ville d'Art et d'Histoire' (Ciudad de Arte e Historia), igual que Le Mans, su castillo domina el paisaje desde lo alto, destacando la torre del homenaje circular (XIII). La fortaleza alberga en su interior el curioso MANAS (Museo de Arte Naíf de Laval), único en Europa dedicado a este estilo que defienden artistas autodidactas. Coloridas pinturas y espontaneidad dominan el espacio en honor al pintor local Henri Rousseau, exponente mundial de ese arte.
Conquistamos nuevamente una zona antigua de calles adoquinadas y casas con entramado de madera del XV y XVI que trasladan en el tiempo, rincones como la Place de la Trémoille, la Grande Rue o la Porte Beucheresse, antigua puerta medieval cuya misión era proteger de los ataques. Llegarás atravesando otro puente de piedra del Medievo para recorrer ambientes de postal donde no faltan murales y cafeterías, parques como el Jardín de la Perrine, con vistas al río. Antigua noble casa de recreo de los Vauguyon, una deuda de cartas cambió de manos esta bonita propiedad.
Laval cuenta, además, con puerto y excursiones en bici eléctrica por el camino de sirga del río, obedeciendo el itinerario de la Vélo Francette. En unos 9 kilómetros, alcanzas la esclusa de Port Rhingeard, donde tomar un tentempié en 'La Maison Marguerite', antigua casa del esclusero reconvertida en café... Tú decides si seguir hacia Château-Gontier a lo largo de 33 kilómetros, conocida por sus jardines y convento medieval. Pedalees más o menos, el paisaje convierte la cita en un grato recuerdo, un instante de calma sanadora. Otra ruta clásica acerca a la ciudad de Mayenne (30 km), dominada por su castillo que acoge estructuras de un palacio de la época carolingia (X) bien conservadas, de ahí que sea considerado uno de los más antiguos e importantes de Europa Occidental.
Por último, no te vayas sin visitar el Museo Robert Tatin en Cossé-le-Vivien, a media hora en coche de Laval. Definirlo resulta complicado, ¿estrafalario, extravagante?, mejor juzga por ti mismo. Pintor y escultor surrealista nacido en Laval, dedicó los últimos 21 años de su vida a transformar con sus manos esta finca de campo. Personalísimas estatuas dedicadas a figuras históricas como como Juana de Arco, Carlomagno o Picasso limitan un paseo hasta la casa y el Jardín de las Meditaciones, donde intrincados bajorrelieves se combinan con símbolos astronómicos y figuras mitológicas inspiradas en el arte azteca, maya y celta, transformando el lugar en un sueño mágico.
Información práctica y recomendaciones
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Cómo llegar. Vuelo Bilbao-París Orly (Vueling). Línea 14 metro desde el aeropuerto, transbordo en Bercy y línea 6 a la estación Montparnasse-Bienvenüe. Tren directo a Le Mans, Sablé o Laval.
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Alquiler del barco. www.anjou-navigation.fr/en/
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Para dormir. - En Juigné sur Sarthe: 'Au Bon Accueil', a pocos pasos de Solesmes, acogedor bed & breakfast decorado al detalle con vistas a la preciosa abadía. ( www.aubonaccueil72-chambres-hotes.com/ ). - En Laval: 'Le Petit Perier', hotel de 3 estrellas, comparte spa y espacios con 'Le Perier Du Bignon', de 4 ( www.hotel-lepetitperier.fr/en/ ).
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Comer a la orilla del río. - En Sablé-sur-Sarthe: 'La Terrasse' ofrece un bonito jardín junto al agua ( www.laterrasse-sable.fr/ ).- En Laval: 'Le Ravito', inolvidable rincón pegado a la basílica de Avesnières. Alquilan bicicletas. ( www.leravitolaval.com/ )
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Más información. https://www.rivieres-ouest.com/
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La curiosidad gastronómica. Prueba 'rillettes', carne magra de cerdo cocida horas en su propia grasa hasta que se desmecha sola.
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El dulce. En 'La Salésienne' pide 'petit sablé', galleta de mantequilla tradicional nacida en Sablé-sur-Sarthe en el siglo XVII. ( https://sablesienne.com/ )
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La cerámica. 'Faïencerie d'art de Malicorne' es uno de los pocos talleres que todavía trabaja obedeciendo al proceso artesanal completo de producción tradicional y a la técnica del calado, que perfora y talla la arcilla a mano creando obras que han alcanzado fama internacional. ( www.faiencerie-malicorne.com/ )
Las hermosas 'pequeñas ciudades con carácter'
Es cuca y acogedora, perfecta para protagonizar un cuadro, por eso forma parte de las 'Petites Cités de Caractère', distinción otorgadas a municipios con poblaciones reducidas adornados por patrimonio arquitectónico, natural y cultural. Asnières-sur-Vègre brilla repleta de casas hechas en piedra de los siglos XV al XVII; luce el Manoir de La Cour, casa solariega del XIII construida por los canónigos de Le Mans; y muestra insectos metálicos aquí y allá, originales esculturas con las que entretener los ojos.
El río regala la foto idílica junto al puente viejo, entre preciosos edificios y vegetación. Muy cerca aguarda el Lavadero y fuente de San Aldric, donde antaño los habitantes se reunían para charlar y ponerse al día. Asomarse a la iglesia Église Saint-Hilaire supone disfrutar frescos y murales de los siglos XII al XVI repletos de escenas bíblicas clásicas, e incluso con toque especial, pintura satírica en la que el demonio vigila a un grupo de mujeres que cotillean e interrumpen la misa, para advertir a los feligreses contra las malas lenguas.
Hasta esta localidad del departamento de Sarthe no se puede llegar en barco, pero sí atracarlo en Avoise y alquilar una bicicleta para pedalear 5 kilómetros o para en Juigné-sur-Sarthe, un poco más al oeste, para superar 7. El nombre del pueblo delata sus orígenes, proviene de la palabra latina 'asinus' (asno). La razón: en época medieval suponía un punto de paso estratégico, un antiguo vado donde se usaban burros para transportar mercancías a través de la región.