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Por qué todos quieren 'coronar' los Pirineos galos
Altos Pirineos franceses, montañas que tocan el cielo, impresionantes lagos en los que se refleja el firmamento... enamoran sin remedio
Hay lugares que impresionan nada más llegar, este es uno de ellos. Los Altos Pirineos franceses (Hautes-Pyrénées), Loudenvielle en nuestro caso, reciben al recién ... llegado con los brazos abiertos y una explosión natural pasmosa. Fascina ese 'bonjoour' sin palabras que deja al visitante mudo también cuando abandona el coche y se topa de frente con la magnífica elevación de montes que hacen corro, un lago a las espaldas y casitas de madera y piedra adornadas con flores, la imagen idílica que todo el mundo busca en las montañas. Sorprende, además, la conversión del 'bonjour' en 'buenos días'; son bastantes quienes por esos lares han aprendido algo de castellano gracias al turismo, ventaja que facilita la comunicación.
Acaba de arribar el visitante al Valle del Loudon, también conocido como Pyrénées Central Park, donde un mundo de posibilidades se abre igual que el amplio paisaje. En cualquier estación del año, con sol o con nieve. En familia, pareja o entre amigos. Y sin necesidad de moverse demasiado. ¿A qué nos referimos con esto?... Si eres de esos que no quieren conducir mucho, encontrarás allí todo: hoteles, camping, rutas ciclistas, deportes acuáticos y aéreos, senderismo, parques infantiles y de ocio acuático, incluso un complejo de aguas termales. Y tranquilidad, tan necesaria en tiempos revueltos.
Rey de las actividades al aire libre, gobiernan especialmente las relacionadas con la bicicleta, aunque no hace falta sentirse ciclista para disfrutar de este paraíso. El destino Louron Bike & Trail (https://louronbikeandtrail.com/sp) suma 420 kilómetros de rutas de bici de montaña para la familia, 225 de trayectos desde un nivel fácil a experto, 1 zona de ciclismo de carretera y gravel de 12 circuitos.
Lo de subir sobre dos ruedas es casi una religión, imposible no hacerse devoto ante el sorprendente paraje. Sin posibilidad de pérdida, gracias a una app donde consultar rutas BTT, ciclovías y senderos, o guiados por un experto, con vistas excepcionales al valle y visita a alguno de los pueblitos que adornan las faldas montañosas (www.bikeinlouron.com).
«Multitud de senderos señalizados permiten explorar el valle de Louron. Al igual que en las pistas de esquí, cada color indica la dificultad de la ruta», especifican los pobladores antes de invitar a calzarse la botas. La más sencilla de todas aguarda en Loudenvielle mismo, alrededor del lago Génos-Loudenvielle. Es muy sencilla, apta para todas las edades, y hermosa. Circular, se alarga solo 2,7 kilómetros, con desnivel positivo de 29 metros... traducido: cero cuestas. Durante una hora, el caminante rodeará el agua sobre la que otros practican paddle surf o pedalean de nuevo, esta vez dentro de botes. La paz que regala esta breve senda es sanadora, agasaja con imágenes inolvidables y felicidad. «¡Qué exagerados, por dios!», estarás pensando, puedes ir a comprobarlo, a ver si nos contradices.
Cualquiera de las citas deportivas podría acabar relajadamente a orillas de ese mismo lago, en Balnea, el centro de balneoterapia más grande de los Pirineos franceses (www.balnea.fr). Sabemos que a nuestros vecinos les gusta zambullirse en agüitas, tampoco es que a nosotros nos incomode. Imagina divisar toda esa belleza dentro de una húmeda capa de calor, en alguna de las cuatro lagunas exteriores con aguas de 33°C a 40°C y vista panorámica sobre las cumbres.
Los lagos más altos
El entorno facilita la vida contemplativa, dar una vuelta por el pueblo en busca de terrazas para disfrutar un aperitivo, convertirse en cigarra durante unos días, pero en el cuento nosotros seríamos la hormiga. Adoramos el movimiento, visitar el paraíso pirenaico francés sin reconocer parte del edén va contra nuestras creencias. Por eso, tras dar buena cuenta de las bondades del enclave, partimos hacia otros con el objeto de cambiar de aires, aunque dentro de la misma cordillera. Estrenamos zapatillas de montaña, y sería una afrenta no pisar más monte. Conducimos hacia uno accesible, si alguien quiere complicarse más la vida basta escoger rutas audaces. Pero estas líneas tratan de incluir a todo el mundo, por eso elegimos la Reserva Natural de Neouvielle, a una hora. Lo especificamos para que las cigarras sepan que pueden regresar después a la plácida Loudenvielle, más plácida ahora que en verano, aunque nosotros no lo hagamos.
Habrá que detener el vehículo en el lago de Orédon. «El acceso tiene lugar por la carretera departamental 929. Está abierta al tráfico desde mediados de mayo hasta finales de octubre, según decreto de la prefectura y en función de las condiciones de nieve. Hay aparcamiento habilitado a orillas del lago de Orédon, obligatorio de junio a septiembre de 9:30 a 18:00 horas.
Fuera de este horario, se puede acceder al final de la D929, a la altura del lago de Aubert con el propio vehículo», advierten quienes conocen la zona. Junto al de Orédon es fácil ver cómo los móviles salen disparados de los bolsillos para captar la instantánea; no se estresen, lo mejor está por venir. O por ir, más bien, porque habrá que emprender la ruta paso a paso, poco a poco, hacia Les Laquettes (Las Lagunitas). «En verano existe un servicio de autobús que acerca en pocos minutos a los lagos, pero usarlo significaría perderse lo más bonito», añaden, y no somos gente acostumbrada a dejar lo especial para otro día.
La subida dura algo menos de una hora, más cuando paras cada dos minutos a tomar fotos, y pararás. La belleza natural, la naturaleza salvaje de este precioso rincón del Alto Pirineo galo atrapa. Arrancarás en el camino situado a la derecha del aparcamiento, a la derecha si te colocas mirando al lago, y esa masa de agua, combinada con la vegetación, se convertirá en la culpable de alargarse más tiempo del debido. Datos prácticos, dirección: Les Laquettes, dos idílicas lagunas situadas a 2.080 metros. Distancia: 2,5 kilómetros (5 kilómetros ida y vuelta). Desnivel: unos 235 metros. Serpenteará el senderista a través del bosque, junto a un torrente, como el personaje principal de un cuento encantado (vamos, cigarra, no irás a perderte esto). Al llegar al objetivo, muchas personas continúan cuesta arriba otros 40 minutos hasta el impresionante lago de Aubert (2.150 metros) y el lago Aumar (2.198 metros), eso ya es voluntario. Aunque solo conquistes la primera parada no te a arrepentirás.
De vuelta, de premio, toma algo en el Refugio d'Orédon (www.refuge-oredon.com). Antigua casa de los guardas de la presa en el siglo pasado, regala vistas sobre Cap de Long y los pies de los famosos tresmiles. Para dormir, elegimos acercarnos a Bagnères-de-Bigorre, ciudad termal y puerta de entrada a suaves paisajes del valle de Campan y Payolleal, además de al famosísimo Pic du Midi. Sobre las posibilidades de este destino hablaremos en la columna vecina. Para coronar el Puerto del Tourmalet en plan Indurain, o casi.
Información práctica y recomendaciones
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Cómo llegar. En coche, de Bilbao o Vitoria a Loudenvielle, 3:44 h.
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Para dormir. -Mercure Peyragudes. Cuco hotel en Loudenvielle, luce armonía con el entorno gracias a su decoración en piedra y madera y la hospitalidad local. ( https://mercurepeyragudes.fr/es/ ).-Le berceau de la sorce. Encantador hotel con bonito spa en Bagnères-de-Bigorre, destacan sus vistas a la localidad y su elegancia. ( www.berceaudelasource.fr )
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La sorpresa. El hotel Mercure Peyragudes ofrece una experiencia inusual: Le Brigitte Tour, coche clásico eléctrico que permite descubrir los Pirineos por carreteras sinuosas y bonitos pueblos.
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A orillas del lago. El restaurante Mamie JO Côté Lac se asoma al Génos. Fusiona el espíritu de la montaña con el arte de vivir en este especial rincón ( www.chezmamiejo-loudenvielle.fr ).
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Sencillo, pero efectivo. Junto al camping de Loudenvielle, el restaurante Tiap es una buena opción con platos sin complicaciones (9 Chemin de la Mainette).
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El elegante. En Bagnères-de-Bigorre, dentro del restaurante L'assiette de Juliette, impulsan la cocina tradicional renovada a base de productos locales. Cuenta con las distinciones Maître Restaurateur y Ha-Py Saveurs ( www.assiette-de-juliette.fr )
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Para comprar. Productos gourmet del Pirineo en Le Saoussas Gourmand (Chemin de la Bourdette 65, Loudenvielle)
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Información. www.lespyrenees.net y www.vallee-du-louron.com/es
Coronar el Tourmalet sin demasiado esfuerzo
No existe participante en el Tour de Francia que no haya soñado con coronar primero el legendario Col du Tourmalet, dominado por el Pic du Midi. A esta montaña, por cierto, se puede ascender desde allí por una pista de tierra y piedras durante unos 14 kilómetros si sumas ida y vuelta.
Coronar el Puerto de Tourmalet supone pasar unos cuatro kilómetros antes por La Mongie, estación de esquí que aporta edificios y pistas al paisaje. El ascenso completo desde Barèges o desde Campan resultaría penoso para los poco acostumbrados a la bicicleta, aunque no es raro contemplar ciclistas llegados de todo el mundo que lo afrontan con paciencia y la necesaria fuerza muscular.
Para humanos menos capaces que buscan sentir esa emoción están las bicis eléctricas o no de https://chez-octave.com/maison-octave-du-col-du-tourmalet. Ayudarán a recorrer los últimos kilómetros del puerto hasta alcanzar los 2.115 metros de altitud. No es la misma gesta, ya, pero las vistas al llegar impresionan igual, y también puedes hacer lo típico: retratarte junto a la escultura del 'Gigante del Tourmalet', creada en homenaje a Octave Lapize, legendario ciclista francés que completó la ascensión a este lugar en primer posición durante el Tour de Francia de 1910.
Una vez arriba, además, sugerimos tomarse un rato para descansar y comer en el restaurante Tourmalet Chez Octave, gestionado con pasión por el antiguo ciclista profesional Remi Laffon. Declarado amante de este deporte, ha convertido el lugar en un santuario dedicado a su pasión... y la de muchos otros.