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Casquería de famoso

Del pene de Rasputín al cráneo de Mozart, pasando por la laringe de Gayarre, el libro 'Cachito, cachito mío' repasa la macabra tradición de trocear a los personajes célebres

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A la ziquierda, W. A. Mozart Un sepulturero le cortó la cabeza, que más tarde perdería la mandíbula. En el centro, Teresa de Ávila Franco llevaba a todas partes la mano izquierda de la santa, ya que creía que le protegía. A la derecha, Albert Einstein El médico que le hizo la autopsia se quedó con su cerebro (y también con sus ojos).
Carlos Benito

Si un Doctor Frankenstein caprichoso quisiera componer un nuevo monstruo exclusivamente con pedazos de personajes célebres, la verdad es que casi no necesitaría ponerse a ... revolver tumbas. Este mundo nuestro está repleto de órganos que, unas veces con permiso y otras de manera clandestina, se retiraron de cadáveres ilustres para conservarlos como reliquia: destacan las partes con cierta nobleza simbólica, como esos cráneos que parecen preservar de alguna manera las cualidades que hicieron especiales a sus primeros propietarios, pero también hay quien guarda penes, manos, laringes, pulmones, ojos, cerebros, dientes, pelo o incluso el menudeo óseo de los metacarpianos y las falanges de meñique.

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